Columna de León

Artículos de opinión sobre política peruana y del mundo

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Putis, funeral multitudinario

Publicado por Ismael Leon en 7 Septiembre, 2009

http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/08/090830_galeria_putis_np.shtml?s

Estas fotos y el informe de Dan Collyns, periodista británico de la BBC, son el dramático testimonio del abismo que separa y enfrenta al Perú oficial respecto de su pueblo. Cuando se conoció en Lima la matanza de Putis, el entonces ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz, negó responsabilidad de los militares. Luego, ante las evidencias, rehusó favorecer las investigaciones y tampoco quiso entregar los restos. Meses después, por la perseverante gestión de las familias, los cadáveres llegaron a sus manos. Entonces otro ministro de Defensa, esta vez Rafael Rey, ha sostenido que es imposible señalar responsabilidades porque no hay documentos. Es decir, no habrá juicio ni justicia, quiso decir. Felizmente la señora Beatriz Merino, de la Defensoría del Pueblo, opina lo contrario. Pero desde la masacre ha transcurrido  un larguísimo cuarto de siglo. ¿Quién designó a semejantes ministros de Defensa? ¿Quién dirige esta burla macabra y grotesca? ¿Quién organiza el encubrimiento?

Alan García Pérez.

Escribe: Ismael León Arias

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Ex secretaria de Montesinos confirma corrupción de Keiko Fujimori…pero Geisha corrupta quiere ser presidenta

Publicado por Ismael Leon en 5 Julio, 2009

María Angélica Arce declara a “Caretas” del 18 de junio 2009 Keiko Fujimori Higuchi, hija del sentenciado criminal Alberto Fujimori Fujimori, implicada en grave delito de corrupción según confirma testimonio que presentamos a continuación, recibió dinero del conocido mafioso. Ella siguió estudios superiores en Harvard, Estados Unidos, nunca se graduó, pero pagó estadía y estudios con dinero cuyo origen nunca pudo explicar su padre. Hoy es pre-candidata presidencial y tiene el apoyo tácito de Alan García, aunque no necesariamente del partido de gobierno. La respaldan importantes hombres de negocios beneficiados durante el gobierno de su padre. Cuenta con diarios como “La Razón” (su vocero semi- oficial), “Correo” (deudor millonario de tributos impagos nunca exigidos por los recientes gobiernos); y de los Canales 2, 5 y 7, este último propiedad del Estado peruano.

Ismael León Arias

Aquí la entrevista: .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Habla la secretaria del Doc Testimonio de excepción recuerda los maletines llenos de dinero que se movían entre Palacio y el SIN (…) –¿Le entregó dinero a Keiko Fujimori? –He declarado (al Sexto Juzgado) que vi cuando Montesinos le entregó dinero a Keiko. –¿Recuerda el año? –No, pero fue un día sábado porque no había gente (en el SIN). Estaba todo en silencio y no era tan temprano. En la entrada de la primera salita, que estaba junto a mi oficina, la vi a ella sentada. Le pregunté a uno de los capitanes ‘¿qué hace allí?’ Me respondió que estaba esperando al Doctor. ‘¿Ya le han avisado?’, volví a preguntarle porque era la hija del Presidente. Me dijo sí, que ya estaba en camino. Poco después, el Doctor llegó y entró a su privado. Ella le decía ‘tío’. Como ese privado estaba frente a mi oficina, vi cuando él sacó billetes y se los entregó. –¿ Es la única vez que vio esa escena? –Es la única vez que vi que le entregó dinero. http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=832&idSTo=0&idA=40002

Corrupción ::::

Testigo de excepción recuerda el sistema de los maletines llenos de dinero que se movían entre Palacio y el SIN. Habla la Secretaria del ‘Doc’ Versión facsimilar de nota impresa Doña ‘Maruja’ en el frontis del SIN, lugar que no pisaba desde la fuga de Montesinos, en el 2000. María Angélica Arce, 64, no pisaba los predios del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) en Chorrillos desde el 24 de setiembre del 2000, fecha de la intempestiva salida de Vladimiro Montesinos Torres a Panamá en las postrimerías del gobierno de Alberto Fujimori. Durante ocho años, desde 1992 hasta el 2000, Arce fue secretaria personal de Vladimiro Montesinos en el SIN. Su escritorio estaba ubicado adyacente a la Alta Dirección del SIN. “El Doctor era una persona muy difícil. Todo lo quería para ‘ayer’ y a veces hacía que me quede hasta pasadas las 12 de la noche”, recuerda Arce. Sin embargo, cuando aparecieron los vladivideos, la secretaria del “Doc” fue penalmente implicada. Ante la Sexta Sala Especial Anticorrupción que presidía el juez Saúl Peña, admitió la existencia de planillas secretas “Reserva 1” y “Reserva 2” en el SIN y dio nombres de sus destinatarios, entre ellos, algunos miembros de la propia familia Fujimori. Arce purgó seis años de arresto domiciliario. Su testimonio, y los de Matilde Pinchi Pinchi y el propio Montesinos, sirvieron al Ministerio Público para denunciar por millonario peculado al ex presidente Fujimori y el actual congresista fujimorista Carlos Raffo, entre otros. Si bien ahora ella está en libertad, continúa compareciendo ante la Justicia. El 3 de junio pasado, Arce ratificó que ella dio dinero a Raffo por orden de Montesinos durante la campaña electoral. CARETAS la entrevistó en exclusiva y, por primera vez, accedió a revelar a la prensa cómo operaba la planilla negra del SIN y quiénes habrían sido sus beneficiados. –¿Cuánto tiempo trabajó en el SIN? –Desde enero de 1992 hasta 1998 en el turno tarde; y desde 1998 al 2000 en la mañana. –¿Cómo llegó a ese puesto?–Por la hermana del doctor Vladimiro Montesinos, María. Teníamos una relación de amistad muy estrecha. Fui a apoyarla, pero me quedé a trabajar allí. –¿Cuáles eran sus funciones? –Era la secretaria. Yo trabajaba directamente con el doctor (Vladimiro) Montesinos. Contestaba las llamadas telefónicas. –En sus declaraciones ante la Sexta Sala Especial Anticorrupción usted admitió haber entregado sistemáticamente dinero del SIN a numerosos personajes. –Yo cumplía órdenes. Mi jefe me decía ‘vas a entregarle a determinada persona tal monto; de acá lo vas a sacar’. Habían dos maletines, uno blanco pequeño y uno negro más grande, al que llamaban el ‘maletín del Presidente’. Estaban con llave. El dinero lo proveía, lo llenaba, la señora Matilde (Pinchi Pinchi) por órdenes de Montesinos. –¿Por qué le decían el ‘Maletín del Presidente’? –Porque era dinero para Palacio de Gobierno. –¿Y el blanco? –Eran para los gastos corrientes. –¿De dónde provenían esos fondos? –No supe de dónde. –¿Quién tenía la llave? –El Doctor, en su privado. Cuando él me daba una orden de tener que entregar el dinero, yo le pedía la llave a Matilde; me la entregaba y abría las maletas. –A partir de qué año empezó este sistema de entrega de sobres con dinero. –Desde 1998, aproximadamente. –¿Con qué frecuencia? –Cada vez que Montesinos me daba órdenes yo entregaba los sobres. Había jueces y políticos que estaban en una nómina especial y ellos recibían mensualmente dinero. Las cantidades variaban. Podía ser 5,000 o 30,000 dólares, según me indicara el Doctor. Algunos venían al SIN y a otros les enviaba el sobre a sus respectivas casas. –¿Nunca se preocupó por el origen de esos montos? –Yo no cuestionaba a mi jefe, el doctor Montesinos. Yo cumplía órdenes. –¿Le entregó dinero a Keiko Fujimori? –He declarado (al Sexto Juzgado) que vi cuando Montesinos le entregó dinero a Keiko. –¿Recuerda el año? –No, pero fue un día sábado porque no había gente (en el SIN). Estaba todo en silencio y no era tan temprano. En la entrada de la primera salita, que estaba junto a mi oficina, la vi a ella sentada. Le pregunté a uno de los capitanes ‘¿qué hace allí?’ Me respondió que estaba esperando al Doctor. ‘¿Ya le han avisado?’, volví a preguntarle porque era la hija del Presidente. Me dijo sí, que ya estaba en camino. Poco después, el Doctor llegó y entró a su privado. Ella le decía ‘tío’. Como ese privado estaba frente a mi oficina, vi cuando él sacó billetes y se los entregó. –¿ Es la única vez que vio esa escena? –Es la única vez que vi que le entregó dinero. –¿Hubo pagos o envíos de dinero a otros familares del ex presidente? –Recuerdo que en una oportunidad el Doctor me dijo saca 500,000 dólares y ponlos en un maletín chiquito. Los fajos estaban encintados, sólo sacaba los paquetes. –¿Cuándo ocurrió eso? –Me parece que fue la última entrega que se hizo, en el 2000. Cuando tuvo el dinero completo, llamó a uno de los capitanes y le dijo lleve esto a la señora Rosa. –¿Rosa Fujimori? –Sí. El Doctor firmó un recibo de la entrega a la hermana del Presidente. Raffo Y Palacio –¿Al actual congresista Carlos Raffo se le entregó sobres con dinero? –Tres veces y hasta cuatro porque la última entrega fue al hermano. –¿En las instalaciones del SIN? –Sí, él fue al SIN. A mí me dijo Montesinos ‘va a venir esta persona y va a traer unos documentos, papeles, y le vas a entregar el monto que figura allí’. Efectivamente, no me acuerdo si fue ese día mismo, pero llamaron de la guardia y dijeron que se encontraba presente el señor Calos Raffo de Palacio de Gobierno. Raffo subió a la Sala de Edecanes y me dio los documentos para el doctor Montesinos. Figuraban (en los documentos) eventos, mítines en distritos populosos. No recuerdo si al momento de que yo le entregué el dinero firmó (el recibo) o si ya lo había traído firmado, pero tengo un ligero recuerdo que él se agachó sobre el escritorio y escribió. –¿Cuáles fueron los montos que usted le entregó a Raffo? –Sobres con 20,000, 8,000 y 5,000 dólares. –¿A su hermano sólo le entregó dinero una vez? –Sí. No me acuerdo si se identificó, pero se parece a él, aunque más bajo. Me entregó el sobre y yo le dije a Montesinos que no había venido Carlos Raffo sino su hermano. –Raffo niega haber recibido dinero de Montesinos. –Mis declaraciones constan desde el 2001 y desde entonces el señor Raffo no ha asistido a las audiencias judiciales. Dice que tiene inmunidad parlamentaria. –¿Envió dinero para Alberto Fujimori? –Sí, en varias oportunidades. Él (Montesinos) me decía pon en un sobre, por decir, 5,000 dólares. Luego pedía a los secretarios ‘una revista’, creo que CARETAS nunca fue, y ordenaba poner allí el dinero. Él mismo hacía un recibo con el rótulo “Entregado al Caballero o al Supremo tanto encontrándose éste en Palacio”. –¿De qué monto hablamos? –10,000; 20,000, 50,000 dólares. A veces, el Presidente llamaba a Montesinos y casi al instante él me decía ‘Maruja saca del maletín negro tanto, ponlo en la revista y que venga el coronel (Roberto) Huamán’. A él le ordenaba: ‘encárgate de que esto llegue a Palacio de Gobierno, al Presidente, y mira que él lo reciba en sus manos’. –¿Qué pasó con las maletas al final? –Desconozco quién se las habrá llevado. –¿Se arrepiente de haber realizado esos pagos, de haber trabajado en el SIN? –No, ¿por qué? Yo he trabajado, he sido honesta. No tenía por qué dudar de Montesinos. ¿Cómo iba a pensar que lo que hacía era malo? Pero me siento mal, porque mis dos hijas se han perjudicado profesionalmente sin yo habérmelo propuesto.

(Américo Zambrano)

Seiko Ibañez

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Declarar Semana de Duelo Nacional

Publicado por Ismael Leon en 9 Junio, 2009

Si no lo hace el gobierno central, háganlo otras autoridades

Cuando el cauchero Julio Arana quemó vivos a veinte boras y Leguía lo hizo senador de la república

Escribe: Ismael León Arias

Únicamente un sonámbulo con desarrollado instinto asesino puede ignorar que la historia, las buenas costumbres, los mínimos sentimientos de solidaridad y el necesario culto a los caídos, obligan a que el Estado declare Duelo Nacional en circunstancias como la actual, con numerosos muertos en Bagua. Civiles y policías. Ese es Alan García. Como eso no ocurrirá, porque en Palacio de Gobierno habita ese sujeto que confunde cultura con charlatanería, la iniciativa debieran tomarla congresistas de oposición, o por lo menos simbólicamente, presidentes de gobiernos regionales, alcaldes, gobernadores y/o ciudadanos representativos de la sociedad civil, con capacidad de convocatoria. Muchos cadáveres de jóvenes, mujeres y ancianos yacen insepultos en los caminos y trochas de Bagua y sus alrededores. También se habla de numerosos desaparecidos. Así lo cuentan viajeros y periodistas que estuvieron en el lugar y han testimoniado la dureza de los enfrentamientos. Esos muertos claman por paz, más que discursos cínicos y golpes de pecho. ¿A propósito, qué dicen en estos días trágicos Mario Vargas Llosa, o su excelencia el cardenal don Luis Cipriani? Alan García –principal responsable de esta matanza- no pierde el sueño, debe roncar como siempre, como lo exige su irresponsable cerdura; convencido que sus amigos seguirán protegiéndolo. No tiene idea de la barbaridad que ha cometido y de sus imprevisibles consecuencias. Pienso en los tres presidentes de Ecuador que debieron renunciar y huir frente a sucesivos levantamientos de amazónicos, embravecidos porque los gobernantes pretendieron burlarse de ellos. Hoy escucho a Simon y Cabanillas y me resulta inevitable pensar que estos políticos no han aprendido nada, pero lo han olvidado todo.

Leguía, Arana y los boras

A comienzos de los años veinte, el cauchero Julio César Arana ordenó detener vivos a unos veinte indígenas de la comunidad bora, en el asentamiento La Chorrera, en Caquetá, ex-territorio peruano, hoy colombiano. Mandó a sus capataces que los maniaten y embutan en sacos de yute, que luego rociaron con gasolina, les prendieron fuego y luego arrojaron los restos al río. El diabólico asesinato fue un intento de escarmiento contra la población, que resistía la permanente persecución destinada a enrolarlos y esclavizarlos en la extracción del caucho que extraía la Peruvian Amazon Comp. Limited, propiedad del influyente Arana. ¿Saben lo que años después hizo el presidente Leguía? Apoyó al cauchero en su campaña para senador de la república, cargo que consiguió para mayor desgracia de la Amazonía y de sus poblaciones. Por aquellos tiempos don Augusto declaró al periodismo: “La selva es muy importante, pero necesita ser civilizada a cualquier precio, y eso es lo que vamos a hacer desde mi gobierno” ¿Les suena familiar? Nadie ha hecho un censo de los indígenas asesinados en la Amazonía desde que somos república. Sólo se calcula que han sido decenas de miles. Ayer por el caucho y la madera, hoy por el petróleo, la minería, la madera y el narcotráfico. Y quienes hoy les acusan de salvajes, ayer nomás gastaban babas para alabar su valentía en defensa del Perú durante las guerras con Ecuador. El año 2005 se llenaban la boca para pedirles su voto y ofrecerles el paraíso en la tierra. Bien ha dicho ayer por Radio Programas un jesuita que vive en la región. “Ellos (los amazónicos) rinden culto a la naturaleza, para ellos es el reino de la vida, la selva es su hogar y templo a la vez, más importante que sus propias vidas; son guerreros desde siempre y el que pretenda afectar sus tierras no sabe lo que hace”. Efectivamente, García Pérez no sabe lo que hace. Nunca lo supo.

Lima, lunes 8 de junio 2009

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García, inepto y sanguinario Como Augusto Leguía, Oscar Benavides y Alberto Fujimori

Publicado por Ismael Leon en 6 Junio, 2009

Bagua exige paro general

Escribe: Ismael León Arias

Lo que faltaba a la actual gestión de Alan García para ser semejante a 1985-1990: El crimen masivo cometido la madrugada de ayer, en Bagua, tiene todos los visos de una orden emanada en Palacio de Gobierno, como a las de su primer gobierno, contra presos rendidos del Frontón y Lurigancho. Esta vez fueron treinta pobladores y once policías caídos en el altar del Tratado de Libre Comercio con EE.UU, que García apuntaló con leyes inconsultas y que en campaña electoral ofreció cambiar. Se recuerda que Augusto Leguía, en los 20, permitió matar miles de amazónicos para proteger al cauchero Arana. En los años 30, Oscar Benavides arrebató Leticia a los loretanos, que la habían recuperado por sus propios medios. Y Alberto Fujimori, en los 90, rindió Tiwinza y cedio a Ecuador dos almacenes fluviales. Este viernes García ordenó que les metan bala a los amazónicos, porque allí prefiere empresas petroleras y mineras, aunque estén a un paso de las fronteras con Ecuador y Colombia, es decir, de otra traición tan temida.

Haciendo memoria

Lo que está de por medio en la lucha de los indígenas amazónicos no es sólo la protección de sus tierras, sobre las que tienen derechos ancestrales. Están en riesgo los ecosistemas de gran parte del territorio nacional, así como la protección de ríos, lagunas y el medio ambiente, patrimonio de la humanidad. Eso no le importa a Alan García, especie de psicópata que ha jurado meter allí inversión extranjera en minería, petróleo y maderas, con el inevitable perjuicio para familias aborígenes y el arrasamiento de la débil y ya muy dañada Amazonía. La pauta es la misma. Gobernantes limeños que atentan contra lo que no conocen, con la certeza de que los indígenas son ignorantes y por tanto manipulados. Basta escuchar a esa corte de ineptos y sobones como la ministra Cabanillas o el irresponsable Florez Aráoz. ¿Alguna diferencia entre García, Leguía, Benavides y Fujmori ? Tal vez en el método para el crimen, o en la cuantía de sus latrocinios. Si algo debemos memorizar con pena los peruanos, es que la Amazonía es el territorio donde más espacio hemos perdido a lo largo de nuestra lamentable historia republicana. Me temo que el gobierno de García, al enfrentarse a los pueblos amazónicos en defensa de petroleras y mineras, está pagando la cuota inicial de una futura cesión territorial. Tener presente que Fujimori y Montesinos nos humillaron en la guerra del Cenepa, luego de la cual debimos cederle a Ecuador dos terrenos de 150 hectáreas cada uno, en Saramiriza y Pijuayal, gracias a los “Acuerdos de Paz” suscritos con Mahuad. Por supuesto, la política amazónica fujimorista consistió también en proteger petroleras y masacrar indígenas. La monumental ignorancia de García está pormenorizada en “El Perro del hortelano”. Entre sus ministros, uno de ellos ha exigido títulos de propiedad a boras, huitotos, huambisas, asháninkas y cuanto grupo puebla esa vastedad, desde antes que nos caigan los españoles y cuando los García-Nores todavía eran pobres. El asesinato masivo de ayer debe llevar a la población y a los políticos opositores a poner en agenda la vacancia presidencial, por los signos evidentes de incapacidad moral del sujeto que desde el año 2006 ocupa por segunda vez palacio de gobierno, con los mismos pésimos resultados de su primer mandato.

Lima, 6 de junio 2009

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Fujimori, ahora le toca a Huilca

Publicado por Ismael Leon en 9 Abril, 2009

Escribe: Imael León Arias

Martes 7 de abril del 2009. Veinticinco años de cárcel para Alberto Fujimori. En el futuro podría ser celebrado como Día Internacional de los Derechos Humanos y la Justicia. Qué bueno y qué justo; una reparación a los muertos de Barrios Altos, La Cantuta y miles de otras víctimas del co-gobierno con Vladimiro Montesinos.

Ahora no hay que olvidar a Pedro Huilca Tecse, secretario general de la CGTP, asesinado el 18 de noviembre de 1992, según muchos indicios por órdenes de Alberto Fujimori, ejecutadas por el grupo Colina. Los antecedentes del caso apuntan en esa dirección, aunque con bastante lodo arrojado por la policía de entonces para confundir a la opinión pública.

Recordemos que la muerte de Huilca fue cometida por seis u ocho individuos que dispararon fusiles de corto y largo alcance, cuando el sindicalista estaba en su automóvil con su hija Flor, frente a su casa de Los Olivos. Los senderistas eran tan criminales como los Colina, pero la policía no registraba armas de ese tipo en su poder.

Poco después fueron detenidos media docena de sujetos de la secta de Abimael Guzmán, quienes al ser puestos frente a un tribunal militar admitieron sin más la comisión del crimen. Pero también es verdad que tiempo después lo negaron y surgieron las confesiones de Mesmer Carles Talledo y Clemente Alayo, dos agentes del SIN que responsabilizaron del asesinato al grupo Colina y a sus jefes militares.

Testigo es el congresista Jorge del Castillo, quien dirigió una comisión investigadora del  crimen. En esa condición el dirigente aprista viajó hasta la cárcel de Yanamayo, donde obtuvo indicios razonables de lo que aquí recordamos

 

                                                        Memorex político

Tres de diciembre de 1992. Huilca y Fujimori se conocerían muy bien. Lo recuerdo y mantengo mis apuntes de aquel CADE -Conferencia Anual de Ejecutivos-, en Ica, cuando estuvieron frente a frente en el entonces Hotel de Turistas de la soleada ciudad. Allí el líder obrero le pidió en su cara que derogue los decretos anti- laborales que había dictado un año antes. Se refería al decreto legislativo 728, y al decreto 25593. El primero cambió las relaciones individuales de trabajo a favor de las empresas; el otro afectó la negociación colectiva y el derecho de huelga. Hablando como un estadista, Huilca propuso al auditorio de inversionistas un Acuerdo Nacional que devolviera los derechos laborales perdidos, a cambio de paz social. Hablaba por encima del gobierno.

La respuesta del japonés no pudo ser más grosera y agresiva. Habló con esa su vocecilla chillona y la altanería que siempre tuvo frente a los trabajadores: “El consenso ya lo hemos construido todos juntos desde 1990; poco a poco han surgido y siguen apareciendo las grandes estructuras sociales del verdadero Perú profundo”.

Para Fujimori el consenso consistía en pergueñar leyes en los sótanos del SIN, con Montesinos, Boloña o Camet y los abogados laboralistas que le enviaba la CONFIEP.

Luego levantó la mirada, miró hacia el público con el ceño fruncido y amenazó “Este ya no es el país donde mandan las cúpulas de la CGTP o el SUTEP, o las huestes de Sendero Luminoso y el MRTA, o los caciques de los partidos tradicionales”. Huilca se limitó a sonreír; acusó recibo del mensaje.

El 5 de abril de 1992, Fujimori, Montesinos y Hermoza habían derribado la democracia, cerrado el Congreso, tomado el Poder Judicial, cancelado el Tribunal de Garantías Constitucionales y esa misma noche sus tropas entraban a los periódicos, radio emisoras y canales de televisión más importantes de Lima.

 

En mayo de ese mismo año, agentes del SIN secuestraron a dirigentes comunales del valle del Santa, en Chimbote; un mes después desaparecieron al periodista Pedro Yauri Bustamente, quien venía haciendo campaña radial por su imposible reaparición.

Aquellos días el clima político y sindical no podía ser peor. Fujimori se negaba a recibir a las delegaciones sindicales, consigna que sus ministros de Economía y de Trabajo cumplían al pie de la letra. Cerrados los caminos internos, la dirigencia de la CGTP, con Huilca a la cabeza, se dirigió a la sede limeña de la Organización Internacional del Trabajo –OIT- para entregar sus demandas, que incluían denuncias contra Fujimori por la pérdida de sus derechos laborales.

Pero no solo eso. La Central también acusaba al régimen por la corrupta privatización parcial del entonces Instituto Peruano de Seguridad Social –IPPS-, que bajo la conducción de Luis Castañeda Lossio comenzaba a mostrar sus más amargos frutos a los trabajadores.

Desde “La República” Huilca retó al japonés “¿Por qué nos tiene miedo señor Fujimori? ¿No dice que los sindicatos estamos de capa caída? Yo lo desafío a que me otorgue el permiso para realizar un mitin en la Plaza Dos de mayo y convocar a 200 mil trabajadores. Este es mi reto y le demostraré que ese mitin será el verdadero plebiscito del que tanto habla su dictadura”

El 21 de julio de ese año fue organizado a media caña un paro nacional de 24 horas y una movilización convocada por las cuatro centrales sindicales. Los trabajadores porfiaban en exigir diálogo entre el gobierno, los gremios y los partidos políticos.

Dueño del poder protegido por los tanques, el régimen siguió cambiando para mal la legislación laboral, mediante otros decretos emanados directamente de Palacio de Gobierno. En octubre el dictador limitó aún más las negociaciones colectivas.

Fue el puntillazo. El 15 de noviembre de 1992 Pedro Huilca se puso a la cabeza de su última marcha, rodeado por miles de trabajadores, ambulantes, desocupados y jubilados. Hombres y mujeres se movilizaron para protestar.

A esas mismas horas los asesinos engrasaban sus fusiles.

 

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La Biblioteca: de símbolo nacional a cueva de Ali Babá

Publicado por Ismael Leon en 27 Enero, 2009

Mafia trafica libros en las narices de Hugo Neyra

Escribe: Ismael León Arias    

Ricardo Palma, Jorge Basadre, Sinesio López, tres grandes directores en la historia de la Biblioteca Nacional. Cada uno aportó con su talento y denuedo a la recuperación e impulso de ese símbolo cultural del Perú. Todos tienen un merecido lugar en su historia. Cuando se escriba el anecdotario, Hugo Neyra Samanez, actual director, será recordado porque bajo sus narices operó una mafia que traficaba valiosos libros. Y además permitió que esa Biblioteca sea reducida a la condición de cueva de Ali Babá.

La mala noticia fue publicada ayer en primera página de El Comercio. Se trata de la denuncia -por ahora anónima- de un ciudadano que meses atrás recibió la inesperada oferta de un sujeto que le ofrecía en venta cuatro libros publicados en los siglos XVI y XIX, tres en España y uno en México, procedentes de la BN.

El ciudadano de esta historia pudo ver fotocopias de “Querétaro. Memorias de un oficial del emperador Maximiliano”, del militar francés Alberto Hans, publicado en México en 1869. Y el “Compendio histórico, geográfico y genealógico de los soberanos de la Europa”, de Manuel Trincado, ejemplar de quinta impresión publicado en Madrid en 1769.

El tercer tomo ofrecido es “Instrucción de confessores, y penitentes, desengaño universal que con toda claridad manifiefta el feguro camino del cielo”, cuyo autor es Daniel Concina. Se destaca que es un valioso ejemplar hecho en la imprenta madrileña de Miguel Escribano, en 1766. Es un libro que en diciembre del 2006 fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, junto a otros 23 títulos de los siglos XVII y XVIII.

Y la mejor pieza que tuvo ante sus ojos fue el libro titulado “Papirii massoni annalium”, del historiador francés Jean Papire Masson. Data de 1578. “Por apenas veintiocho años no es un incunable”, le dijo Jorge Vega al periodista de El Comercio, David Hidalgo, quien señala que Vega conoce muy bien el mercado de libros antiguos de Lima. La tapa del ejemplar –reseña el reportero- es de una gran belleza. Tiene bajorrelieves en pan de oro y un grabado con el retrato del autor. Los traficantes no se tomaron la molestia de retirar la etiqueta con el código de barras de la BNP, concluye.

La primera reacción del anónimo caballero fue rechazar la propuesta. Pero tendió un anzuelo al bárbaro. Vuelva tal día, le prometió. En el ínterin preparó su denuncia y la llevó al decano de la prensa peruana. La historia continuará en estos días.

 

                                                     El transfondo

 

Esto viene con cola. Y es que luego de la furtiva venta de la sede central del ministerio de Educación, el ministro Eugenio Chang, jefe de Neyra, sus dos viceministros y otros funcionarios, amanecieron en los sótanos de la Biblioteca Nacional, donde el anfitrión esperaba a sus furtivos asilados.

Después sabríamos cómo fue la mudanza-relámpago hacia otros edificios estatales. Una parte fueron a la desaparecida minera Centromín, otra se acomodó en los improvisados vericuetos del Museo de la Nación y el ministro y su cohorte a los sótanos de la Biblioteca.

Se desconoce el precio pactado entre gallos y medianoche por la venta del terreno de la calle Cavallini, a Inmobiliaria Brescia, que junto con Graña y Montero se han sacado el número de la suerte en estos negocios ordenados por Alan García a sus subordinados.

Nunca en la historia del país se ha visto tanta grosera ineptitud, explicable únicamente por el apuro para hacer cera y pabilo con los bienes nacionales, de espaldas al escrutinio de la opinión pública. Salieron de la calle Cavallini como gitanos en fuga, sin tener un nuevo local donde atender a maestros, estudiantes y padres de familia.

No importaba lo que pasara después. Cuando todo se supo, el negocio estaba cerrado, tal como debieron planearlo los Atilas que hoy barren las arcas peruanas.

La modalidad inaugurada por García bien podría denominarse “remate y fuga”, algo que hasta ahora viene dando felices resultados a la mafia en los terrenos de Collique, pero que no pudo lograr con el suculento Pentagonito, gracias al periodismo.

Las preguntas que muchos nos hacemos son: ¿Cuántos otros bienes públicos ya corrieron la misma suerte?, ¿Qué otros tesoros de la familia están en la mira de los facinerosos?

 

                                               Palma, Basadre, López

 

Y Hugo Neyra Samanez, el sociólogo formado entre San Marcos y La Sorbonne, quien de joven escribiera “Cusco, tierra o muerte”, permitió que la sede de la Biblioteca sirva de cobijo a semejantes mercaderes de la educación. Qué diferencia con el comportamiento de Palma, Basadre y López. Cuando la Bibioteca Nacional fue fundada por el general José de San Martín, recibió una donación de libros del propio libertador, quien le donó cerca de mil ejemplares de su propio patrimonio.

Pero quiso el destino que en 1823, las tropas realistas que se negaban a abandonar Lima y en 1880 la soldadesca chilena, pisotearan sus ambientes y los convirtieran en caballerizas. Los rotos se robaron unos 10 mil ejemplares, entre ellos muy valiosas colecciones únicas, además de instrumental de investigación químico – física, muestras minerales y botánicas e incontables manuscritos.

De este botín y luego de muy prolongadas gestiones, el Perú apenas ha recibido en devolución la tercera parte de los volúmenes saqueados y ninguno de los otros tesoros culturales mencionados. ¿Hace algo Neyra para incrementar la recuperación del patrimonio robado por la soldadesca sureña con aprobación de sus políticos?

En 1943, durante el gobierno de Manuel Prado Ugarteche, se produjo el incendio que dejó la Biblioteca en escombros. En esa oportunidad le tocó al historiador don Jorge Basadre, emprender la enorme tarea de su recuperación Y la consiguió.

La década del 90, tiempos del fujimorato, vio la sucesiva postergación en el levantamiento de la actual sede, que sólo fue concluida con Toledo, gracias al denodado emprendimiento de Sinesio López, el director que siguiendo la tradición de Palma, el “bibliotecario mendigo”, reunió de sol en sol los fondos para culminar la obra y hacer la mudanza de la avenida Abancay a San Borja.

Hoy vemos otras mudanzas, nada épicas, nada altruistas. Traslados clandestinos, a oscuras, propias de ladrones. Robos de joyas culturales, la memoria del país. Y usted Neyra, de patético recepcionista. Qué lástima.

 

Lima, 26 de enero 2009

 

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Giampietri, dándole pena a la tristeza

Publicado por Ismael Leon en 23 Agosto, 2008

Escribe Ismael León Arias

El jueves 14 el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, asumió en el centro de una fiesta cívica celebrada con Cristina Fernández (Argentina), Luis “Lula” da Silva (Brasil), Evo Morales (Bolivia), Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador), José Zelaya (Honduras), Daniel Ortega (Nicaragua), Hugo Chávez (Venezuela) y Tabaré Vázquez, (Uruguay), entre otros. ¿Quién asistió en representación del Perú? El vicealmirante Luis Giampietri.

Esto me hizo recordar la respuesta que le dio su nana al escritor Alfredo Bryce, un día que él llamó por teléfono desde París a su casa en Lima y le preguntó cómo estaba. “Aquí pues, Alfredito, dándole pena a la tristeza”. Igual de patética se me antoja la presencia del marino peruano en las celebraciones de Asunción.

¿Qué significado tuvo el vicepresidente amigo de Fujimori y Montesinos, en esta primera reunión con el nuevo mandatario de Paraguay, en la que se dieron cita quienes representan hoy las esperanzas de un cambio en democracia?

En el lenguaje de los gestos, enviar al marino fue como decirle al sacerdote Lugo: “Señor presidente de Paraguay, su elección me importa un rábano, usted es un cura rojo rodeado de gobernantes rojos con quienes me siento mal; además, como no me interesa la integración en MERCOSUR, yo sólo estoy bien con Bush y Uribe, que tampoco irán a su fiesta porque nos hemos puesto de acuerdo”

La consecuencia será que el Perú seguirá deambulando en el aislamiento, movido por una política exterior orientada por móviles extraños y ajenos al interés nacional. ¿Qué nos espera con semejante timonel, en momentos que América Latina busca integrar y fortalecer sus políticas, no sólo frente al poderío económico norteamericano, sino ante la cohesionada Unión Europea y la expansión asiática?

Por el momento García le impide a la industria y los servicios del país beneficiarse del petróleo venezolano, inyectado con sustanciales descuentos en Ecuador y ofrecido en las mismas condiciones a Bolivia, Argentina, Uruguay y Paraguay, con el añadido de que balancearán el comercio con productos manufacturados.

Como Chile, tenemos dificultades energéticas. Pero mientras Bachelet se interesaba en el gas boliviano y posiblemente negociaba su compra con Evo en Asunción, García disfrutaba una fiestita en la casa de gobierno, organizada por Luciana León y animada por Los Cinco. En caso de crisis no tendremos el gas de Tarija, pero el huevón de Palacio tendrá anécdotas para contar a sus nietos.

No sólo eso. La taimada actitud presidencial nos deja aislados frente a Santiago, de cara a cualquier roce con los vecinos en nuestras siempre conflictivas relaciones. García se ha postrado ante Bachelet, pero ha sido insolente y altivo con Evo Morales, distante con Cristina Fernández y Tabaré Vásquez, desdeñoso con Correa y para colmo falderito con Bush, justo cuando su gobierno se acaba.

¿Y el canciller existe? Claro, está en un cóctel en la embajada de Transilvania.

Lima, 16 de agosto 2007

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Evo crece luchando, García cae mintiendo

Publicado por Ismael Leon en 12 Agosto, 2008

Escribe Ismael León Arias

El presidente boliviano gana nueva consulta popular mientras enfrenta la conspiración de los grupos racistas, las intrigas extranjeras (tal vez entre ellas la de Torre Tagle) y los medios de comunicación, tan adversos como intocados. El peruano, al revés, sigue cayendo; hoy tiene en contra al 80 por ciento del país, pese a que la gran mayoría de diarios y televisoras ocultan sus barbaridades y el descontento. Aquel, cumplido pero sencillo; éste soberbio y mentiroso.
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Si no conociera a García personalmente, podría creerles a su primer ministro Jorge del Castillo y al doberman-congresista Mauricio Mulder, quienes sostienen que al presidente no le preocupan las encuestas ni su caída libre en la opinión pública. Falso. Pienso que el tipo está tan preocupado y confuso, que en cualquier momento podría ordenar una barbaridad; por ejemplo, imponer control de precios a los alimentos en un mercado anárquico, cuyas alzas incontenibles son, junto con sus mentiras, la principal fuente de rechazo a su segundo gobierno.
Contrariamente, Morales ha obtenido una nueva victoria política gracias a que viene cumpliendo lo ofrecido como candidato; es decir, ha elevado salarios a obreros y pensiones a los jubilados, enviado médicos bolivianos, cubanos y venezolanos a curar pobres en los rincones más lejanos del país, ha inaugurado cientos de escuelas, todo, con las ganancias conseguidas con la nacionalización de las minas y el gas.
Aquí García tiene de su lado a los inversionistas mineros, del gas y otros, felices con el carnaval mundial de los precios y los más bajos impuestos de América Latina. Las compras de alimentos del exterior crecen, pero sólo para contento de comerciantes y desgracia de agricultores desamparados por un político que les prometió la protección del estado.
Leer periódicos en Bolivia, así como ver y escuchar Tv. y radios, es asistir cada día al espectáculo de una masacre mediática contra el gobierno de Morales, aún en medios de escasa o nula circulación, que extrañamente se exhiben con gran puntualidad, especialmente en Santa Cruz de la Sierra.
En cambio en Lima se sabe que el diario más desinformado (El Comercio), ha caído en sus ventas en todo el país, pero cuenta con una colorida propaganda pagada por ministerios y empresas privadas, tal como Canal 5 y Radio Programas, dos medios cuya audiencia diaria disminuye, mientras sus dueños cobran el botín de cada día en Palacio.
Las trayectorias de Evo y García no resisten la tentación comparativa. Son personajes radicalmente distintos. El boliviano vivió siempre de su trabajo como agricultor cocalero y dirigente sindical de ese gremio. No tiene estudios universitarios pero conoce su país de punta a cabo, incluidas dos de sus cárceles en las que fue encerrado sucesivamente por el general Hugo Bánzer y el sacha boliviano Sánchez de Lozada.

Al aprista nunca se le conoció un trabajo. Trabajo productivo, en el sentido estricto de la palabra. Hijo de maestros apristas, estudió en un colegio del Estado, luego hizo méritos en la escuela de cuadros de su partido; su adolescencia la vivió para estudiar en París con las becas que le consiguió su jefe Haya de la Torre. En 1979, cuando apenas tenía 28 años y los peruanos recuperaban la democracia luchando en las calles, él ya cobraba por hablar en el Congreso Constituyente.

Qué podríamos esperar
El reciente triunfo de Morales puede ser un alivio para su gobierno, pero su futuro inmediato no deja de ser preocupante. Evo sigue trenzado en una pugna contra enemigos feroces, que no serían tanto si no contaran con evidente respaldo extranjero, incluido el posible alineamiento de la cancillería peruana. Hay que recordar que hace poco, cuando Kósovo se desprendió del archipiélago de los Balcanes, el primer y único gobernante americano que extendió rápido reconocimiento a los secesionistas fue el de García.
Y no se puede dejar de mirar los movimientos de Chile. El interés diplomático que muestra el gobierno de Bachelet para facilitarle cauces comerciales a Bolivia, contrasta con la displicencia del gobernante aprista, al parecer cada vez más comprometido con los enemigos de Morales y del pueblo boliviano.
Esta actitud explicaría en buena medida el creciente rechazo del sur contra García Pérez, gobernante inculto que probablemente ha olvidado –que por encima de los artificiales límites geográficos- en ambos lados de la frontera vive hace siglos la nación aymara, hoy entusiasmada con las promesas cumplidas por Morales, que contrastan con los engaños de Alan, un misti como cualquiera del altiplano.
Al final una pregunta para García y sus ayayeros. ¿Estarían de acuerdo en someter su gobierno y el de todos los congresistas a un referéndum? ¿Y si esa consulta les resulta adversa a todos (como ocurriría, con seguridad), no deberían convocar en 3 meses a nuevas elecciones generales?

Lima, 12 de agosto 2008

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Velasco puso fin a nuestra edad media

Publicado por Ismael Leon en 28 Julio, 2008

Recordando al único gobernante en serio del siglo XX

Escribe: Ismael León Arias

En 1955 tenía 16 años, el próximo debía terminar la secundaria y mis conocimientos de historia del Perú provenían de Pons Muzzo. El país era presidido por el general Manuel Odría, algo que a muchos estudiantes no les alarmaba. Ese verano mi madre decidió visitar a su hermano Moisés en Chiclayo, donde era jefe de maestranza de la hacienda Tumán. Ese viaje significaría para mí el descubrimiento de otro mundo, aquel que la escuela nunca revelaba.

Los dos hijos del tío Moisés, mis primos, vivían en Chiclayo, pero ya no en la hacienda. Iban a Tumán sólo por descanso y con ellos pasé mi última vacación escolar. Volvería a verlos 25 años después casados e ingenieros. Pero aquellos días debían regresar pronto al colegio, en la ciudad. -¿Por qué se mudaron?-, pregunté al tío. “Porque en la hacienda sólo podían estudiar hasta tercero de primaria”. –¿Por qué?, insistí. “Porque aquí no es necesario más”, me respondió Moisés, hombre de confianza de los Pardo, dueños de la azucarera.

Días después, durante una cena familiar, tendría otra sorpresa. Los mayores hablaban del costo de vida y las facilidades que ofrecía “la mercantil”. “Aquí nos ‘habilitan’ con sacos de arroz y de azúcar; además carne, manteca, verduras; y nos descuentan a fin de mes”. Curiosa, como siempre fue mi madre, especuló: “¿El sobre te quedará muy delgado?”. Risas en la mesa. “Carmencita, es que hace años no hay sobre, Moisés ya ni sabe cuánto gana”. Era Isabel, señora de la casa, muerta de la risa.

Averiguaciones posteriores entre primos y amigos de Tumán, más las lecturas de Mariátegui, me confirmaron que el sobre del tío y de todos los campesinos, en la costa como en la sierra del Perú, era inexistente. Y era así porque en el régimen de hacienda el almacén no sólo “habilitaba” arroz y carne; también facilitaba ron, utensilios caseros y lo necesario para vegetar sin salario, con la educación indispensable, no más.

Ese verano continúe mis pesquisas y me enteré que los patrones pedían al capataz chicas “en edad de tener”, no sólo para conocerlas; además podrían conseguir empleo en la casa hacienda o con los ingenieros. -¿Qué piensas tú?, le pregunté a Richard, hijo de otro mecánico y hábil puntero izquierdo de las pichangas mañaneras. “Yo creo que todo esto es una pendejada, primo; los hacendados primero se las tiran y después las llevan a sus casas como sirvientas”.

Cusco, el cuadro completo

Fue Simona Peralta, empleada de la casa en Lima, quien ampliaría mi cultura política. Era de Sicuani, Cusco, había venido a la capital a trabajar, reunir algún dinero, volver a su tierra y reunirse con su pequeña hija, a la que había “encargado”. Por ella supe de los valles de La Convención y Lares; y quién era Hugo Blanco, comunista – asesino según “La Prensa”.

“Buena persona es, la gente lo quiere mucho, dirige las invasiones”, nos reveló Simona, que de paso nos contó que a los 15 años ella había fugado de la hacienda Angostura, de los Romainville, apellido emblemático de aquellos tiempos, gamonal de horca y cuchillo. Un poco a pie otro a lomo de mula, había llegado hasta Sicuani, sólo para cambiar el miedo por la miseria.

-¿Por qué fugaste?, redundamos. “Las familias del dueño se aprovechaban de nosotras, nos abusaban, nos hacían hijos y encima no nos pagaban por trabajar como burros, todos los días; también domingos, pascua, año nuevo, todo sin descanso”.

Años después sabría que la hacienda de Romainville era inabarcable, que tenía una hermosa capilla sobre una montaña erigida por su primer dueño, el Marqués de Valleumbroso, un español que hablaba francés y aprendió quechua para aprovecharse mejor de “sus indios”. A mediados del siglo XX, esa situación se mantenía legalmente en el Perú.

Primera reforma agraria

En 1962, barones del azúcar y gamonales de la sierra se sentían cómodos con el segundo gobierno de Manuel Prado, presidente pro norteamericano, de la familia propietaria del Banco Popular, la compañía de seguros de igual nombre, inmobiliarias, caballos de carrera, los diarios La Crónica y La Tercera, y además socios de firmas mineras y agro-industriales.

Mientras los campesinos del sur emprendían a diario las ocupaciones o tomas de tierras, lo mismo hacían los comuneros del centro en los territorios que les había robado la sociedad agrícola-ganadera Cerro de Pasco. Entre tanto cañeros y algodoneros en la costa debían luchar contra los abusos de los Pardo, Aspíllaga, Gildemeister, Izaga, Larco, Picasso y los Palacios Moreyra, pero con la dificultad adicional de enfrentar al amarillento sindicalismo aprista.

En esas estábamos cuando una Junta Militar interrumpió en sus meses finales el mandato de Prado. La integraban los generales Lindley, Pérez Godoy y Matos y se proponían impedir un fraude que llevaría a la presidencia a Haya de la Torre. Desaprobaban la “convivencia” de apristas, pradistas y odriistas, coalición armada para frenar las reformas que el país exigía. En escena ya estaba Fernando Belaúnde, que en calles y plazas prometía esos cambios. Esperanzada, la clase media votó por él, y en 1963 los militares volvieron a sus cuarteles. Antes dispusieron una reforma agraria piloto en La Convención y Lares, para desactivar ese polvorín.

Talara, la IPC, Velasco

Belaúnde se hizo del gobierno ese año, gracias también a que incorporó en su programa la recuperación del petróleo de La Brea y Pariñas, en Talara, usufructuado por una firma americana, deudora de millones de dólares en impuestos impagos por su antecesora, la London Pacific. “O pagan o recuperamos los pozos en 90 días”, ofreció Belaúnde en campaña. Con esa oferta y la de transformar la propiedad del agro sedujo al país.

Pero llegamos a octubre de 1968 y no se había recuperado una gota de petróleo y los hacendados seguían parapetados en sus feudos. El APRA y la Unión Nacional Odriista, mayoría en el Congreso, actuaban como coraza del feudalismo y también avalaban la supuesta solución petrolera expresada en el Acta de Talara. Luego de cinco años de negociaciones, la IPC había “cedido” al Estado la refinería, pero con la obligación de procesarlo a un precio amarrado. Mientras tanto, los pozos seguirían en sus manos, que además recibirían en la amazonía un millón de hectáreas para exploración. Todo sin pagar un sol de lo adeudado. Fue el detonante..

El 3 de octubre de 1968 la Fuerza Armada, conducida por Juan Velasco, tomó el poder y al día siguiente anuló el Acta de Talara. Antes de una semana, el 9 de octubre, las fuerzas de la I Región Militar ocuparon refinería y oficinas de la Internacional Petroleum, dispusieron el embargo coactivo de sus bienes y comenzó el cobro de la deuda de 690 millones de dólares. Nueve meses después, el 24 de junio de 1969, salió la ley de reforma agraria que, en homenaje a Túpac Amaru, prometió a los campesinos, “el patrón no comerá más de tu pobreza”. Pero esa es otra historia.

Lima, 28 de junio 2008

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García y Allende

Publicado por Ismael Leon en 18 Julio, 2008

Escribe Ismael León Arias

En Chile, el año 1973, el gobierno de la Unidad Popular, bajo la presidencia de Salvador Allende, ya registraba en su favor la prometida nacionalización de la minería, pero debido al boicot de la derecha y de poderosos enemigos como Richard Nixon y Henry Kissinger, enfrentaba graves dificultades para poder consolidarse.
Había colas para todo, pero la popularidad del presidente crecía entre los más pobres. Fallaban el transporte y los teléfonos, pero la Unidad Popular ganó la última elección en democracia, una que debió hacerse para reemplazar a un fallecido congresista de la derecha.
La economía sureña era saboteada, pero el gobierno mantenía su respaldo o lo acrecentaba. No menguó nunca en sus tres años.
Con los bolsillos vacíos, la Unidad Popular apoyaba el arte y las manifestaciones artísticas recorrían Chile de punta a punta, en contagiante ebullición.

Salta a la luz la diferencia con lo que le ocurre al gobierno aprista del 2007, que tiene las alforjas repletas del dinero acumulado y no distribuido por Alejandro Toledo, pero cada día pierde prestigio y credibilidad. Donde la cultura se marchita, bajo los pies de una censora salida de las cavernas.
¿Por qué la diferente suerte de Salvador Allende y Alan García? ¿Dónde radica la diferencia? En los distintos valores de cada uno. En el abismo moral existente entre uno y otro gobernante. En el coraje de Salvador Allende para retar a las poderosas fuerzas enemigas de su país, frente a la complaciente actitud de García para entregarse a las exigencias antipopulares y antidemocráticas, contrarias a la mayoría de los peruanos.
Mientras en Chile de 1973, Salvador Allende luchó hasta morir para cumplir con sus promesas, en el Perú del 2007 Alan García ha tirado por la borda todos sus ofrecimientos de campaña, para gobernar con la tranquilidad momentánea que le ofrecen los todopoderosos de siempre.
Allí están, botadas en el camino, las promesas que el actual presidente gritó en calles y plazas, de no firmar sin antes revisar los aspectos negativos del tratado de libre comercio con Estados Unidos; de mejorar el canon y las regalías mineras para beneficio de las comunidades; de ir a un sistema de medicamentos accesibles; de orientar a los futuros jubilados hacia la libre desafiliación de las AFP; de liquidar la intermediación de los services. Y todo eso, antes de ponerse a bailar regaetón para embaucar a los más jóvenes.
Por eso la actitud heroica de Allende figura en los libros de historia que los niños leen en las escuelas chilenas desde que recuperaron la democracia, mientras que el segundo gobierno de García apenas será registrado como la segunda frustración peruana en el siglo XXI, una más desde nuestra inconclusa república.

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