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La marcha por el agua llega a Lima, la ciudad que morirá de sed

(Publicado en Hildebrandt en sus trece, viernes 10 de febrero 2012)

Ismael León Arias

El viernes 10 Lima será, por unas horas, capital mundial en la lucha por el agua. Gracias a Cajamarca y a la Marcha Nacional por el Agua y la Vida, nuestra vieja y amenazada ciudad concentrará a miles de pobladores procedentes de por lo menos cinco regiones del Perú, que estarán aquí en defensa del agua y contra el proyecto minero Conga.

El martes 7, cuando tomé conciencia de la cantidad de gente que venía a la capital en son de protesta, subí a un bus y decidí observar cómo venía la marcha, por lo menos entre Paramonga y Huacho. Y pensé mandar una nota en las primeras horas del miércoles 8, con todo lo visto y oído.

He podido ver la llegada de miles de manifestantes, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, bastantes pobres y no tan pobres, sin que falten clasemedieros en combis y automóviles. Bastantes llegaron desde distritos vecinos en buses alquilados. Los que venían de Cajamarca eran claramente distinguibles por sus sombreros alones de paja. Sentí que la marcha era espontánea, con gente desenvuelta y hasta alegre por momentos. Aunque también muchos expresaban ira contra la mina Yanacocha y la conducta política del presidente Ollanta Humala, a quien gritaban su decepción. Son los ocupas peruanos. Pude leer carteles que decían:

                   Sin oro se vive,

                   Sin agua se muere

 

En otro momento pude apreciar otro que rezaba:

                 Pon tu gota de protesta

                 Y seamos un río.

 

Desde Cajamarca unos tíos con pinta de ganaderos traían un letrero ya bastante arrugado que lo plancharon para que pueda registrarlo:

                 Por culpa de la mina,

                 nos vamos hasta Lima.

 

Los más numerosos carteles sencillamente convocaban a la gran marcha nacional y citaban a todo el mundo a la Plaza Dos de Mayo el viernes 10 a los 2 de la tarde. Tambores, cánticos y pequeñas bandas musicales que aparecían de pronto y desaparecían como habían llegado. En el recorrido no faltó comida ni agua por supuesto. Las vecinas se acercaban al río humano con sus enormes y humeantes ollas llevadas en triciclos y baldes repletos de agua fresca. Pregunté quién era ese señor muy sonriente y bien puesto que abría paso a la gente desde una camioneta, me dijeron que era Manuel Castañeda, gerente municipal de Pativilca.

En Huarmey una mala noticia se esparció entre la multitud. De madrugada, un triple choque entre un ómnibus, un camión y un frigorífico había dejado un muerto y 16 heridos. -Todas las semanas ocurren accidentes así, contaban, resignados, los vecinos. Recomendaban manejar con mucho cuidado, porque el bagazo que chorrea de las tolvas deja la pista como un resbaladero. Pero rápidamente volvía el interés por la marcha y la agenda del agua.

En Huacho, Huarmey, Pativilca escuchamos la misma letanía. –Aquí el agua es muy escasa, sólo tenemos algunas horas, por eso comprendemos a los cajachos, comentó a viva voz un hombre que dijo ser profesor de escuela pública.

Unos comuneros de Huari nos contaron que en noviembre del año pasado se tomaron la carretera Pativilca-Huaraz, como protesta por los incumplimientos de las mineras Antamina y Huallanca, en el cuidado de la laguna Conococha. Siempre es el agua que comienza a escasear, lagunas y ríos contaminados, terrenos agrícolas que se reducen, ganadería en retirada, promesas incumplidas. Ya no satisfacen la escuelita de por aquí, el caminito más allá, los padrinazgos.

Vimos pasar a Hugo Blanco con un sombrero cajamarquino. Puesto frente al micrófono de una radio local dijo tener 77 años cumplidos, sentirse muy feliz por el acontecimiento. Hizo notar que detrás de la marcha no había ningún partido, ni central campesina, ni siquiera la suya –la CCP-, tampoco la CGTP. –No tengo nada contra ellos, simplemente digo esto porque nadie debe reclamar que ellos lo hicieron, esto sale desde abajo, comprobó. Un instante después, sin embargo, corrigió: -Bueno, hay que reconocerle a Marco Arana su trabajo, eso sí; pero la decisión de la marcha es de todos y de cada uno.

A lo largo de la caminata, que crecía conforme nos acercábamos a Lima, una consigna recorría en boca de activistas mayores. –Nada de violencia, no deben caer en provocaciones, si la policía se excede, no respondas, grita nomás para saber qué está pasando, instruían los disciplinarios.

Montado en una camioneta durante unos kilómetros conversé con dos señoras, de unos 50 años. Eran de Huaraz y su oficio el comercio al menudeo. ¿Por qué estaban allí? Muy sencillo. Por sus negocios, una vez por semana deben trasladarse a Lima. Al enterarse de la marcha decidieron coincidir con la gente porque les atrae la política y entre el agua y la mina no dudan. También expresaban su desilusión con el Presidente, pero sonreían. –A nuestro pueblo fue una vez y nos cayó bien, pero parece como todos, comentaban relajadamente. Felices, me contaron que en el puente sobre el río Santa, a su paso, unos pescadores de Chimbote arrojaron flores sobre las aguas.

Un joven maestro que iba también en la tolva escuchaba su radio pegada al oído.

–Viene gente de Huancayo y de Puno, también de Tacna, informaba a los pasajeros. Le acompañaba un niño de unos 10 años con el que venía a San Martín de Porres. En otro momento se oye la voz del presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, el profesor ruega silencio, eleva el pequeño receptor para facilitarnos la sintonía. –No, no he pensado en ninguna candidatura presidencial, no he venido a eso, declara Santos con firmeza. El locutor señala que al lado está Tito Chocano, el presidente regional de Tacna, antes alcalde de la ciudad. –Por favor, no hemos venido a hablar de eso, le enmienda la plana al provocador. Y confirma que él también tiene problemas con las mineras y por eso entiende a Santos y lo respalda.

Poco después, entrando a la variante de la Panamericana norte, observamos el inmenso arenal que nos espera, y un poco más allá esa lágrima de agua que es el río Chillón. Recordamos entonces que hace un par de meses, un célebre periodista de la televisión alemana, especializado en el tema y luego de un prolongado estudio, concluyó que en pocos años Lima será la primera ciudad de importancia en el mundo que sufrirá el abandono de sus habitantes por falta de agua.

Efectivamente, vi con pena al Chillón, recordé con lástima al Rímac y al lánguido Lurín. Y no pude menos que compartir la catastrófica profecía del alemán. ¿Han reparado que Magdalena, San Isidro o Miraflores, allí donde hoy se eleva un edificio de 15 pisos para unas 60 familias jóvenes, antes había una casa que habitaba una sola familia ya sin hijos?

El periodista mencionado también sostiene que la escasez de agua es hoy uno de los principales motivos por los que hay tantos conflictos en el mundo. Mañana esos conflictos serán guerras, ha pronosticado. En eso pensaba cuando de entre la marcha salió un grupo más beligerante de jóvenes que arengaban por la defensa del agua, contra la mina Conga y la empresa Yanacocha-Newmont.

Reparten folletería, revistas. Allí dicen que en Cajamarca no permitirán el peritaje anunciado por el primer ministro Oscar Valdés. Todo está arreglado, aseguran, hemos leído que es sólo para hacerle pequeñas correcciones al estudio de la minera. Otros jóvenes, que se identifican como estudiantes de la universidad Santiago Antúnez de Mayolo, en Huaraz, preguntan con energía: -¿Y por qué no dicen quiénes son los del peritaje?, ¿quién los eligió, de dónde vienen?

En ese escenario, no pude evitar una sonrisa cuando alcanzo a leer un aviso de Sedapal, que hace un llamado a los vecinos de La Victoria, Rímac, Surquillo, Lince, Breña, San Martín de Porres, Los Olivos, Bellavista, La Perla y el Callao, para que eviten el derroche de agua durante los carnavales. Y la pregunta inevitable. ¿Qué agricultor que tenga familia cambia agua por oro? Pero ya estamos en Lima, la ciudad que muy pronto, por la sed, será abandonada.


Divercity: consumismo en venas infantiles

Viernes 14 enero 2011

 

Ismael León Arias

 

El viernes 7 de enero fue inaugurada en el Jockey Plaza Shopping Center una pequeña ciudad que según El Comercio está diseñada para la diversión. El lugar se llama Divercity, ha sido levantado en un espacio de 7,200 metros y sus dueños esperan recibir este año a 600 mil niños entre 3 a 13 años, previo pago de 35 soles por cada uno y 15 por adulto que lo acompañe.

El periódico describe al lugar como “un espacio de juego, educación y entretenimiento” (que) “sirve también para que muchas de las principales marcas peruanas tengan su primera experiencia en una tendencia mundial en el marketing: el advergaming”. (Observen la abundancia de palabras en inglés, que si sus cultores quisieran les encontrarían su versión española). Vamos al fondo.

No estamos ante un parque de diversiones, menos ante un parque temático. La firma colombiana Divercity ha levantado en Lima un centro de inoculación de consumismo a la vena para niños, tan descaradamente asumido, que Liliana Alvarado, directora del Área Académica de Marketing de la UPC, advierte con cierto pudor pero sin reticencias, que padres y maestros “deben enseñarles a los niños expuestos a estos estímulos a tener una visión más crítica y evaluar todas las marcas para decidir cuál es la que más les conviene”.

Antes, la misma profesional nos ha dicho que “el advergaming (dale con el inglés) es una tendencia muy fuerte en el marketing global, que consiste en que las marcas se aproximen a los niños mediante publicidad en los videojuegos, pero también se puede aplicar a áreas de entretenimiento como Divercity”.

A renglón seguido la especialista deja a un lado los escasos escrúpulos que ha tenido hasta ese instante y ya sin rodeos nos informa cómo se manejarán las cosas: “Ese niño –revela Alvarado- se va a llevar su tarjeta de débito del BCP (Banco de Crédito) y lo guardará como recuerdo de un día de diversión. Eso es invaluable para una marca”. A continuación Pedro Gómez, empresario colombiano detrás del concepto, con experiencia de diez años en el negocio va directamente al grano: “El BCP va a ser sinónimo de banco para ese niño, por la experiencia agradable que ha tenido”.

Además del citado banco están incorporados al proyecto Mercados Wong, Seguros El Pacífico, que ha puesto una clínica; grifos Repsol, autos Toyota, Coca-Cola y su “fábrica de la felicidad, tiendas Ripley, donde las niñas harán sus primeros ensayos como modelos, Sodimac, productos Suave, cereales Ángel y muchos otros.

 

Futuro a la medida

El “recuerdo de un día de diversión” podría dar lugar a una fantasía sobre la manipulación de mentes infantiles organizada desde Lima, Perú, como centro de experimentación dirigido a prefigurar su futuro, encaminar  hábitos de consumo y en el trayecto hacerles creer que son libres, que las suyas fueron decisiones autónomas, producto del libre albedrío de sus conciencias.

Por si fuera poco y para que no quepa duda de sus propósitos, Gómez aseguró a los lectores de El Comercio que para los 600 mil niños que este año esperan en Divercity, el banco de los colores azul-naranja será en el futuro el banco, gracias a la experiencia vivida en su infancia; del mismo modo que ese y no otro será su supermercado y aquella la tienda por departamentos. Cuando sean adultos no importará qué otras influencias quieran atraerlos, todas habrán llegado tarde. Al menos eso es lo que esperan los ejecutivos de las firmas patrocinadoras.

Esto nos recuerda que a mediados del siglo XX dos escritores ingleses, George Orwell y Ray Bradbury, intentaron advertirnos contra los totalitarismos que se habían confrontado hasta el sacrificio nuclear de Hiroshima y Nagasaki. De un lado el nazismo alemán comandado por Hitler, que arrastraba al fascismo italiano y al militarismo japonés; del otro las potencias occidentales colonialistas, aliadas con el totalitarismo soviético presidido por Stalin. El enfrentamiento más sangriento de la historia humana arrojó 60 millones de muertos, la mayoría civiles.

Orwell escribiría “1984”, novela que imagina una sociedad presidida por el Gran Hermano, gobierno omnipresente que ha organizado Ministerios para encausar la vida de las personas. Imagina uno destinado a hacer la Felicidad de los ciudadanos; otro destinado a defender y guardar la Verdad;  también florece el ministerio del Amor y –cómo no- una Policía del Pensamiento. Winston Smith, personaje central de “1984”, pasa su vida trabajando para el Ministerio de la Verdad, donde la historia se escribe cada día según pautas que le vienen de arriba.

El “Fahrenheit 451” de Bradbury alude con ese nombre a la temperatura en la que se queman los libros, en una sociedad cuyo gobierno prohíbe leer, para que los ciudadanos sean felices, porque las lecturas los hacen diferentes y conducen a la infelicidad. Aquí el personaje central, Montag, es un bombero especializado en quemar libros, actividad que lo conduce a intuir lecturas conocer y deducir comportamientos de lectores clandestinos.

Tanto en “1984” como en “Fahrenheit 451” la libertad de los hombres ha sido cuidadosamente abolida;  existe sólo una ilusión que hace infelices a sus cultores, algunos de los cuales cambian su rebeldía inicial por el asentimiento primero y la colaboración después. En estas novelas los personajes son adultos. Se conoce poco de su niñez o ciertos personajes guardan de ella borrosos recuerdos.

¿Es Divercity el instrumento del Gran Hermano que pretende hacer de los peruanitos de hoy consumidores programados en el futuro? ¿Dónde está la sagrada libertad de creación en esta isla de la felicidad para los niños, tal como la promueve El Comercio? ¿Cuál es la idea de libertad que anima a los promotores de un proyecto volcado a la fijación temprana de ciertas marcas en la mente de los niños, como lo admiten expresamente sus promotores?

No estamos ante un Disneylandia, ni siquiera frente a los conceptos de ciertos parques temáticos destinados al ocio creador, fin en sí mismo; el entretenimiento, la educación y eventualmente la transmisión de cultura mediante el juego. No. Los promotores de Divercity lo explican a la bruta: “Esta es una propuesta para que muchas de las principales marcas peruanas tengan su primera experiencia en una tendencia mundial en el marketing: el advergaming”.

¿Y qué es el advergaming? De acuerdo con sus promotores estamos ante un juego publicitario que crea un ambiente para que los clientes se acerquen a los productos y sus marcas, se familiaricen con ellas y –aquí y ahora-  se conviertan en sus fieles consumidores. Hablamos de manipulación. Las técnicas deben ser sofisticadas y  atractivas como un helado de fresa. Y su eficacia deberá mostrarse en la segunda visita, cuando el niño asista con una tarjeta de crédito de cierta marca y a cambio reciba sus divis, moneda que circula en el parque, con la que pagará sus consumos. Hablamos de niños transformados en clientes, desde su primera incursión.

Nada más ajeno y contrario al juego infantil, ese que el niño o la niña practican sin otro propósito que su distracción, en soledad o con amigos de su edad. Sin condicionamientos de tiempo ni premios, que vendrán después. ¿Qué actividad puede reemplazar al vuelo de la cometa en la fantasía de un pequeño? ¿Tiene sustituto el trompo de madera como introducción al azar y el movimiento? ¿Y quién ha olvidado el caballito de madera que describen todos los pedagogos modernos como la primera aventura infantil en el dominio de la naturaleza?

Ciertamente que a partir de la escuela los infantes incursionarán en los juegos asociativos y de competencia, con fines recreativos y de formación. La pelota, las muñecas, la casita; luego vendrán los torneos y competencias de habilidades, con fines asociativos y búsqueda de pericias. En todos esos juegos el libre albedrío será el componente central. El respeto a la individualidad y la iniciativa de cada cual, para su beneficio y del equipo. La victoria de unos sobre la derrota de otros llegará con el crecimiento de los cuerpos y la evolución de las mentes.

Una característica esencial, que suele acompañar a los niños entre quienes se  fomenta la libertad, es que la práctica de juegos debe ser alegre, desenvuelta, despreocupada; la risa refleja en los rostros de esos chicos el disfrute de sus recreos, espontáneos o planeados por padres y educadores. ¿No se dice por eso que la infancia es –o debe ser- la etapa más feliz del ser humano, liberado de preocupaciones?

Nada de lo anotado se observa en el proyecto Divercity, que además de los confesos fines utilitarios, carece de esa espontaneidad propia de la llamada edad de la inocencia. Se diría que aquí el juego es de quienes lo organizan, que acercan marcas y productos a los niños, a quienes arrebatan su condición de sujetos de su historia, para transformarlos en objetos de negocios de toda índole.

Si en Divercity se inculca a los niños a partir de tres años la práctica y la moral de los banqueros, ¿por qué prohibirles en la adolescencia que jueguen en los tragamonedas o el casino? Si a una niña se le estimula desde pequeñita a asumir la vida de una modelo, ¿qué sentido tiene restringirle las discotecas hasta los 18 años?

Por ahora los promotores de Divercity no exhiben muestras de aliento al arte y la cultura; no han hablado de música, danzas, lecturas, pinturas ni cinematografía. Pero esto no quiere decir que en el futuro estén impedidos de hacerlo. Sólo es de desear que cuando lo hagan –si se lo proponen- tengan en cuenta la imprescindible libertad de creación y el respeto por el inefable albedrío de los niños. No se enseña arte para que vendan pianos, o de adultos se hagan dueños de una sala de cine. Por qué no decirlo, el arte es –debe ser- un fin en sí mismo, contra la creencia de quienes piensan en un arte al servicio de ciertas causas, como los estalinistas locales, que aunque usted no lo crea todavía existen, medrando en periódicos y universidades.

 

Villa El Salvador y Divercity

Quién haya leído ese sábado 8 la alegre información de El Comercio podría haberse preguntado: ¿quién hizo el mobiliario, la estantería, los paneles y carcazas, las consolas, el embarcadero, el muelle y el enorme conjunto que componen el escenario? Se diría que la transnacional Divercity lo importó todo, como parte de una inversión que según afirman asciende a 10 millones de dólares. No fue así. Toda la parafernalia fue contratada por la firma colombiana con el señor José Orihuela Quiliano, un huancaíno cuya empresa, ubicada en Villa El Salvador, recibió los planos, los corrigió sobre la mesa e hizo su trabajo en 60 días trabajando 12 horas diarias. Inicialmente el plazo de entrega fue de cuatro meses, pero por exigencias de los contratistas se redujo a dos meses.

En esta historia intervino el azar y de manera muy importante. Ese sábado me trasladé a VES con el propósito de colaborar con mi hija la cineasta  Melina en el desarrollo de un proyecto que en parte tendrá su escenario en esa ciudad. Nos ayudaba el periodista Luis Pflucker, con quien conversamos la noticia de ese día en el decano. Para nuestra sorpresa conocía al detalle el suceso y nos cuenta que a pocas cuadras estaba la fábrica de don José Orihuela, el empresario que había sacado adelante el proyecto.

En pocos minutos visitamos la fábrica de don José y tuvimos la suerte de encontrarlo. El trabajo –nos contó- fue endemoniadamente estresante. En mes y medio él y los obreros de su fábrica hicieron los muebles, condujeron su instalación, montaje y fijación y finalmente cobraron, Pero el logo Industrias del Mueble SAC, de José Orihuela, debió retirarlo del mobiliario por orden de los colombianos.

“Yo le puse mi marca a los muebles y me la sacaron, me pidieron que lo haga. A nosotros no nos preocupa porque estamos posicionados en este negocio; pero pensándolo bien sí, creo que deberíamos figurar”, nos dice el hombre con una sonrisa de resignación. Ese sábado nos recibió en su fábrica y no había leído la noticia de la inauguración. ¿Le preocupa no estar en la noticia?, le preguntamos. No mucho, dice, pero tampoco lo hace feliz el anonimato. Nos cuenta que el trabajo fue tan agotador que después de acabarlo y entregarlo a tiempo, dio vacaciones de 15 días a todo el personal involucrado.

Esta semana un colega intentaría una explicación. “Es una franquicia y así son las reglas”, nos dice. Si pues, pensamos. ¿Enseñarán a los niños que visitan Divercity

esta modalidad de apropiación del trabajo ajeno? ¿Los iniciarán en el arte de arrebatarle su autoría al productor de los objetos? ¿Por qué no hacen como en el cine, donde en los créditos figuran desde el autor de la historia hasta los electricistas, pasando por el director y los actores? Mi modesto reconocimiento a los trabajadores de VES, cuyos hijos, finalmente, no conocerán Divercity. Para bien de ellos.

Adolfo Córdova: la arquitectura es la tercera piel

Los jóvenes que sientan vocación para ejercer la arquitectura, antes de dedicarse a su estudio deben comprender bien de qué trata la especialidad, nos plantea Adolfo Córdova Valdivia. -¿Y de qué trata?, preguntamos. -“Es el arte de organizar el espacio para el desarrollo de las relaciones humanas”, explica con ánimo didáctico este célebre arquitecto nacido en Arequipa y docente hace varios años. Continue reading »

Cumbre borrascosa

Limeños desinformados, perjudicados y fastidiados

Escribe Ismael León Arias

La lógica es al pensamiento de Alan García y Luis Alva Castro algo tan extraño como puede ser un violín para una manada de monos. Por eso la organización de la V Cumbre ALC-UE ha transformado cinco días de la vida de los limeños en un desastre, igual que si un fin de semana fuéramos a escuchar música clásica tocada por los ocupantes del Parque de las Leyendas.
Vamos por partes. Organizar una cumbre mundial es enfrentarse a un problema político de grandes dimensiones, no a un conflicto vecinal con tintes policiales. Por ignorar este principio fundamental los apristas han adoptado el mismo enfoque que tendrían la CIA, la antigua KGB o el alcalde Castañeda, sin dirección política. Como en un país bananero.
En ese sentido García ha convertido aspectos centrales de un foro cuya agenda es el desarrollo y la preservación del medio ambiente, en un problema de cierre de calles y avenidas y hostigamiento a los ciudadanos. En lugar de proteger y aislar a los actores y extras de la reunión,  han decidido que el problema somos los peruanos. Y ya empezaron a jodernos la vida.
Como periodista he cubierto una asamblea general de Naciones Unidas en Nueva York y una cita mundial de respaldo al pueblo saharahui, en África del norte, entre Argelia y Marruecos. En ambos casos las reuniones se hicieron normalmente, sin afectar en nada la vida de los vecinos. Y eso que a la asamblea anual de la ONU concurren gobernantes de todo el mundo, como al desierto del Sahara fuimos 200 periodistas, entre ellos Manuel Jesús Orbegozo, y dos mil políticos, como Alfonso Barrantes, entonces presidente de Izquierda Unida y Sandro Mariátegui, presidente del Senado peruano.
En otra ocasión, el año 2004 y sólo por coincidencia, estuve en Guadalajara, México, cuando tenía lugar en esa ciudad la tercera Cumbre ALC-UE. Pude recorrer esa hermosa ciudad sin ningún contratiempo. Y de puro curioso hasta asistí a una reunión informativa para turistas, en la que jóvenes escolares mexicanos de uno y otro sexo, muy bien preparados y vestidos con sus coloridos uniformes, nos decían qué ocurría, cuál era la agenda, cuántos los delegados y qué comían y bebían.
Policías en acción.
Aquí la impericia de los gobernantes viene resultando fatal. Encuestas periodísticas confirman que la mayoría de la población no entiende nada de la Cumbre, no tiene ni idea de qué se trata. Lo único que sabe es que hay tres días de  descanso obligatorio que después tendrán que reponer y que no se puede transitar ni a pie ni en auto en casi toda la ciudad. Y en el colmo, a los escolares también les han impuesto vacaciones inútiles.
El gobierno no se ha preocupado de informar qué cosa está en juego, para qué se ha hecho esta cumbre y las cuatro anteriores. ¿Todos los políticos que vienen son nuestros aliados y debemos confiar en ellos?, ¿qué relación tiene este cónclave –si es que la tiene- con la conferencia de APEC que se hará a fines de año también en Lima?
Veamos un aspecto central. ¿Nos conviene buscar Acuerdos de Asociación Comercial con Europa, solos como país o como parte que somos de la Comunidad Andina, teniendo de nuestro lado a Colombia, Ecuador y  Bolivia? En otras palabras, ¿negociamos aislados o del brazo de nuestros vecinos?
En lugar de eso escuchamos a diario al presidente amenazando a los periodistas, al ministro del Interior informándonos que serán 13 mil los policías encargados de la seguridad y al jefe de la Policía Nacional –ese bigotón abusivo que viajó hasta Tumbes para detener a Melisa Patiño- parloteando en torno a los 22 cortes y desvíos de las principales avenidas limeñas.
Mientras tanto en la UNI se preparan para recibir a los delegados de la Cumbre Alternativa organizada contra la voluntad del gobierno. Allí vienen ofreciendo más información casi sin recursos. Y periodísticamente promete ser más atractiva, aunque sólo sea por la diferencia de criterios de sus  organizadores. En la Alternativa han pensado como políticos; en Palacio les ha salido otra vez aquel gorila chocón cruzado con cotorra.
Lima, 13 de mayo 2008

Ocrospoma, alcalde sospechoso

Ismael León Arias
Por antecedentes y de acuerdo con su perfil moral y político, el alcalde de Jesús María, Enrique Ocrospoma, resulta el primer sospechoso de autoría intelectual del atentado contra “El Ojo que llora”, el monumento a las víctimas del terrorismo que el lunes 24 amaneció destruido y pintarrajeado.
Recuérdese que el 15 de enero de este año Ocrospoma impulsó y publicitó un controvertido pedido al premier Jorge del Castillo, para que retire el cenotafio de la Alameda de la Memoria, en el Campo de Marte. Alegó entonces “los terroristas no merecen homenaje alguno y sus nombres no deben estar en mi distrito”.
En un acto que horas después fue respondido por los responsables de la Comisión de la Verdad, diversos intelectuales y numerosos vecinos, Ocrospoma anunció inclusive que pediría al gobierno que los 200 mil soles destinados a la ampliación de la Alameda sean destinados a construir un parque infantil.
Meses después- en setiembre de este año- un programa de televisión informó que cuando fue Secretario General del Concejo, Ocrospoma fue denunciado por haber recibido una coima de 50 mil dólares de una empresa de servicios, a cambio de no seguir cuestionando un pretendido contrato.
La revelación la hizo el programa Cuarto Poder y el denunciante fue Rodolfo Bertozzi, gerente de la firma INNTEC, quien precisó que Ocrospoma presionó a la señora Ana Mendoza, dueña de la firma, para favorecerla en una licitación que disputaba. Esta acusación está en curso en el Poder Judicial.
Monumento desprotegido
Estos antecedentes hacen el perfil moral de un alcalde que debe ser investigado como primer sospechoso de autoría intelectual en el atentado contra el monumento a la memoria de las víctimas del terrorismo, homenaje que a Ocrospoma le parece odioso e incómodo y que el día del atentado dejó desprotegido.
El cargo de receptación de coimas es sólo un elemento más, un antecedente para cualquier investigación, porque abona en la tesis de que nos encontramos ante un fujimorista militante, infiltrado en las filas de la derechista Unidad Nacional.

26 de Setiembre 2007

Gubbins con G de García

Por Ismael León Arias
¿Por que extraña razón los señores Alejandro Henry Gubbins Granger y su hijo, Carlos Alejandro Gubbins Cox, dueños de la mina Casapalca, no fueron detenidos durante el reciente conflicto con sus trabajadores, desatendidos y burlados en sus derechos laborales durante cinco años por estos empresarios?
¿Por qué motivo el presidente Alan García se preocupa de castigar hasta la inhabilitación a los funcionarios que participen en huelgas, pero ni se le ocurre sancionar a los dueños de empresas que faltan a todas sus obligaciones y además “compran jueces”, como lo pregona con orgullo Gubbins padre?
En su momento los representantes de Casapalca dijeron que a ellos no les corresponde mejorar la situación laboral de los mineros, sino a las firmas contratistas. ¿Y acaso no hay una ley que prohíbe apelar a contratistas para contar con trabajadores cuyos servicios son permanentes, como los mineros?
¿Y con qué lógica Gubbins contrata servicios de trabajadores especializados con una compañía que apenas tiene seis (6) mil soles de capital para cumplir una actividad que requiere millones de dólares?
¿Los Gubbins sí pueden violar las leyes a su regalado gusto, pero los presidentes regionales o sus funcionarios, que en el futuro tomen parte en una huelga correrán el riesgo de ser inhabilitados?
Durante el conflicto de Casapalca, en el que hubo muertos y heridos, la ministra de Trabajo, Susana Pinilla, reveló que la nula solvencia económica de los services confirmaba las denuncias de los trabajadores y la violación a la ley de intermediación laboral. Sin embargo, de los 1900 trabajadores de la mina Casapalca, 1700 lo hacen mediante “las contratas”. Los 200 que aparecen en la planilla hacen labores administrativas. El ministerio de Trabajo impuso a la minera una multa de 100 mil soles, que hasta el momento no ha sido pagada.
¿Qué ha ordenado el señor Alan García contra semejantes violadores de la ley?
Que se sepa nada, absolutamente nada.
Los Gubbins compraron la rica concesión de cobre, plata, plomo y zinc en abril de 1997, con la privatización de Centromín Perú. Debido al auge del precio de los minerales, el año 2005 Casapalca registró ingresos por más de 138 millones de soles, lo que representó un incremento del 33 por ciento en relación al 2004. Es casi seguro que en los últimos dos años la mina haya duplicado sus utilidades, si se considera la evolución de las ganancias en el sector.
¿Han repartido utilidades entre sus trabajadores los señores Gubbins? Ni un sol. ¿Ha ordenado el señor García Pérez que a estos empresarios y otros iguales a ellos les caiga el peso de la ley? No. Ni con el pétalo de una amonestación, probablemente porque se ahuyentaría a los inversionistas. Y eso es malo.
Pero que estafen a los mineros, que se burlen de su propia ministra la señora Pinilla, de muy digno comportamiento, eso no le preocupa al presidente García.
¿Cree el señor García que con decretos como el que acaba de emitir los trabajadores se van a asustar, van a dar marcha atrás en sus demandas desatendidas, en sus viejos reclamos hoy olvidados por un gobierno que les ha mentido desde el comienzo?
Con derecho para matar
Otra barbaridad cometida por el gobernante que ahora tenemos en Palacio, es haber exceptuado de responsabilidad penal a los policías y militares que en adelante ocasionen lesiones o muerte de personas con el uso de sus armas.
Ciertamente García Pérez tiene una fijación con la muerte. Recordemos que comenzó su mandato proponiéndonos ampliar la pena de muerte para los violadores de niños. Tal parece que lo hizo a modo de un test, para ver las reacciones de la población y de los organismos de derechos humanos. Por supuesto que encontró eco favorable en la jauría de ayayeros siempre disponibles para alentar medidas semejantes. Pero al escuchar y leer opiniones contrarias de mucho peso argumental, decidió callar. Hoy vuelve con el tema de la muerte, pero en la forma de un decreto irresponsable.
Absolutamente irresponsable, porque si antes de su primer año de gobierno, sin el decreto de marras, García ya puede contabilizar ocho (8) muertos en las calles, ¿cuántos más necesita para sentirse satisfecho cuando termine su infausto gobierno?
Nadie en su sano juicio puede estar de acuerdo con los bloqueos de carreteras, provocados por multitudes alentadas a veces por políticos irresponsables. Pero hay que ver a todos los que están detrás. A todos. Y ocurre que con frecuencia encontraremos tipos como los Gubbins, que se han burlado cruelmente de los trabajadores y de las leyes durante muchos años. Son ellos quienes provocan desorden y desaliento. Entonces también hay que llevarlos al banquillo y sancionarlos, porque finalmente son los que provocan la violencia social. ¿O no?
¿Y qué pasa si un funcionario aprista comete un desatino y da curso a una ruptura? ¿Lo protegerán como a la congresista Tula Benitez?
Si el señor García y su gobierno mostraran alguna equidad, nadie diría nada. Pero ver como culpables sólo a los que están en un lado del conflicto, y no a los dueños del billete, es agravar ese enfrentamiento y hacerlo permanente.
Junio 2007

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