Viernes 14 enero 2011
Ismael León Arias
El viernes 7 de enero fue inaugurada en el Jockey Plaza Shopping Center una pequeña ciudad que según El Comercio está diseñada para la diversión. El lugar se llama Divercity, ha sido levantado en un espacio de 7,200 metros y sus dueños esperan recibir este año a 600 mil niños entre 3 a 13 años, previo pago de 35 soles por cada uno y 15 por adulto que lo acompañe.
El periódico describe al lugar como “un espacio de juego, educación y entretenimiento” (que) “sirve también para que muchas de las principales marcas peruanas tengan su primera experiencia en una tendencia mundial en el marketing: el advergaming”. (Observen la abundancia de palabras en inglés, que si sus cultores quisieran les encontrarían su versión española). Vamos al fondo.
No estamos ante un parque de diversiones, menos ante un parque temático. La firma colombiana Divercity ha levantado en Lima un centro de inoculación de consumismo a la vena para niños, tan descaradamente asumido, que Liliana Alvarado, directora del Área Académica de Marketing de la UPC, advierte con cierto pudor pero sin reticencias, que padres y maestros “deben enseñarles a los niños expuestos a estos estímulos a tener una visión más crítica y evaluar todas las marcas para decidir cuál es la que más les conviene”.
Antes, la misma profesional nos ha dicho que “el advergaming (dale con el inglés) es una tendencia muy fuerte en el marketing global, que consiste en que las marcas se aproximen a los niños mediante publicidad en los videojuegos, pero también se puede aplicar a áreas de entretenimiento como Divercity”.
A renglón seguido la especialista deja a un lado los escasos escrúpulos que ha tenido hasta ese instante y ya sin rodeos nos informa cómo se manejarán las cosas: “Ese niño –revela Alvarado- se va a llevar su tarjeta de débito del BCP (Banco de Crédito) y lo guardará como recuerdo de un día de diversión. Eso es invaluable para una marca”. A continuación Pedro Gómez, empresario colombiano detrás del concepto, con experiencia de diez años en el negocio va directamente al grano: “El BCP va a ser sinónimo de banco para ese niño, por la experiencia agradable que ha tenido”.
Además del citado banco están incorporados al proyecto Mercados Wong, Seguros El Pacífico, que ha puesto una clínica; grifos Repsol, autos Toyota, Coca-Cola y su “fábrica de la felicidad, tiendas Ripley, donde las niñas harán sus primeros ensayos como modelos, Sodimac, productos Suave, cereales Ángel y muchos otros.
Futuro a la medida
El “recuerdo de un día de diversión” podría dar lugar a una fantasía sobre la manipulación de mentes infantiles organizada desde Lima, Perú, como centro de experimentación dirigido a prefigurar su futuro, encaminar hábitos de consumo y en el trayecto hacerles creer que son libres, que las suyas fueron decisiones autónomas, producto del libre albedrío de sus conciencias.
Por si fuera poco y para que no quepa duda de sus propósitos, Gómez aseguró a los lectores de El Comercio que para los 600 mil niños que este año esperan en Divercity, el banco de los colores azul-naranja será en el futuro el banco, gracias a la experiencia vivida en su infancia; del mismo modo que ese y no otro será su supermercado y aquella la tienda por departamentos. Cuando sean adultos no importará qué otras influencias quieran atraerlos, todas habrán llegado tarde. Al menos eso es lo que esperan los ejecutivos de las firmas patrocinadoras.
Esto nos recuerda que a mediados del siglo XX dos escritores ingleses, George Orwell y Ray Bradbury, intentaron advertirnos contra los totalitarismos que se habían confrontado hasta el sacrificio nuclear de Hiroshima y Nagasaki. De un lado el nazismo alemán comandado por Hitler, que arrastraba al fascismo italiano y al militarismo japonés; del otro las potencias occidentales colonialistas, aliadas con el totalitarismo soviético presidido por Stalin. El enfrentamiento más sangriento de la historia humana arrojó 60 millones de muertos, la mayoría civiles.
Orwell escribiría “1984”, novela que imagina una sociedad presidida por el Gran Hermano, gobierno omnipresente que ha organizado Ministerios para encausar la vida de las personas. Imagina uno destinado a hacer la Felicidad de los ciudadanos; otro destinado a defender y guardar la Verdad; también florece el ministerio del Amor y –cómo no- una Policía del Pensamiento. Winston Smith, personaje central de “1984”, pasa su vida trabajando para el Ministerio de la Verdad, donde la historia se escribe cada día según pautas que le vienen de arriba.
El “Fahrenheit 451” de Bradbury alude con ese nombre a la temperatura en la que se queman los libros, en una sociedad cuyo gobierno prohíbe leer, para que los ciudadanos sean felices, porque las lecturas los hacen diferentes y conducen a la infelicidad. Aquí el personaje central, Montag, es un bombero especializado en quemar libros, actividad que lo conduce a intuir lecturas conocer y deducir comportamientos de lectores clandestinos.
Tanto en “1984” como en “Fahrenheit 451” la libertad de los hombres ha sido cuidadosamente abolida; existe sólo una ilusión que hace infelices a sus cultores, algunos de los cuales cambian su rebeldía inicial por el asentimiento primero y la colaboración después. En estas novelas los personajes son adultos. Se conoce poco de su niñez o ciertos personajes guardan de ella borrosos recuerdos.
¿Es Divercity el instrumento del Gran Hermano que pretende hacer de los peruanitos de hoy consumidores programados en el futuro? ¿Dónde está la sagrada libertad de creación en esta isla de la felicidad para los niños, tal como la promueve El Comercio? ¿Cuál es la idea de libertad que anima a los promotores de un proyecto volcado a la fijación temprana de ciertas marcas en la mente de los niños, como lo admiten expresamente sus promotores?
No estamos ante un Disneylandia, ni siquiera frente a los conceptos de ciertos parques temáticos destinados al ocio creador, fin en sí mismo; el entretenimiento, la educación y eventualmente la transmisión de cultura mediante el juego. No. Los promotores de Divercity lo explican a la bruta: “Esta es una propuesta para que muchas de las principales marcas peruanas tengan su primera experiencia en una tendencia mundial en el marketing: el advergaming”.
¿Y qué es el advergaming? De acuerdo con sus promotores estamos ante un juego publicitario que crea un ambiente para que los clientes se acerquen a los productos y sus marcas, se familiaricen con ellas y –aquí y ahora- se conviertan en sus fieles consumidores. Hablamos de manipulación. Las técnicas deben ser sofisticadas y atractivas como un helado de fresa. Y su eficacia deberá mostrarse en la segunda visita, cuando el niño asista con una tarjeta de crédito de cierta marca y a cambio reciba sus divis, moneda que circula en el parque, con la que pagará sus consumos. Hablamos de niños transformados en clientes, desde su primera incursión.
Nada más ajeno y contrario al juego infantil, ese que el niño o la niña practican sin otro propósito que su distracción, en soledad o con amigos de su edad. Sin condicionamientos de tiempo ni premios, que vendrán después. ¿Qué actividad puede reemplazar al vuelo de la cometa en la fantasía de un pequeño? ¿Tiene sustituto el trompo de madera como introducción al azar y el movimiento? ¿Y quién ha olvidado el caballito de madera que describen todos los pedagogos modernos como la primera aventura infantil en el dominio de la naturaleza?
Ciertamente que a partir de la escuela los infantes incursionarán en los juegos asociativos y de competencia, con fines recreativos y de formación. La pelota, las muñecas, la casita; luego vendrán los torneos y competencias de habilidades, con fines asociativos y búsqueda de pericias. En todos esos juegos el libre albedrío será el componente central. El respeto a la individualidad y la iniciativa de cada cual, para su beneficio y del equipo. La victoria de unos sobre la derrota de otros llegará con el crecimiento de los cuerpos y la evolución de las mentes.
Una característica esencial, que suele acompañar a los niños entre quienes se fomenta la libertad, es que la práctica de juegos debe ser alegre, desenvuelta, despreocupada; la risa refleja en los rostros de esos chicos el disfrute de sus recreos, espontáneos o planeados por padres y educadores. ¿No se dice por eso que la infancia es –o debe ser- la etapa más feliz del ser humano, liberado de preocupaciones?
Nada de lo anotado se observa en el proyecto Divercity, que además de los confesos fines utilitarios, carece de esa espontaneidad propia de la llamada edad de la inocencia. Se diría que aquí el juego es de quienes lo organizan, que acercan marcas y productos a los niños, a quienes arrebatan su condición de sujetos de su historia, para transformarlos en objetos de negocios de toda índole.
Si en Divercity se inculca a los niños a partir de tres años la práctica y la moral de los banqueros, ¿por qué prohibirles en la adolescencia que jueguen en los tragamonedas o el casino? Si a una niña se le estimula desde pequeñita a asumir la vida de una modelo, ¿qué sentido tiene restringirle las discotecas hasta los 18 años?
Por ahora los promotores de Divercity no exhiben muestras de aliento al arte y la cultura; no han hablado de música, danzas, lecturas, pinturas ni cinematografía. Pero esto no quiere decir que en el futuro estén impedidos de hacerlo. Sólo es de desear que cuando lo hagan –si se lo proponen- tengan en cuenta la imprescindible libertad de creación y el respeto por el inefable albedrío de los niños. No se enseña arte para que vendan pianos, o de adultos se hagan dueños de una sala de cine. Por qué no decirlo, el arte es –debe ser- un fin en sí mismo, contra la creencia de quienes piensan en un arte al servicio de ciertas causas, como los estalinistas locales, que aunque usted no lo crea todavía existen, medrando en periódicos y universidades.
Villa El Salvador y Divercity
Quién haya leído ese sábado 8 la alegre información de El Comercio podría haberse preguntado: ¿quién hizo el mobiliario, la estantería, los paneles y carcazas, las consolas, el embarcadero, el muelle y el enorme conjunto que componen el escenario? Se diría que la transnacional Divercity lo importó todo, como parte de una inversión que según afirman asciende a 10 millones de dólares. No fue así. Toda la parafernalia fue contratada por la firma colombiana con el señor José Orihuela Quiliano, un huancaíno cuya empresa, ubicada en Villa El Salvador, recibió los planos, los corrigió sobre la mesa e hizo su trabajo en 60 días trabajando 12 horas diarias. Inicialmente el plazo de entrega fue de cuatro meses, pero por exigencias de los contratistas se redujo a dos meses.
En esta historia intervino el azar y de manera muy importante. Ese sábado me trasladé a VES con el propósito de colaborar con mi hija la cineasta Melina en el desarrollo de un proyecto que en parte tendrá su escenario en esa ciudad. Nos ayudaba el periodista Luis Pflucker, con quien conversamos la noticia de ese día en el decano. Para nuestra sorpresa conocía al detalle el suceso y nos cuenta que a pocas cuadras estaba la fábrica de don José Orihuela, el empresario que había sacado adelante el proyecto.
En pocos minutos visitamos la fábrica de don José y tuvimos la suerte de encontrarlo. El trabajo –nos contó- fue endemoniadamente estresante. En mes y medio él y los obreros de su fábrica hicieron los muebles, condujeron su instalación, montaje y fijación y finalmente cobraron, Pero el logo Industrias del Mueble SAC, de José Orihuela, debió retirarlo del mobiliario por orden de los colombianos.
“Yo le puse mi marca a los muebles y me la sacaron, me pidieron que lo haga. A nosotros no nos preocupa porque estamos posicionados en este negocio; pero pensándolo bien sí, creo que deberíamos figurar”, nos dice el hombre con una sonrisa de resignación. Ese sábado nos recibió en su fábrica y no había leído la noticia de la inauguración. ¿Le preocupa no estar en la noticia?, le preguntamos. No mucho, dice, pero tampoco lo hace feliz el anonimato. Nos cuenta que el trabajo fue tan agotador que después de acabarlo y entregarlo a tiempo, dio vacaciones de 15 días a todo el personal involucrado.
Esta semana un colega intentaría una explicación. “Es una franquicia y así son las reglas”, nos dice. Si pues, pensamos. ¿Enseñarán a los niños que visitan Divercity
esta modalidad de apropiación del trabajo ajeno? ¿Los iniciarán en el arte de arrebatarle su autoría al productor de los objetos? ¿Por qué no hacen como en el cine, donde en los créditos figuran desde el autor de la historia hasta los electricistas, pasando por el director y los actores? Mi modesto reconocimiento a los trabajadores de VES, cuyos hijos, finalmente, no conocerán Divercity. Para bien de ellos.
Todo comenzó en Cusco, donde se conocieron. Ambos quechuahablantes. El sacerdote hizo después un Diccionario Quechua-Castellano que hasta hoy es de consulta indispensable. Arguedas nos dejó una obra literaria entrañable y valiosos aportes a la antropología.
Lira, Jorge.
(Cusco 1912- 1984)
El sacerdote Jorge Lira fue párroco en Maranganí, Cusco, donde conoció a CarLmen Taripa y recogió canciones y poemas en quechua. Cuando trabajó como docente en el Colegio Pumacahua de Sicuani, en 1939, alternó con el novelista José María Arguedas. Continue reading
Tiene sentido estudiar literatura en el Perú de estos tiempos? La pregunta parece retórica pero no lo es. El discurso oficial y una mentalidad ajena a lo académico, machacan a los jóvenes que se orienten sólo hacia carreras presuntamente lucrativas, mientras aconsejan ser competitivos para alcanzar éxito en la vida. Literatura, bellas artes e historia no existen. Y aunque el camino de las humanidades no condujo nunca a la fortuna, está muy lejos de ser igual a fracaso profesional. Hoy la literatura tiene tanto futuro como otras especialidades. Y si tu vocación por ella soporta balas, sigue adelante pero entérate de lo que mañana estudiarás a fondo.
Cuando apenas era un niño de ocho años, Gaudencio Frigotto, brasileño, quería ser agricultor como su padre; poco después soñaba con hacerse “chofer” de tractor; a los 15 estaba convenido que su camino era el sacerdocio y recién a los 21 en el ciclo introductoria de la universidad, decidió ser maestro de tiza y pizarra. Continue reading
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Propuesta integral contra la corrupción Proponemos a la cumbre de los 12 y a los gobiernos del mundo las siguientes medidas destinadas a combatir el extendido y pernicioso fenómeno de la corrupción, entendida ésta como una práctica política del capitalismo exacerbado que sólo será controlada y encaminada hacia su eliminación, cuando crezca la convicción planetaria de enfrentar un cáncer antidemocrático. 1.-Ordenar coactivamente a bancos privados e instituciones de la red financiera mundial, públicas o privadas, la apertura y devolución a los estados que lo soliciten, de aquellos depósitos de dinero, barras de oro, diamantes u otras piedras preciosas, así como bonos o valores internacionalmente admitidos, registrados en cuentas nominativas o cifradas a nombre o en representación de: Ex-presidentes de la república, ex-ministros de Estado, ex-directivos de empresas públicas y funcionarios de confianza, dirigentes de la banca central; ex-jefes de organismos castrenses, ex directivos de órganos de control y/o promoción, así como presidentes regionales, entidades públicas descentralizadas, ex–alcaldes; lo mismo que de legisladores y altos funcionarios congresales, así como magistrados del poder judicial y funcionarios de las cortes.
2.- Hacer extensiva esta apertura a las cuentas de personas privadas comprometidas en procesos por perjuicio a los Estados, previa solicitud judicial destinada a establecer responsabilidades mediante debidos procesos, atendiendo al principio de responsabilidad compartida entre inversionistas corruptores y políticos corruptos.
3.- Estudiar el incremento de las penas a las personas halladas responsables de corrupción contra el Estado, hasta los límites máximos establecidos en los códigos penales de cada país.
4.- Facilitar la difusión de tales procesos en colaboración con la prensa libre interesada.
5.- Estimular con fines pedagógicos la elaboración y divulgación de largos y corto metrajes para el cine y la televisión, así como historias para la radio, la prensa escrita y electrónica, con casos emblemáticos de corrupción enfrentados por la sociedad con diversos resultados.
5.- Estudiar la elaboración de una doctrina mundial anticorrupción y su incorporación en la currícula escolar, universitaria y de postgrado, especialmente en las academias o institutos de formación magisterial. Lima, 2 de abril 2009 Ismael León Arias Periodista
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Mafia trafica libros en las narices de Hugo Neyra Escribe: Ismael León Arias Ricardo Palma, Jorge Basadre, Sinesio López, tres grandes directores en la historia de la Biblioteca Nacional. Cada uno aportó con su talento y denuedo a la recuperación e impulso de ese símbolo cultural del Perú. Todos tienen un merecido lugar en su historia. Cuando se escriba el anecdotario, Hugo Neyra Samanez, actual director, será recordado porque bajo sus narices operó una mafia que traficaba valiosos libros. Y además permitió que esa Biblioteca sea reducida a la condición de cueva de Ali Babá. La mala noticia fue publicada ayer en primera página de El Comercio. Se trata de la denuncia -por ahora anónima- de un ciudadano que meses atrás recibió la inesperada oferta de un sujeto que le ofrecía en venta cuatro libros publicados en los siglos XVI y XIX, tres en España y uno en México, procedentes de la BN. El ciudadano de esta historia pudo ver fotocopias de “Querétaro. Memorias de un oficial del emperador Maximiliano”, del militar francés Alberto Hans, publicado en México en 1869. Y el “Compendio histórico, geográfico y genealógico de los soberanos de la Europa”, de Manuel Trincado, ejemplar de quinta impresión publicado en Madrid en 1769. El tercer tomo ofrecido es “Instrucción de confessores, y penitentes, desengaño universal que con toda claridad manifiefta el feguro camino del cielo”, cuyo autor es Daniel Concina. Se destaca que es un valioso ejemplar hecho en la imprenta madrileña de Miguel Escribano, en 1766. Es un libro que en diciembre del 2006 fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, junto a otros 23 títulos de los siglos XVII y XVIII. Y la mejor pieza que tuvo ante sus ojos fue el libro titulado “Papirii massoni annalium”, del historiador francés Jean Papire Masson. Data de 1578. “Por apenas veintiocho años no es un incunable”, le dijo Jorge Vega al periodista de El Comercio, David Hidalgo, quien señala que Vega conoce muy bien el mercado de libros antiguos de Lima. La tapa del ejemplar –reseña el reportero- es de una gran belleza. Tiene bajorrelieves en pan de oro y un grabado con el retrato del autor. Los traficantes no se tomaron la molestia de retirar la etiqueta con el código de barras de la BNP, concluye. La primera reacción del anónimo caballero fue rechazar la propuesta. Pero tendió un anzuelo al bárbaro. Vuelva tal día, le prometió. En el ínterin preparó su denuncia y la llevó al decano de la prensa peruana. La historia continuará en estos días.
El transfondo
Esto viene con cola. Y es que luego de la furtiva venta de la sede central del ministerio de Educación, el ministro Eugenio Chang, jefe de Neyra, sus dos viceministros y otros funcionarios, amanecieron en los sótanos de la Biblioteca Nacional, donde el anfitrión esperaba a sus furtivos asilados. Después sabríamos cómo fue la mudanza-relámpago hacia otros edificios estatales. Una parte fueron a la desaparecida minera Centromín, otra se acomodó en los improvisados vericuetos del Museo de la Nación y el ministro y su cohorte a los sótanos de la Biblioteca. Se desconoce el precio pactado entre gallos y medianoche por la venta del terreno de la calle Cavallini, a Inmobiliaria Brescia, que junto con Graña y Montero se han sacado el número de la suerte en estos negocios ordenados por Alan García a sus subordinados. Nunca en la historia del país se ha visto tanta grosera ineptitud, explicable únicamente por el apuro para hacer cera y pabilo con los bienes nacionales, de espaldas al escrutinio de la opinión pública. Salieron de la calle Cavallini como gitanos en fuga, sin tener un nuevo local donde atender a maestros, estudiantes y padres de familia. No importaba lo que pasara después. Cuando todo se supo, el negocio estaba cerrado, tal como debieron planearlo los Atilas que hoy barren las arcas peruanas. La modalidad inaugurada por García bien podría denominarse “remate y fuga”, algo que hasta ahora viene dando felices resultados a la mafia en los terrenos de Collique, pero que no pudo lograr con el suculento Pentagonito, gracias al periodismo. Las preguntas que muchos nos hacemos son: ¿Cuántos otros bienes públicos ya corrieron la misma suerte?, ¿Qué otros tesoros de la familia están en la mira de los facinerosos?
Palma, Basadre, López
Y Hugo Neyra Samanez, el sociólogo formado entre San Marcos y La Sorbonne, quien de joven escribiera “Cusco, tierra o muerte”, permitió que la sede de la Biblioteca sirva de cobijo a semejantes mercaderes de la educación. Qué diferencia con el comportamiento de Palma, Basadre y López. Cuando la Bibioteca Nacional fue fundada por el general José de San Martín, recibió una donación de libros del propio libertador, quien le donó cerca de mil ejemplares de su propio patrimonio. Pero quiso el destino que en 1823, las tropas realistas que se negaban a abandonar Lima y en 1880 la soldadesca chilena, pisotearan sus ambientes y los convirtieran en caballerizas. Los rotos se robaron unos 10 mil ejemplares, entre ellos muy valiosas colecciones únicas, además de instrumental de investigación químico – física, muestras minerales y botánicas e incontables manuscritos. De este botín y luego de muy prolongadas gestiones, el Perú apenas ha recibido en devolución la tercera parte de los volúmenes saqueados y ninguno de los otros tesoros culturales mencionados. ¿Hace algo Neyra para incrementar la recuperación del patrimonio robado por la soldadesca sureña con aprobación de sus políticos? En 1943, durante el gobierno de Manuel Prado Ugarteche, se produjo el incendio que dejó la Biblioteca en escombros. En esa oportunidad le tocó al historiador don Jorge Basadre, emprender la enorme tarea de su recuperación Y la consiguió. La década del 90, tiempos del fujimorato, vio la sucesiva postergación en el levantamiento de la actual sede, que sólo fue concluida con Toledo, gracias al denodado emprendimiento de Sinesio López, el director que siguiendo la tradición de Palma, el “bibliotecario mendigo”, reunió de sol en sol los fondos para culminar la obra y hacer la mudanza de la avenida Abancay a San Borja. Hoy vemos otras mudanzas, nada épicas, nada altruistas. Traslados clandestinos, a oscuras, propias de ladrones. Robos de joyas culturales, la memoria del país. Y usted Neyra, de patético recepcionista. Qué lástima.
Lima, 26 de enero 2009
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Por Ismael León Arias
Marioneta (Del fr. marionette) f. Fantoche, títere que se mueve por medio de hilos.
Títere (voz onomatopéyica) m- Figurilla de pasta u otra materia, vestida y adornada, que se mueve con alguna cuerda o introduciendo una mano en su interior/2. Sujeto de figura ridícula, aniñado o muy presumido./3. Sujeto informal, necio o petulante.
Maromero, ra. Acróbata, volatinero//
Amer. Político astuto que varía de opinión según las circunstancias.
Ventrílocuo,cua.(Del lat.ventríloquus; de venter, -tris, vientre y loqui, hablar, porque antiguamente se creyó que su voz salía del vientre o del estómago.) adj. Dícese de la persona que modifica su voz de manera que parezca venir de lejos, y que imita las de otras personas o diversos sonidos.
Este fin de semana fue difundida una encuesta de opinión realizada por APOYO, Opinión y Mercado, entre mil quinientas personas, según la cual los diez (10) peruanos con más poder serían, en ese orden, Alan García, Jorge del Castillo, Dionisio Romero, Mercedes Cabanillas, Luis Gonzales Posada, Luis Carranza, Juan Luis Cipriani, Ollanta Humala, Luis Alva Castro y Roque Benavides.
Mi absoluto desacuerdo con semejante equívoco de encuestadores y encuestados. Yerran los primeros al preguntar por el poder cuando se refieren a los políticos, que como sabemos sólo ejercen el gobierno, temporalmente. Y confunden a los consultados, quienes creen ver a esos administradores como personajes poderosos, cuando en realidad hacen sólo aquello que les permiten los que tienen la verdadera facultad de decidir, muchas veces sin figurar en la televisión o los periódicos.
¿No resulta ridículo que Dionisio Romero aparezca en tercer lugar en la encuesta, después de García y Del Castillo, cuyo partido, el APRA, fue financiado en gran medida por el banquero durante la campaña electoral?
¿Por qué no fue incluido en la consulta el embajador de los Estados Unidos de América, para saber cuánto poder le atribuyen los ciudadanos? ¿O debemos creer que este caballero carece de poder en el Perú y no le interesa la política local?
¿Qué piensan en el Perú de la influencia de George Bush, o del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional? ¿O están pintados en la pared?
Los dueños de la minera Doe Run, Alejandro y Carlos Gubbins, los mismos que enfrentaron una prolongada y luctuosa huelga zurrándose en todas las disposiciones de la ministra de Trabajo, ¿respetan y temen al ministro Alva Castro?
¿Qué autoridad tiene un presidente que durante la campaña electoral prometió revisar los ventajosos contratos de estabilidad de las transnacionales y ya en el cargo se limita a pedirles “erogaciones”? ¿Quién manda a quién?
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¿Qué poder le atribuyen a García y Del Castillo, si no pueden siquiera corregir a su cajero Luis Carranza, al punto que esperaron que viaje para modificar en parte y a sus espaldas la eliminación de las exoneraciones a la amazonía?
¿Roque Benavides debajo de Cipriani, a quien por teléfono puede encargarle misas pagadas para que rece por la salud de la mina Yanacocha?
¿No son patéticos en su cuarto y quinto puestos Mercedes Cabanillas y Gonzales Posada, que no se atreven a notificar a la envarada congresista Tula Benitez?
Hablemos en serio. Hoy día los peruanos tenemos una idea muy cambiante de los gobernantes, según se vayan comportando, si cumplen o no con sus ofrecimientos, si enfrentan o no a la corrupción.
Antiguamente el común de nuestros compatriotas imaginaban al presidente como alguien que estaba muy alto y muy lejos. Sin embargo, nadie se hacía bolas para señalar a Manuel Prado como rosquete e inútil. Y a Manuel Odría como un choro maniático, que hasta se robaba las paltas del huerto de su vecino. De Belaunde se decía que vivía en las nubes, pero la gente lo respetaba. Con Toledo volvió la idea del presidente borrachín, algo que cultivó con dedicación Francisco Morales Bermúdez, quien tenía el plus de la deslealtad con Juan Velasco.
¿Qué piensan los peruanos de Alan García? Babas, compadre, puras babas. Letra, mete letra. Hablantín, dicharachero, bocón y posero. La gente ya lo tiene tarifado como el tipo que no da un paso en público si no hay una cámara que lo enfoque. Los periodistas que lo conocemos podemos asegurar que se peina ante las lunas de los autos, se mira en el vidrio de una botella y habla solo como quien ensaya frases, no ideas. Allí están las encuestas más recientes. Lenta pero firmemente va cayendo. Y seguirá barranca abajo, porque es tan incorregible como inepto, dos cualidades que lo llevan a creer que las culpas de sus fracasos están en los otros. Ayer fueron los comunistas, luego los periodistas, a continuación los bomberos españoles, mañana podría ser que le falló la virgen.
Y es que el hombre no se ha dado cuenta que la palabra en su boca se devalúa. Que la frase que él pronuncia suena hueca, más falsa que un billete de tres dólares. De modo que propongo a los amigos encuestadores que la próxima vez usen las categorías señaladas al comienzo de esta nota. ¿Marioneta?, ¿títere?, ¿maromero? ¿Qué es Alan García? ¿Quién o quienes son los ventrílocuos en el Perú de estos años?
Lima, 3 de setiembre 2007.
Escribe Ismael León Arias
Llama poderosamente la atención que las salas limeñas aún no hayan exhibido el anunciado documental Syko, de Michael Moore, un film que compara al sistema privado de salud impuesto en Estados Unidos, con los que operan en Canadá, el Reino Unido, Francia y Cuba.
El trabajo de Moore es de una eficacia demoledora. Después de hora y media, no pueden quedarle dudas al espectador sobre lo que ha visto. El film atiende fielmente los requisitos del género, con una minuciosa investigación, amplitud y variedad en las personas consultadas y un nervioso manejo de cámaras.
Dicho esto aclaro que no pretendo hablar de cine, como entiendo que Michael Moore, con Syko, no se propuso ganar un Oscar. Me queda claro que su intención fue mostrarles a sus paisanos y al mundo la postración de su sistema de salud, operado con los métodos del crimen organizado.
Hoy sabemos que cincuenta millones de norteamericanos no tienen acceso posible a los sistemas privatizados de salud. Y los 250 millones que pagan por esos servicios, son muchas veces engañados, esquilmados y en muchísimos casos asesinados, porque la lógica del sistema es maximizar ganancias y reducir atenciones.
Nada de lo expuesto está en boca de Moore ni de un ideólogo afiebrado. En el film hablan personas de carne y hueso, incluidos dos bomberos nuevayorquinos enfermos a partir de su esforzada faena del 11 de setiembre, que les valió menciones honrosas, discursos en la televisión y luego el olvido.
Nada es casual en la historia nos dice el documental. La matanza organizada de americanos comenzó el 17 de febrero de 1971, cuando el presidente Richard Nixon conversó por teléfono con su asesor Edgard Keiser. “Déjame preguntarte, tú sabes que yo no sé mucho de esos malditos programas de salud”, confesó el mandatario, en sus maquinaciones previas a la privatización del sistema americano.
Allí desfilan Ronald Reagan, Hilary Clinton, un lúcido parlamentario inglés llamado Tony Benn, numerosos asegurados de Estados Unidos, Toronto, Londres, París y bomberos de La Habana, quienes finalmente atienden y alivian a sus colegas americanos, a los que consideran como parte de una sola familia.
Me dirijo a los comentaristas especializados y columnistas políticos, porque la ausencia de Syko en las salas peruanas podría ser parte de la auto censura de los circuitos comerciales, que ya en Estados Unidos consiguieron parcialmente su propósito, cuando Disney World renunció a su compromiso como distribuidor, obligando a Moore a contratar empresas menos experimentadas.
Esta película debería ser exhibida y no sólo en las salas comerciales, también en las escuelas, universidades y en cuanto circuito popular exista en territorio nacional. Porque la idea de privatizar el maltratado sistema de salud pública y los retazos de la seguridad social, no ha desaparecido de la cabeza de los Rafael Rey que ahora operan desde el gobierno, quienes únicamente esperan otra oportunidad como la que les ofreció Alberto Fujimori para volver a las andadas.
Lima, 31 de julio 2007
Escribe: Ismael León
En los últimos días el tema de la libertad de prensa en Venezuela ha sido motivo de pública preocupación para Genaro Delgado Parker y Gustavo Mohme Seminario, administrador transitorio de Panamericana, el primero, y director de La República y vicepresidente de la SIP, el segundo. Con los abundantes recursos que tienen, ambos han protestado contra la no renovación de licencia a RCTV venezolana por el gobierno de Hugo Chávez.
Y uno se pregunta, ¿GDP y GMS reúnen los mínimos requisitos de la deontología profesional para manejar dos importantes medios de comunicación de masas? Recordemos que ambos, GDP y GMS, por separado y en su condición de conductores de medios, fueron interlocutores ocultos de Montesinos, durante la peor etapa de la corrupta dictadura fujimorista.
GDP pactó con VM echar de su canal a César Hildebrandt y GMS -está confirmado- sostuvo conversaciones con el jefe del SIN de espaldas a su padre, de modo que trató asuntos ajenos a la agenda política del entonces director del diario, congresista y dirigente de Izquierda Unida. Porque no estamos obligados a creer aquello de que hablaron del problema con Ecuador.
Lo del secreto lo ha confesado el propio “Chicho”. Si le ocultó estos diálogos a su padre, significa que los temas tratados debían contrariar a El Viejo, no hubieran tenido su aprobación. Se los ocultó antes de conversar y también después. Pero quiere decir también que tampoco habría estado de acuerdo con los resultados, si se le hubiera informado de ellos.
¿Cuál fue la agenda?
Detengámonos en este punto y hagamos un ejercicio de simple sentido común.
¿Qué cosa es un secreto?, ¿que asuntos de la vida social o privada procuramos mantener ocultos?, ¿por qué ciertos temas de conversación deben ser desconocidos? No hay una respuesta única para todo. En realidad depende de la naturaleza de los problemas a tratar y de las personas involucradas. Porque el secreto por sí mismo no es condenable. La historia registra secretos enaltecedores. La vida íntima de Cristo y su relación con Magdalena, es uno de ellos. Los guardadísimos amores extra-matrimoniales de Mahatma Ghandi, son otras joyas. En el Perú lo son los terribles y verdaderos motivos del suicidio de José María Arguedas, que quizá nunca sean conocidos. Y el secreto que se llevó a la tumba Richard Sorge, diplomático alemán que espió para la Unión Soviética y cuando fue descubierto en Japón ocultó para siempre sus motivos y contactos, hasta que lo ahorcaron.
Pero estamos hablando de grandes
Aquí tenemos dos peruanos inflados por su dinero. Y el tercero involucrado, Vladimiro Montesinos, un político muy corrupto, criminal y traidor a la patria. De eso muy pocos tenían dudas a fines de los 90. Pues bien, preguntémonos: ¿Qué tenía que conversar con semejante sujeto, en secreto, el gerente del periódico de oposición cuyo director era su padre, dirigente a su vez de las filas de la Izquierda Unida?
Como empresario, GMS estaba preocupado por impuestos impagos y necesidad de rápidos desdoblamientos. Y de la necesaria y urgente publicidad estatal. Asuntos legítimos, sólo que no debían ser abordados entre las cuatro paredes del SIN. ¿O sí? Porque si se elegía ese escenario había trastienda, condiciones, trapos sucios, acatamientos, dobleces.
¿El conflicto con Ecuador? Eso ha dicho GMS. Por favor, ese era un tema político que sólo podía ser abordado por su padre, el director. ¿Desde cuando en un periódico una guerra es preocupación del gerente? Pero queda algo más. Tal vez asuntos extra-negocios, como ponme estas notas en tu periódico, te recomiendo a este periodista, te será muy útil, podría ser nuestro coordinador.
Bellido y Kanashiro
Allí estamos. Durante su co-gobierno Montesinos quiso liquidar al general Eduardo Bellido Mora, jefe de la zona de emergencia del Huallaga. Con ese fin infiltró al capitán Evaristo Castillo entre las huestres del general, hizo que le montaran una falsa acusación de narcotráfico, la publicó en todos los periódicos, entre ellos en La República, sin darle jamás oportunidad al oficial de poner su propia versión de los hechos. Le arruinó la vida y su carrera al general Bellido Mora, un hombre probadamente limpio y muy capaz, como que en su período limpió de narcos el Huallaga, combatió hasta dejar fuera de acción al MRTA y golpeó fuertemente a los senderistas. Demasiado para Montesinos.
El asunto es que años después varios periodistas que fueron confundidos le pidieron disculpas al general. Cecilia Valenzuela tuvo la hidalguía de hacerlo en público. Pero La República no lo hizo. ¿Le pidieron su opinión alguna vez cuando tenían información en su contra?. “Nunca”, me ha dicho el alto oficial. “No cumplieron con esa regla de oro del periodismo, de consultar a las dos partes en un conflicto”.
¿Y qué dirían Ana Kanashiro y su esposo, el médico Anibal Escalante, maltratados por versiones interesadas que en su momento distribuyó Montesinos? Nunca se ha leído en la prensa una rectificación pública reivindicativa del maltratado matrimonio.
¿Qué autoridad tienen entonces GDP y GMS para decirle al país qué es la libertad de prensa? ¿Quién los autorizó a hablar en nombre del Perú por los sucesos que vienen ocurriendo en Venezuela en torno a RCTV?
No es que debamos aplaudir la no renovación de licencia a ese canal venezolano. Pero hagamos un debate entre público, periodistas y políticos. Y también –porqué no- escuchando a empresarios honestos de los medios, sin antecedentes oscuros; entre inversionistas de manos limpias.
10 Junio 2007