Ismael León Arias
El médico Alvaro Vidal Rivadeynera nos contó esta semana que el 3 de abril de 1992, cuando conducía su Volkswagen celeste por la Vía de Evitamiento, le rozó un rayo de la muerte. Recordó que caía la tarde y que en el viaje le acompañaba su colega Abdón Salazar Morán, camarada de lucha contra la privatización del Seguro Social, que orquestaba Luis Castañeda Lossio, su presidente ejecutivo. Pocos lo sabían y estábamos a 48 horas del golpe de estado que ya ensayaban Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.
La semana anterior Vidal, en su condición de presidente del Frente Nacional de Defensa de la Seguridad Social, había cuestionado en un foro público las políticas de salud de Castañeda. “Usted y su gobierno quieren aplicar aquí lo que ya está fracasando en Chile”. La delegación oficial se retiró, pero el debate entre médicos y otros trabajadores se mantuvo. Poco después, en privado, Castañeda invitó a Vidal a convertirse en asesor de su despacho. “Usted tiene influencia aquí, nosotros queremos democratizar la salud y las pensiones, lo necesito conmigo”. La respuesta de Vidal le preocupó sobremanera. “Voy a poner su propuesta en conocimiento de nuestra dirigencia nacional y de las bases”.
En esas andaban pero el gobierno ganaba terreno. Vendría la transformación del IPSS en EsSalud, que por lo pronto le entregó el manejo de las pensiones a las AFP. Carlos Boloña manejaba la economía y Castañeda era su punta de lanza en seguridad social. El siguiente paso consistía en desmembrar la atención hospitalaria, acelerar la tercerización del empleo, privatizar la compra de equipos, medicinas y la alimentación de pacientes y trabajadores.
Apenas llegado al Seguro, Castañeda había despedido 30 mil trabajadores a quienes recontrató mediante services. El Seguro pagaba aproximadamente 1,800 soles mensuales por cada servidor que recibía 600. Vidal nos cuenta esta historia con papeles en la mano. Recuerda que ese era un conflicto caliente entre funcionarios y sindicalistas. La relación era tensa, una huelga nacional apuntaba en el horizonte y la mayor parte de la prensa yacía callada y boca abajo, amordazada con contratos publicitarios anuales. A los sindicatos no les publicaban ni avisos pagados.
Esa tarde los médicos cavilaban a 80 kilómetros por hora. De pronto una camioneta oscura y sin placas les cerró el paso, mientras otra igual se detenía bruscamente delante de ellos. Frenada y estrellón contra el muro de concreto. Los vehículos infractores se esfumaron. Instantes después los ocupantes del VW se encogían de dolor en el intento de salir. Vidal tenía traumatismo encéfalo craneano en el parietal derecho y fracturas en la clavícula y mano del mismo lado. Su acompañante sufría lesiones similares. Un grupo de peatones les ofreció ayuda y les facilitó la primera recuperación. De pronto reapareció la camioneta agresora y tres sujetos bajaron con intenciones de llevarse a los heridos. Los espontáneos se opusieron. Por suerte llegó un contingente policial y los desconocidos huyeron. “Por sus características militares pienso que eran del Grupo Colina”, dice Alvaro Vidal.
Internado en el Almenara para su recuperación, semanas después el paciente recibe una carta de despido de su empleo. La firmaba el gerente general Angel Pérez Rodas, por órdenes de Castañeda. El motivo: “abandono del puesto de trabajo”. Trabajo fue le que le costó a Vidal su reposición, a un puesto que ocupaba desde 1969 por concurso. Todas las instancias judiciales le dieron la razón. Cuando volvió en 1996, Castañeda a su vez había sido despedido.
¿Dónde fue a parar Castañeda Lossio después de trozar al Seguro en mil pedazos? ¿Acaso cayó en desgracia con el régimen? Quienes han seguido de cerca su carrera política, sostienen que Fujimori lo sacó de Essalud porque no le daba cuenta de sus manejos económicos y exhibía excesivo protagonismo. Opositor no era, solo que incomodaba. Pero era útil. De modo que en 1997 fue enviado a presidir la Caja de Beneficios Sociales del Pescador, un desbarajuste. Allí una de sus primeras medidas fue anunciar pago inmediato de pensiones a 2,700 jubilados, que desde varios meses atrás no recibían ni medio. Aplausos de la tribuna. Se estimaba que armadores e industriales pesqueros adeudaban a la Caja unos 127 millones de soles. La decepción los abrumó cuando supieron que sus derechos serían pagados… … ¡con harina de pescado! Algo parecido a lo que ya había hecho Castañeda en el Seguro Social, al cobrarle a Gloria con tarros de leche sus deudas por aportaciones.
Entre los dirigentes de ese tiempo en la CBSP estaban José Luis Villarán, por la Federación de Pescadores; Tomás Márquez, en representación de Capitanes y Patrones de Pesca y en nombre de los jubilados, Germán Velezmoro. Uno de ellos nos ha contado que el resultado de ese pago fue un desastre y la corrupción enla Caja creció como un cáncer.
Años después veremos a don Luis Castañeda en la Empresa Municipal de Peaje –EMAPE. Allí sembró algunos funcionarios que después le resultarían muy útiles. El 2000 postula a la Presidencia de la República. Ya lucía esa sonrisa que hoy tiene como implante de campaña. Con dificultades para hacer discursos, ajeno a los debates, consiguió en esas elecciones apenas 1.8 por ciento de los votos, pero no se desanimó. Dos años después, el 2002, postula y gana la alcaldía de Lima, a un Andrade perezoso que iba por su segunda reelección. Ya en el sillón municipal Castañeda encuentra una caja boyante, obras inconclusas y proyectos. Tuvo una visión alucinada. Su sueño presidencial podía cumplirse.
Un año llevaba en el cargo cuando la empresa peruana TEC Corporation denunció que en la semaforización de la avenida Canadá, Emape había favorecido sin licitación a una firma alemana, con el argumento que se trataba de “servicios personales”. Antes, funcionarios municipales invitaron a TEC Corp. a concursar, apuesta que hicieron con medio millón de soles. Pasó el 2004, sin novedades. Consultaron y su sorpresa fue enorme: la obra había sido entregada a una filial de Siemens a cambio de millón y medio de soles. La respuesta de Castañeda fue: “Si tienen dudas, hagan la denuncia”. Fueron a juicio. Un día la representante legal de TEC, Mónica Noblecilla, leyó algo que casi la desmaya. El funcionario municipal Carlos Bustamante Jara le “agradecía” por su desestimiento. ¡Si ella no había desistido!, protestó. “Aquí está su firma”, le respondieron. TEC declaró apócrifo el documento. A todo esto Consucode ya había descalificado los “servicios personales”. Y una pericia grafológica de la Policía dictaminó que la firma en la carta no era de Noblecilla.
Este episodio le inspiró a Castañeda la idea de esquivar en el futuro la supervisión. Se convenció que la Contraloría, Consucode y la Policía Nacional eran un obstáculo para sus planes. Un asesor le aconsejó: “Contrata con organismos de Naciones Unidas, tienen inmunidad diplomática, encárgales las obras que quieras y no tendrás problemas”. A Castañeda le pareció ver a la virgen. Y así comenzó a fundar su imperio, fuera de la ley.
Desde el 2006 las obras más publicitadas del período Castañeda, pero también las más cuestionadas, han sido la linea 1 del Metropolitano; el inconcluso Teatro Municipal; el millonario e ilegal pago a Comunicore; parques como el de las aguas en la avenida Petit Thouars; lozas deportivas movedizas y rajadas, edificadas sobre terrenos fangosos. Todo sin control, sobrevaluado, inaugurado mucho tiempo después de los plazos acordados. Y en casos como el de los buses, con trazos defectuosos, talando árboles y arrasando parques, improvisado y a la carrera.
En octubre del 2010 Castañeda renuncia a la alcaldía de Lima para postular nuevamente a la presidencia. El informe Villarán se conoce cuando su candidatura ya se caía. Se esperaba que los allegados a su postulación la acusen de interferir en la campaña. Pero, ¿hay una norma escrita o moral que impida divulgar informes de gestión durante tiempos electorales? ¿No es que Villarán está cumpliendo con un ofrecimiento de su postulación? Al contrario, ¿no es una excesiva delicadeza de la señora postergar lo de Comunicore?
Si hay alguien que en este episodio tuvo un papel lamentable, fue el director de noticias de RPP, el rimbombante Raúl Vargas Vega. Apenas enterado del informe Villarán, se arañó, puso el grito en los micrófonos y confirmó que el periodismo, cuando se ejerce por encargo, es un oficio innoble. Y que lleva al ridículo si la contundencia de los hechos convence al patrón y entonces hay que leer otro guión.
Veamos los principales cargos que hace la alcaldesa a la gestión de Castañeda en su informe del pasado lunes:
1.- Utilización excesiva y maliciosa de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), para ejecutar y supervisar inversión en 178 obras por un total de S/.1.211 millones, es decir el 48% del presupuesto para infraestructura. “La OIM se ocupó de todo. Desde el proceso de selección del contratista hasta la entrega y liquidación de la obra. Por esa intermediación OIM ha cobrado S/. 42 millones y está pendiente de cobrar otros S/.6 millones. La municipalidad solo aparecía para la foto de la inauguración”, acusó la alcaldesa. Apelar a esa modalidad impidió la fiscalización de la Contraloría “Al ser la OIM un organismo internacional, la Contraloría no pudo pedirle cuentas; así, nuestras principales obras no han sido auditadas. Este es un Municipio que abdicó de su responsabilidad como autoridad metropolitana y regional. Por eso no pudo hacerse cargo de asuntos cruciales”, acusó la alcaldesa.
2.- La OIM no supervisó la calidad de ninguna obra para la Municipalidad. La OIM fue un service, uno de los tres services que usó el municipio para tercerizar sus obras y sus compras, sin tener que rendir cuenta posteriores. Para ese fin el Concejo le cedió a OIM sus competencias, la titularidad de sus contratos y la territorialidad de su jurisdicción legal. De acuerdo a lo pactado con OIM, la única función que tuvo la Municipalidad durante las obras fue de una mesa de partes: verificar que OIM y los contratistas cumplieran la formalidad de sus contratos.
3.- Presupuestos sobrevaluados sobre lo pactado. Para el Metropolitano: de S/. 400 millones iniciales subió a S/.1.060 millones (inclusive con 8 kilómetrosmenos). Solo este año, en mejoras al Metropolitano, deberá invertirse S/. 16 millones Y la reconstrucción del Teatro Municipal –obra que se inauguró sin terminar – infló su presupuesto de S/.42 millones a S/.67 millones, pero falta añadirle otros S/.8 millones para acabarlo de verdad. Finalmente, el intercambio vial de la Av. Primavera subió en 80 por ciento.
4.-Por no hacerse una reasignación de las líneas de buses, combis y custer que le hacen competencia, el Metropolitano hoy transporta menos del 40 por ciento de pasajeros de su real capacidad. Por este motivo este año perderá S/.15 millones.
5.- De las 178 obras que inició Luis Castañeda, 33 están inconclusas y en proceso de liquidación. De esas 33 obras inconclusas, 21 ya fueron entregadas y 12 están en ejecución, menos el túnel Santa Rosa que ha sido paralizado.
6.- El túnel Santa Rosa, obra que costó S/. 79 millones y que unirá el distrito del Rímac con el de San Juan de Lurigancho, el primero de febrero sufrió un grave desprendimiento de rocas que obligó a paralizar las obras. La municipalidad solo tuvo conocimiento una semana después. ¿Por qué? Porque la empresa supervisora informa directamente a la OIM, no a la Municipalidad. Lo preocupante es que hay un informe de una consultora española presentado a la supervisora el 28 de abril del año pasado, en el que se recomienda reforzar la estructura de soporte del túnel, considerada en el expediente técnico original. Esta recomendación fue dejada de lado y ahora se ven las consecuencias.
7.- Se han dado por ‘terminadas’ obras que en realidad estaban incompletas. En la avenida Salvador Allende, que atraviesa los distritos de Surco, San Juan de Miraflores y Villa María del Triunfo, se hizo la pista pero el proyecto no consideró veredas, señalización de vías, cruceros peatonales, ni semáforos, con lo que se comprometió la seguridad del público. ¿Por qué se contrató a OIM para ejecutar sólo parte de la avenida?, preguntó Villarán.
8.-Otra obra que costó mucho más de lo presupuestado inicialmente es el complejo deportivo Pedro Huillca, en El Agustino, cuyo precio acordado fue de S/. 800 mil y se finalizó en diciembre del 2010, pero no ha podido ser entregado por su peligrosa condición. Fue construido sobre un relleno sanitario y el piso de las canchas deportivas está agrietándose. Los baños no tienen desagües.
9.- Más del 91% de los limeños considera que Lima es insegura o muy insegura. La seguridad ciudadana no ha sido prioridad para las autoridades. El serenazgo no coordina con la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos, Defensa Civil ni con los serenazgos de otros distritos. Más de 850 serenos del Cercado son los peor pagados de Lima Metropolitana: cada uno recibe en promedio S/. 750 al mes, y no tiene plan de capacitación ni instrucción.
La primera reacción de Castañeda ante este informe fue balbucear: “Uno tiene la conciencia tranquila y limpia, que más bien en esos informes vean un ejemplo de gestión”. Aseguró que a su juicio las cuentas están claras y que mañana se sabrá si es un informe netamente político la investigación realizada por la administración Villarán. Intentó restarle importancia y habló de mirar hacia adelante en su camino a la Presidencia. “Yo estoy en otra nota, ya estamos con ese asunto masticándolo hace una semana, las cosas van, para mí, por otro lado; es totalmente anecdótico, no está en mi nota”, recitó.
Nos preguntamos: ¿Estamos ante un funcionario inimputable, es decir alguien que no podría ser acusado penalmente de nada porque no distingue claramente entre el bien el mal, lo legal y lo delictivo; entre lo correcto y la chanchada?
fin
Publicado: Viernes 25 de marzo 2011
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