Columna de León

Artículos de opinión sobre política peruana y del mundo

Archivo de Abril 2008

Traidores, gritan ¡traición!

Publicado por Ismael Leon en 27 Abril, 2008

Contra APRODEH, en coro con fuji-montesinistas:

Escribe: Ismael León Arias
El presidente García acusó de traidores a la patria a los directivos de APRODEH, por haber confirmado al Parlamento Europeo que el MRTA es un grupo terrorista actualmente desactivado, sin dejar de advertirles que mantener esa calificación podría servir al gobierno actual para acusar y encarcelar opositores. Tal como ha ocurrido  –afirmo yo- con la poeta Melissa Patiño y sus siete amigos.
García Pérez, el hombre que trastocó en óbolo voluntario de las mineras su engañosa promesa de elevar impuestos a sus ganancias, se rindió ante la ira que le causan quienes cumplen con su deber; es decir, quienes no han traicionado.
¡Traición!, repitió Luis Giampietri, marino, hoy vicepresidente que vive en olor de inocencia para quienes han olvidado que trabajó en el SIN de Montesinos, antes de sumarse al Chimpum Callao de Alex Kouri, para compartir el gobierno y sus ventajas con Alan García. Perdone la crudeza, almirante Miguel Grau.
Y no faltaba más: ¡Traición!, vocifera La Razón, periodicucho cuyo dueño cobraba elevadas sumas  giradas por ese paradigma de la infamia de apellido Montesinos, quien a través de Pepe Olaya arrojaba titulares del SIN a las cuevas de la prensa doberman. Disculpen  la suciedad, amables lectores.
Pagar, hay que pagar
Ese viernes 25, cuando García desbordaba incontinencia verbal, el ministro Luis Carranza informaba que Perú pagará por adelantado US$ 1,100 millones de su deuda con el BM y el BID. ¿Traición al “cambio responsable”? No, esa tarde se supo que Carranza prepara con García otros pre-pagos, para el segundo semestre.
¡Estamos ante una traición insoportable!, se revuelca de ira Luis Alva Castro, ministro del Interior, responsable político de encubiertos crímenes policiales de por lo menos ocho campesinos; hombre que durante su gobierno ha enrolado en planillas estatales a Víctor López Orihuela, colaborador de Carlos Arana, enlace a su vez con Agustín Mantilla, cuyas huellas nos llevan –otra vez- a Montesinos.
López Orihuela, el mismo que durante la gestión de Hernán Garrido Lecca en Vivienda fue el secretario general del ministerio, encargado de comprar contenidos periodísticos para alimento de la prensa chicha. Vayan anotando: Alva Castro- López Orihuela- Mantilla- Arana- Montesinos. ¿Alguien habló de lealtades?
Sigamos  refrescando a olvidadizos. Agustín Mantilla es el mismo que en 1979 fue secretario personal y asesor del constituyente Alan García, en cuyo primer gobierno –julio 1985-julio 1990- se desempeñó como vice ministro y luego titular del Interior.  Sí, el mismo Mantilla que en 1995 fue elegido congresista y desde ese cargo se sumó a la banda fuji-montesinista para bloquear cualquier investigación sobre crímenes de su gobierno, como los de Cayara y El Frontón.
Un par de milloncitos
Retrocedamos un poco. No olvidemos que seis meses después de terminado el primer gobierno de García Pérez, se conoció la existencia de unas cuentas en el Union Bank of Switzerland (UBS), de 2.5 millones de dólares a nombre de Agustín Mantilla. El  compañero nunca pudo explicar cómo tenía esa suma. ¿Cuando abrieron esas cuentas?: Entre diciembre de 1990 y enero de 1991.
¿Y quién no recuerda el video que muestra a Alan García con Mantilla, en Bogota, en 1999, meses antes que se realizara la entrega de esos 30 mil dólares en las oficinas del SIN de Montesinos, para la campaña electoral del 2000? En el exilio, como en el reparto, hermanos. Sin traiciones.
Sigamos, a riesgo de “traicionar” la paciencia de los lectores. Ese Mantilla es el mismo al que la dirigencia aprista no tardó en separar por ese ampay, pese a que dijo que actuó por su cuenta. Ese video se difundió a los pocos días que García iniciaba la campaña que luego perdería ante Toledo.
Finalmente, sin ánimo de ser exhaustivo, el martes 4 de junio del 2007, Caretas descubre un almuerzo reservado en un restaurante  miraflorino. ¿Los comensales?: Agustín Mantilla, Oscar López Meneses, ex brazo derecho de Montesinos, un general activo apellidado Vértiz y un abogado de nombre Javier Ríos, a quien todos pretendían incorporar al Tribunal Constitucional.
Apristas, fujimoristas, montesinistas. ¿Traición a la memoria de Haya? ¿Copia depreciada del almuerzo del mismo Haya con Manuel Odría, Eudocio Rabinez y Julio de la Piedra? Aquella vez fue la “convivencia” en acción, el necesario “sacrificio” para impedir la reforma agraria y la recuperación del petróleo de Talara. Ahora discuten cómo amarrarse a la mamadera. ¿Quién habla de traiciones?  Lobys, le dicen.
Lima, 27 de abril 2008.

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Vendieron las lluvias

Publicado por Ismael Leon en 16 Abril, 2008

Una historia poco conocida y que nos puede ocurrir a los peruanos

El día que privatizaron las lluvias de Cochabamba

Entrega I,  tomada del video THE CORPORATION (*)

Escribe: Ismael León Arias
A fines de 1999, en Bolivia, el segundo gobierno de HUGO BANZER privatizó los servicios de agua potable y alcantarillado de COCHABAMBA. El general, travestido de demócrata para obtener la presidencia mediante el voto, se  había inclinado ante el BANCO MUNDIAL y el FMI, que ya habían conseguido que el gobierno vendiera sus ferrocarriles, la electricidad, los teléfonos y su antigua aerolínea, para pagar inacabables deudas a la banca internacional. Todo a precio huevo.
Al finalizar el siglo XX las alzas de esos servicios en manos privadas tenían irritados a los bolivianos y LA PAZ era el epicentro de las protestas dirigidas por la Central Obrera. Pero a comienzos del 2000 el desmadre se traslada a COCHABAMBA, por la privatización del agua de esa ciudad. Cuando los pobladores recibieron los recibos de los nuevos dueños, debían pagar en promedio consumos mensuales de 60 dólares, bajo riesgo de perder casas, terrenos, vehículos o cualquier bien de su propiedad. Los cobradores se llamaban AGUAS DE TUNARI, chapa local de la BECHTEL CORP. DE SAN FRANCISCO, EUA.
Así lo estipulaba el contrato firmado con los compradores del SERVICIO MUNICIPAL DEL AGUA –SEMAPA, empresa que por la ridícula suma de 200 mil dólares y promesas de inversión, había entregado sus bienes en concesión por 40 años. Lo que precipitó a la población a las calles fue que cuando comenzaron a acarrear el agua de las lluvias con baldes y bateas, aparecieron unos guachimanes para impedirlo por órdenes de los nuevos propietarios.
Este episodio ha sido contado por OSCAR OLIVERA, dirigente del COMITÉ DE DEFENSA DEL AGUA Y LA VIDA que surgió en esos días, y su relato está registrado en el video arriba citado. Al comienzo los cochabambinos no lo podían creer. Pero la indignación  se desbordaría al poco tiempo. “El recibo emitido por Aguas de Tunari decía que ellos eran los dueños hasta de las aguas de lluvias, que las usarían para reposición,  por lo que nosotros estábamos impedidos de hacerlo”.
Convertido de pronto en conductor de la protesta, Olivera ha declarado que las familias más pobres, frente al primer recibo, sacaron a sus hijos de las escuelas para que ejerzan como guardianes de sus casas mientras ellos iban a trabajar,  puesto que nadie podía pagar esa suma y temían verse embargados.
“El agua es nuestra ¡carajo!”
“Con esa consigna la gente salió a las calles y tomó los caminos para protestar”, ha recordado Olivera. El dirigente subraya que fue entonces cuando la población tomó conciencia de que el gobierno trabajaba para las transnacionales, y confirmándoles la presunción, la primera respuesta que recibieron fueron balas y gases. “Cuanto más resistencia se hizo a la privatización del agua, más violenta era la respuesta del gobierno”.
Pero lo que Bánzer y sus nuevos socios no habían calculado fue el impacto del golpe entre la gente de Cochabamba. “Es que las alzas eran  de 100 por ciento y en muchos casos de 200 por ciento, algo que la mayoría no podía pagar”. Pretendían cobrarles por agua a los cochabambinos más de la mitad de sus ingresos, que en la mayoría de los casos no pasan de 100 dólares mensuales.
Así llegaron a fines de enero del 2000 y la ciudad estaba convulsionada. La organización de Olivera debatía y actuaba. Calles y plazas de Cochabamba vivían en vigilia permanente, con los vecinos discutiendo a cada momento con sus directivos. En febrero la respuesta de La Paz fue enviar al Ejército, no para amedrentar como creyeron algunos, sino para reprimir enérgicamente.
Por esos días los medios de la capital desbordaban amenazas de Bánzer y sus ministros. “No permitiremos que unos cuantos  comunistas impongan sus trasnochadas políticas al país”, vociferaban. Los argumentos del Comité de Cochabamba no salían en los periódicos ni en la televisión. La respuesta popular fueron las radio emisoras móviles, que funcionaron alternándose en sus locales para evitar la persecución policial. El gobierno mandó más soldados y Cochabamba fue copada por los soplones.
Se multiplicaron
La organización del Comité de Defensa creció como una red internacional. De La Paz llegaron políticos opositores y del extranjero  periodistas, ambientalistas y opinadores de todo pelaje. La censura de Bánzer fue desmoronándose. “Para nosotros fue una  gran experiencia de lucha –ha dicho Olivera- porque todo lo hacíamos con el pueblo, contra la opinión de algunos que venían de la capital a decirnos que esa gente no sabe nada, que el manejo del agua requiere mucho dinero y que es un problema técnico”.
Llegó febrero y en los primeros días arribaron más soldados paceños. La policía entró en repliegue y la desconfianza empezó a apoderarse del gobierno, que al mismo tiempo que negociaba en retirada, disparaba a la gente sin titubear. Ese mes hubo 175 heridos y dos escolares quedaron ciegos. “Hubo centenares de jóvenes heridos de 16 y 17 años, algunos perdieron brazos y piernas, otros quedaron paralíticos y en abril mataron con balas en la cara a VICTOR HUGO DAZA”, rememora Oscar Olivera. Ese mismo mes el gobierno ofreció congelar las tarifas y revisar el contrato. La respuesta del Comité de Defensa fue  exigir la nulidad. Los voceros del régimen hablaron entonces de las penalidades que eso significaría para SEMAPA, que tendría que indemnizar a Bechtel con 25 millones de dólares, una demanda que años después, efectivamente, la firma presentaría en tribunales extranjeros, argumentando la “pérdida de futuras ganancias”.
Llegó abril y en La Paz y El Alto las protestas crecían, mientras la lucha se mantenía en Cochabamba, una ciudad virtualmente paralizada por 60 días. Súbitamente el Ejército se acuarteló. El gobierno se venía abajo. Los periódicos publicaron declaraciones de un ejecutivo de Bechtel, quien presa de la ira llegó a decir que Bolivia estaba perdiéndose las millonarias inversiones que planeaban realizar, en una operación que para su empresa únicamente representaría ganancias de 58 millones de dólares anuales.
Finalmente el gobierno de Hugo Bánzer se vio obligado a anular el contrato y las aguas volvieron literalmente a su nivel. Las lluvias se intensificaron y la población de Cochabamba volvió a bañarse a campo abierto. Los tiempos de Aguas de Tunari quedaron atrás como una pesadilla.
(*) THE CORPORATION, a film by Mark Achbar, Jennifer Abbot & Joel Bakan. Contiene declaraciones de Noam Chomsky, Milton Friedman, Naomi Klein, Michael Moore, entre muchos otros. Ganador del premio SUNDANCE en la categoría World Cinema-Documentary Audience Award

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