Columna de León

Artículos de opinión sobre política peruana y del mundo

Obama o Clinton, nuestro falso dilema

Publicado por Ismael Leon en 15 Febrero, 2008

Ismael León Arias

¿Hillary Clinton o Barak Obama? ¿Quien conviene a Perú y a América Latina como candidato de los demócratas y posible nuevo presidente de Estados Unidos? La pregunta omite deliberadamente al eventual aspirante republicano, a quien con riesgosa ligereza consideramos fuera de carrera luego de la calamitosa administración Bush.
“El daño ya está hecho”, me comentó una intelectual norteamericana de vacaciones en el Perú, contestando a una pregunta en torno a las consecuencias de la elección en el Perú. Aludía así al cuestionado TLC suscrito por George Bush y Alejandro Toledo –ratificado por Alan García-, que sacrifica a nuestros arroceros, trigueros, maiceros, algodoneros y paperos, además de debilitar industrias como la textil y la incipiente farmoquímica.
Es necesario recordar que al comenzar las negociaciones por el TLC, Toledo lanzó un mensaje equívoco a la otra parte: “Habrá TLC, sí o sí”. Eso bastó, los negociadores norteamericanos exigieron todos los beneficios y esperaron que se cumpla la profecía toledista, bajo sus condiciones. Fue como un póker, con un jugador que cantó sus cartas.
Bajo esas condiciones, el equipo que presidió Alfredo Ferrero cosechó una goleada en la mesa, como las que periódicamente recibe nuestro fútbol en partidos internacionales. Tan malos fueron los resultados, que hasta el candidato presidencial, Alan García, se animó a prometer lo que jamás cumpliría, es decir mejorar el TLC.
De modo que ni la señora Clinton ni el señor Obama –cualquiera sea presidente de EE.UU- van a estar preocupados en revisar para nuestro beneficio un acuerdo suscrito por dos irresponsables presidentes peruanos. Si alguien debiera hacerlo sería nuestro siguiente mandatario, si tuviera la lucidez y el coraje de plantearlo. Y en otros asuntos, como los peruanos ilegales en su territorio, aplicarán una sola política, la que convenga a sus intereses globales.

Obama ascendió

Puestos a conocer las trayectorias de los candidatos, la del senador Barack Obama parece más sugestiva. Estamos ante un hombre que viene desde abajo y sabe cómo llegar. Su madre, Ana Dunham, es una antropóloga blanca que creció en un pequeño pueblo de Kansas, donde hizo sus estudios básicos.
Durante la segunda guerra mundial la señora Dunham se empleó en una fábrica de bombarderos, luego se mudó a Hawai donde conoció al señor Obama, también llamado Barack. Ambos estudiaron en la universidad de esa isla, pero él regresó a Kenia. El futuro político demócrata nació el 4 de agosto de 1961 y se crió con su madre, con quien luego vivió en el convulsionado archipiélago de Indonesia. De allí ambos se trasladaron a Nueva York, donde Barack terminó sus estudios y en 1983 se graduó como abogado en la prestigiosa universidad de Columbia.
En 1991 hizo el doctorado en Harvard y poco después emigró a Chicago para ejercer como abogado civil y enseñar derecho constitucional. El año 2000 se enroló entre los demócratas, desarrolló un trabajo partidario asistencial muy intenso, especialmente los más pobres y luego postuló exitosamente para el Congreso. El año 2004 fue el tercer senador afroamericano de los Estados Unidos.

Hilary estaba allí
Lo de Hillary Rodham Clinton fue distinto. Nació el 26 de octubre de 1947 en el estado de Illinois y fue la primera hija de Dorothy y Hugh, un matrimonio de maestros. Estudió derecho en Yale, donde se graduó con honores a temprana edad. En las aulas conoció a Bill Clinton, con quien se casó en 1975 y se hizo la principal colaboradora de su carrera.
Ese año los Clinton se mudaron a Arkansas, donde Bill fue gobernador demócrata. Ella lo respaldó en los asuntos de educación y salud, pero dándose maña para ejercer con brillo su profesión. Con el tiempo llegó a ser calificada entre las 100 abogados más influyentes de su país.
Por su participación en obras de beneficencia y programas asistenciales durante los dos períodos presidenciales de Clinton (1993-2001), se ganó el afecto de los estadounidenses. Pero no todo fue color de rosa. El episodio erótico de Bill con la becaria Mónica Lewinsky fue un escándalo muy amargo para Hilary, quien debió disimularlo en pro de su futuro. Al dejar la Casa Blanca postuló y ganó una senaduría por el estado de Nueva y York, y desde entonces hizo su propio juego apuntando a la presidencia, esta vez con su marido como asesor.
¿Qué harían?
-¿Cómo actuarán Obama o Clinton ante Cuba y las políticas nacionalizadoras de Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia? ¿Y frente a las que se anuncian en Ecuador y posiblemente Nicaragua? ¿Qué harán ante la Argentina de Cristina Fernández, independiente y partidaria del Banco del Sur y del oleoducto integracionista?
¿Trabajarán por la paz mundial y sacarán a sus soldados de Irak, país convertido por Bush en un matadero de vidas propias y ajenas? ¿Cambiarán hacia el cumplimiento del Protocolo de Kyoto contra los peligros del calentamiento global? ¿Aumentarán los fondos para la salud y educación de su propio pueblo, diezmados por exigencias del complejo industrial- militar?
Todo eso recién lo sabremos el año entrante.

14 de febrero 2008.

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