“Felipe” García en España
Publicado por Ismael Leon en 28 Enero, 2008
“Felipe” García en España
Por Ismael León Arias
Horas antes de viajar a España Alan García quiso confirmarle al mundo que a partir de la XVII Cumbre Iberoamericana cumple en América el papel de Felipillo o Malinche, como les dicen en México a los colaboracionistas, para lo cual declaró al diario ABC que ese noviembre del 2007, en Santiago de Chile, el rey Juan Carlos “hizo muy bien” en mandar callar a Hugo Chávez.
“Estaban las cosas para hablarse francamente y no sé por qué se escandaliza el mundo con la frase del rey, después de lo que yo escuché allí dentro”, comentó García, añadiendo que a su juicio “había que poner un poco de orden y dejar de gritarnos y recriminar cosas”.
Como se recuerda, el exabrupto del Borbón obedeció a que Chávez intentó recordarle a José Rodríguez Zapatero que su antecesor, José María Aznar, en febrero del 2003, dio el respaldo del reino de España al golpe que intentó arrojarlo del gobierno, aclaración necesaria y pedagógica, porque por mandato constitucional, allí ningún jefe de gobierno da un paso de política exterior, sin conocimiento y aprobación del rey.
En la península esto lo saben hasta los escolares. En Santiago Juan Carlos escuchaba a Chávez y veía con horror que el mundo se le venía encima, porque el venezolano se dirigía a Rodríguez para que lo sepa América, donde los intentos de revivir el colonialismo español, con el apoyo de George Bush, cuentan con mandaderos, aunque también con serias y crecientes resistencias.
Allí están, del lado equivocado García Pérez, pero del otro Cristina Fernández, “Lula” da Silva, Tabaré Vásquez, Evo Morales, Hugo Chávez, Rafael Correa, Daniel Ortega y una heterogénea, creciente lista de gobernantes dignos y emancipados. Por eso al monarca hispano tanto como a George Bush, les urge apuntalar a su Felipillo, que hoy reedita de buena gana el viaje forzado que a mediados del 1500 hicieron tres niños tallanes, arrancados de sus familias con los primeros métodos terroristas vistos en estas tierras, para inculcarles allá, en cursos acelerados, el idioma y la religión del reino.
Viene de lejos
Lo de Chávez y el choque con el rey no es una anécdota. El conflicto viene del 2001, año en el que George Bush, Condoleeza Rice, el tal Aznar y su ministro de Relaciones Exteriores, José Piqué, se reunieron en la finca del rey en su presencia; perfilaron el complot contra Chávez y precisaron el papel de España, que sería el primer país en extenderle su reconocimiento al nuevo gobierno engendrado en el cuartelazo, digitado desde ya por el multimillonario Pedro Carmona.
El año pasado en España y en Europa esto no era ningún secreto, aunque en América muy pocos lo sabían por el silencio de los grandes medios. Hasta que Chávez se propuso divulgarlo en la cumbre y allí le sobrevino la calentura al rey español, que para vergüenza del Perú contó con la “solidaridad” de García Pérez.
Lo que está en juego
Lo que España pretende hoy es acrecentar el papel de sus empresas en América Latina, con sus avanzadas Telefónica, Repsol, los bancos Santander-Bilbao, aerolíneas Iberia y firmas de generación eléctrica. Ante estas últimas se alza el proyecto del oleoducto sudamericano, que según se ha planeado podría llegar desde los llanos venezolanos hasta las pampas argentinas, atravesando los Andes con ramificaciones hacia el Caribe.
Aquí entra García. En la citada entrevista el viajero se ha autodefinido como “un hombre de izquierda social”, que asegura “es necesario deponer las ideologías, que son las que nos impiden encontrar coincidencias o ver la realidad”.
“Estamos en un mundo ideológico que dice que no se puede tocar la Amazonía porque es parte del idilio del comunismo primitivo. Y a todos los que me dicen esto les digo, ¿por qué no te vas a vivir tú al comunismo positivo?”, se cita a sí mismo el nuevo cacaseno sudamericano.
García asegura que la ola bolivariana que se ha extendido en los últimos tiempos, se debe a que “subió el precio del petróleo; con dinero se agita cualquier cosa”, ha intentado explicar el papel de Chávez. Lo que no dice es que su compadre Carlos Andrés Pérez, con el mismo petróleo aunque a menor precio, dejó Venezuela en ruinas luego de sus dos gobiernos, pero huyó con los bolsillos repletos.
Entrando en materia el nuevo Felipe limeño propone y se ofrece: “Tenemos aquí empresas españolas que hacen redes y generación eléctricas, pero siempre pensado en el pequeño mercado peruano, ¿por qué no pensar desde el Perú en el gran mercado eléctrico de Sudamérica, que tiene que ir independizándose de los combustibles contaminantes?”.
García destaca la “enorme riqueza” del Perú “si se interpreta eléctricamente”, aludiendo así a los millones de metros cúbicos de agua que corren por los ríos andinos y amazónicos de nuestro país.
Por eso añade, entrando ya sin rodeos en el libreto español: “Si nosotros desarrollamos una gran central en el río Marañón, que puede producir hasta 9.000 megavatios, no estamos pensando sólo en el Perú para vender electricidad (…) estamos pensando en conectar el Perú con Ecuador, Colombia y hasta Venezuela”.
Más claro, ni Felipillo.
Lima, 21 de enero 2008
