Columna de León

Artículos de opinión sobre política peruana y del mundo

Archivo de 24/10/07

Naomi Klein, revelaciones

Publicado por Ismael Leon en 24 Octubre, 2007

Entre Pinochet, Deng y Bush,
faltaron Fujimori y García

Por Ismael León Arias
La periodista norteamericana Naomi Klein ha sostenido recientemente que bajo la inspiración de Milton Friedman y la escuela de Chicago, a partir de los años 70 los políticos liberales experimentaron en Chile, China Popular, Rusia e Irak, el electro-shock psiquiátrico de los años 40. ¿El propósito?: Que la gente se resigne al libre mercado. Si Klein hubiera conocido Perú lo habría incluido en su libro “La doctrina de Shock y el auge del capitalismo del desastre”.
Ella fue entrevistada el pasado septiembre por su colega y paisana Amy Woodman, en el programa radial Democracy Now. La autora dijo: “Algunas de las violaciones de los derechos humanos más infames de los últimos 35 años, que han sido vistas como actos sádicos de regímenes antidemocráticos, fueron en realidad cometidas con la intención deliberada de aterrorizar al público, o fueron aprovechadas activamente a fin de preparar el terreno para la introducción de reformas radicales de libre mercado”.
Klein hilvana el 11 de septiembre de Pinochet con la masacre de Tiananmen en la China de Deng Xiao Ping; el colapso de la Unión Soviética al influjo de Yeltsin y el asalto a Irak dirigido por George Busch, a quien además responsabiliza por desmantelar las defensas de Nueva Orleáns, hasta dejarla inerme ante el Katrina.
Nosotros agregamos que lo ocurrido en el Perú de la década del 90, con el dúo Fujimori-Montesinos; y en Pisco con los disparates post-sismo de Alan García, guardan una inocultable similitud con aquellos sucesos, en cuanto asaltos y estafas a la democracia, privatización de la propiedad pública y conversión de las calamidades en oportunidad para los grandes negocios.
Friedman, cómo no
“La historia del mercado libre contemporáneo fue escrita en choques”, argumenta Klein. Recuerda que el economista Milton Friedman dijo una vez: “Sólo una crisis produce un verdadero cambio. Cuando esa crisis ocurre, las acciones emprendidas dependen de las ideas que haya por ahí.” La periodista examina algunas de las ideas que considera más peligrosas – la economía friedmanita – y denuncia de qué modo sucesos catastróficos resultan extremadamente beneficiosos para las corporaciones y al mismo tiempo permiten que los gobiernos impongan lo que ella llama el “capitalismo del desastre.”
Apoyada en un corto cinematográfico escrito y filmado con el mexicano Alonso Cuarón, ella se traslada a los años 40, cuando los psiquiatras desarrollaron el electro-shock, una tecnología para curar enfermos mentales. La idea era que sus memorias fueran borradas, a fin de trabajarlas como una pizarra vacía.
Klein sostiene que en los años cincuenta esa idea atrajo la atención de la CIA. La agencia financió una serie de experimentos y con ellos produjo un manual secreto para quebrar prisioneros. “Pero estas técnicas no sólo funcionan con individuos; pueden funcionar con sociedades enteras: un trauma colectivo, una guerra, un golpe, un desastre natural, un ataque terrorista, nos colocan a todos en estado de shock. Y en el período siguiente, como prisioneros en la sala de interrogatorio, nos volvemos chicos inclinados a seguir a dirigentes que pretenden protegernos”.
La periodista y escritora sostiene que Friedman comprendió temprano este fenómeno. “El tenía una visión radical de la sociedad, en la que los beneficios y el mercado impulsen todos los aspectos de la vida, desde las escuelas a la atención sanitaria, incluido el ejército. Pidió abolir todas las protecciones comerciales, desregular todos los precios y eviscerar los servicios públicos”.
Pero- comenta- estas ideas siempre han sido tremendamente impopulares. Porque causan olas de desempleo, aumentan desproporcionadamente los precios y hacen que la vida sea más precaria para millones de personas. “Al no poder hacer que su agenda se impusiera democráticamente, Friedman y sus discípulos fueron atraídos al poder del shock”.
El economista aconsejó a los políticos afines que inmediatamente después de una crisis impongan de una sola vez todas las medidas dolorosas, antes que la gente pueda recuperarse. “El llamó a este método tratamiento de shock económico. Yo lo llamo la doctrina del shock. Esta es la historia secreta y reciente del libre mercado; no nació en libertad y democracia, nació en el shock”, sintetiza Klein.
Thatcher, Nixon, Reagan, Pinochet, Busch
Ella enrostra a Friedman, muerto el 2006, porque lo considera símbolo de esta historia. Recuerda que fue consejero de Thatcher, de Nixon, de Reagan y del actual gobierno de Bush. Dio clases a Donald Rumsfeld en los primeros días de su carrera, asesoró a Pinochet en los años 70 y también al Partido Comunista de China, en los 80.
Klein admite que le sorprendió mucho leer la historia asociada a Friedman. “Nunca oímos hablar de violencia y de crisis; nunca oímos hablar de choques. Quiero decir, la historia oficial es que estas ideas triunfaron porque deseábamos que así fuera, que el Muro de Berlín cayera y la gente exigía sus Big Macs junto con su democracia. Y la historia oficial del auge de esta ideología pasa por Margaret Thatcher diciendo: “No hay alternativa,” a Francis Fukuyama diciendo: “La historia ha terminado; el capitalismo y la libertad van mano en mano.”
Y lo que hace la periodista en su libro es contar la misma historia, las coyunturas cruciales en las que esta ideología se ha impuesto, pero reinsertando la violencia, los choques y haciéndonos ver la relación entre las masacres, las crisis, los grandes choques y golpes contra países y la capacidad de imponer políticas que son realmente rechazadas por la vasta mayoría de la gente de este planeta.
Naomi recuerda que la influencia de Friedman proviene de su papel como popularizador de la llamada “Escuela de Economía de Chicago.” Él enseñó en la Universidad de Chicago, donde también estudió. Su mentor fue uno de los economistas más radicales del libre mercado, Friedrich von Hayek.
Un dato importante en el libro de Klein es que cuando Friedman trepó hasta el despacho de Nixon, éste rehusó aplicar sus recetas en EE.UU, porque calculó que perdería la reelección. Pero decidió imponerlas en Chile, con el asesoramiento de Henry Kissinger y contando con la docilidad de Pinochet y sus generales.
La receta en Perú
Dejando atrás el libro, Fujimori en el Perú, con la complicidad de Montesinos, puso en marcha el ajuste de nuestra economía el 5 de setiembre de 1992. Todo comenzó con el “shock” cocinado entre el FMI, el Banco Mundial y Juan Carlos Hurtado, el ministro que nos encomendó a Dios para soportar su medicina. Una historia harto conocida.
Ahora falta escribir la historia menuda posterior al terremoto de Pisco. Allí están Alan García y Henry Favre maquinando negocios con la tragedia de un pueblo, que hasta hoy no entiende qué le han hecho a Dios para merecer esta suerte.
Lima, martes 24 de octubre 2007

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