Por Ismael León Arias
Marioneta (Del fr. marionette) f. Fantoche, títere que se mueve por medio de hilos.
Títere (voz onomatopéyica) m- Figurilla de pasta u otra materia, vestida y adornada, que se mueve con alguna cuerda o introduciendo una mano en su interior/2. Sujeto de figura ridícula, aniñado o muy presumido./3. Sujeto informal, necio o petulante.
Maromero, ra. Acróbata, volatinero//
Amer. Político astuto que varía de opinión según las circunstancias.
Ventrílocuo,cua.(Del lat.ventríloquus; de venter, -tris, vientre y loqui, hablar, porque antiguamente se creyó que su voz salía del vientre o del estómago.) adj. Dícese de la persona que modifica su voz de manera que parezca venir de lejos, y que imita las de otras personas o diversos sonidos.
Este fin de semana fue difundida una encuesta de opinión realizada por APOYO, Opinión y Mercado, entre mil quinientas personas, según la cual los diez (10) peruanos con más poder serían, en ese orden, Alan García, Jorge del Castillo, Dionisio Romero, Mercedes Cabanillas, Luis Gonzales Posada, Luis Carranza, Juan Luis Cipriani, Ollanta Humala, Luis Alva Castro y Roque Benavides.
Mi absoluto desacuerdo con semejante equívoco de encuestadores y encuestados. Yerran los primeros al preguntar por el poder cuando se refieren a los políticos, que como sabemos sólo ejercen el gobierno, temporalmente. Y confunden a los consultados, quienes creen ver a esos administradores como personajes poderosos, cuando en realidad hacen sólo aquello que les permiten los que tienen la verdadera facultad de decidir, muchas veces sin figurar en la televisión o los periódicos.
¿No resulta ridículo que Dionisio Romero aparezca en tercer lugar en la encuesta, después de García y Del Castillo, cuyo partido, el APRA, fue financiado en gran medida por el banquero durante la campaña electoral?
¿Por qué no fue incluido en la consulta el embajador de los Estados Unidos de América, para saber cuánto poder le atribuyen los ciudadanos? ¿O debemos creer que este caballero carece de poder en el Perú y no le interesa la política local?
¿Qué piensan en el Perú de la influencia de George Bush, o del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional? ¿O están pintados en la pared?
Los dueños de la minera Doe Run, Alejandro y Carlos Gubbins, los mismos que enfrentaron una prolongada y luctuosa huelga zurrándose en todas las disposiciones de la ministra de Trabajo, ¿respetan y temen al ministro Alva Castro?
¿Qué autoridad tiene un presidente que durante la campaña electoral prometió revisar los ventajosos contratos de estabilidad de las transnacionales y ya en el cargo se limita a pedirles “erogaciones”? ¿Quién manda a quién?
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¿Qué poder le atribuyen a García y Del Castillo, si no pueden siquiera corregir a su cajero Luis Carranza, al punto que esperaron que viaje para modificar en parte y a sus espaldas la eliminación de las exoneraciones a la amazonía?
¿Roque Benavides debajo de Cipriani, a quien por teléfono puede encargarle misas pagadas para que rece por la salud de la mina Yanacocha?
¿No son patéticos en su cuarto y quinto puestos Mercedes Cabanillas y Gonzales Posada, que no se atreven a notificar a la envarada congresista Tula Benitez?
Hablemos en serio. Hoy día los peruanos tenemos una idea muy cambiante de los gobernantes, según se vayan comportando, si cumplen o no con sus ofrecimientos, si enfrentan o no a la corrupción.
Antiguamente el común de nuestros compatriotas imaginaban al presidente como alguien que estaba muy alto y muy lejos. Sin embargo, nadie se hacía bolas para señalar a Manuel Prado como rosquete e inútil. Y a Manuel Odría como un choro maniático, que hasta se robaba las paltas del huerto de su vecino. De Belaunde se decía que vivía en las nubes, pero la gente lo respetaba. Con Toledo volvió la idea del presidente borrachín, algo que cultivó con dedicación Francisco Morales Bermúdez, quien tenía el plus de la deslealtad con Juan Velasco.
¿Qué piensan los peruanos de Alan García? Babas, compadre, puras babas. Letra, mete letra. Hablantín, dicharachero, bocón y posero. La gente ya lo tiene tarifado como el tipo que no da un paso en público si no hay una cámara que lo enfoque. Los periodistas que lo conocemos podemos asegurar que se peina ante las lunas de los autos, se mira en el vidrio de una botella y habla solo como quien ensaya frases, no ideas. Allí están las encuestas más recientes. Lenta pero firmemente va cayendo. Y seguirá barranca abajo, porque es tan incorregible como inepto, dos cualidades que lo llevan a creer que las culpas de sus fracasos están en los otros. Ayer fueron los comunistas, luego los periodistas, a continuación los bomberos españoles, mañana podría ser que le falló la virgen.
Y es que el hombre no se ha dado cuenta que la palabra en su boca se devalúa. Que la frase que él pronuncia suena hueca, más falsa que un billete de tres dólares. De modo que propongo a los amigos encuestadores que la próxima vez usen las categorías señaladas al comienzo de esta nota. ¿Marioneta?, ¿títere?, ¿maromero? ¿Qué es Alan García? ¿Quién o quienes son los ventrílocuos en el Perú de estos años?
Lima, 3 de setiembre 2007.