Por Ismael León Arias
¿Por que extraña razón los señores Alejandro Henry Gubbins Granger y su hijo, Carlos Alejandro Gubbins Cox, dueños de la mina Casapalca, no fueron detenidos durante el reciente conflicto con sus trabajadores, desatendidos y burlados en sus derechos laborales durante cinco años por estos empresarios?
¿Por qué motivo el presidente Alan García se preocupa de castigar hasta la inhabilitación a los funcionarios que participen en huelgas, pero ni se le ocurre sancionar a los dueños de empresas que faltan a todas sus obligaciones y además “compran jueces”, como lo pregona con orgullo Gubbins padre?
En su momento los representantes de Casapalca dijeron que a ellos no les corresponde mejorar la situación laboral de los mineros, sino a las firmas contratistas. ¿Y acaso no hay una ley que prohíbe apelar a contratistas para contar con trabajadores cuyos servicios son permanentes, como los mineros?
¿Y con qué lógica Gubbins contrata servicios de trabajadores especializados con una compañía que apenas tiene seis (6) mil soles de capital para cumplir una actividad que requiere millones de dólares?
¿Los Gubbins sí pueden violar las leyes a su regalado gusto, pero los presidentes regionales o sus funcionarios, que en el futuro tomen parte en una huelga correrán el riesgo de ser inhabilitados?
Durante el conflicto de Casapalca, en el que hubo muertos y heridos, la ministra de Trabajo, Susana Pinilla, reveló que la nula solvencia económica de los services confirmaba las denuncias de los trabajadores y la violación a la ley de intermediación laboral. Sin embargo, de los 1900 trabajadores de la mina Casapalca, 1700 lo hacen mediante “las contratas”. Los 200 que aparecen en la planilla hacen labores administrativas. El ministerio de Trabajo impuso a la minera una multa de 100 mil soles, que hasta el momento no ha sido pagada.
¿Qué ha ordenado el señor Alan García contra semejantes violadores de la ley?
Que se sepa nada, absolutamente nada.
Los Gubbins compraron la rica concesión de cobre, plata, plomo y zinc en abril de 1997, con la privatización de Centromín Perú. Debido al auge del precio de los minerales, el año 2005 Casapalca registró ingresos por más de 138 millones de soles, lo que representó un incremento del 33 por ciento en relación al 2004. Es casi seguro que en los últimos dos años la mina haya duplicado sus utilidades, si se considera la evolución de las ganancias en el sector.
¿Han repartido utilidades entre sus trabajadores los señores Gubbins? Ni un sol. ¿Ha ordenado el señor García Pérez que a estos empresarios y otros iguales a ellos les caiga el peso de la ley? No. Ni con el pétalo de una amonestación, probablemente porque se ahuyentaría a los inversionistas. Y eso es malo.
Pero que estafen a los mineros, que se burlen de su propia ministra la señora Pinilla, de muy digno comportamiento, eso no le preocupa al presidente García.
¿Cree el señor García que con decretos como el que acaba de emitir los trabajadores se van a asustar, van a dar marcha atrás en sus demandas desatendidas, en sus viejos reclamos hoy olvidados por un gobierno que les ha mentido desde el comienzo?
Con derecho para matar
Otra barbaridad cometida por el gobernante que ahora tenemos en Palacio, es haber exceptuado de responsabilidad penal a los policías y militares que en adelante ocasionen lesiones o muerte de personas con el uso de sus armas.
Ciertamente García Pérez tiene una fijación con la muerte. Recordemos que comenzó su mandato proponiéndonos ampliar la pena de muerte para los violadores de niños. Tal parece que lo hizo a modo de un test, para ver las reacciones de la población y de los organismos de derechos humanos. Por supuesto que encontró eco favorable en la jauría de ayayeros siempre disponibles para alentar medidas semejantes. Pero al escuchar y leer opiniones contrarias de mucho peso argumental, decidió callar. Hoy vuelve con el tema de la muerte, pero en la forma de un decreto irresponsable.
Absolutamente irresponsable, porque si antes de su primer año de gobierno, sin el decreto de marras, García ya puede contabilizar ocho (8) muertos en las calles, ¿cuántos más necesita para sentirse satisfecho cuando termine su infausto gobierno?
Nadie en su sano juicio puede estar de acuerdo con los bloqueos de carreteras, provocados por multitudes alentadas a veces por políticos irresponsables. Pero hay que ver a todos los que están detrás. A todos. Y ocurre que con frecuencia encontraremos tipos como los Gubbins, que se han burlado cruelmente de los trabajadores y de las leyes durante muchos años. Son ellos quienes provocan desorden y desaliento. Entonces también hay que llevarlos al banquillo y sancionarlos, porque finalmente son los que provocan la violencia social. ¿O no?
¿Y qué pasa si un funcionario aprista comete un desatino y da curso a una ruptura? ¿Lo protegerán como a la congresista Tula Benitez?
Si el señor García y su gobierno mostraran alguna equidad, nadie diría nada. Pero ver como culpables sólo a los que están en un lado del conflicto, y no a los dueños del billete, es agravar ese enfrentamiento y hacerlo permanente.
Junio 2007
Archivo de Junio 2007
Gubbins con G de García
Publicado por Ismael Leon en 12 Junio, 2007
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Genaro preocupado por TV venezolana
Publicado por Ismael Leon en 10 Junio, 2007
Escribe: Ismael León
En los últimos días el tema de la libertad de prensa en Venezuela ha sido motivo de pública preocupación para Genaro Delgado Parker y Gustavo Mohme Seminario, administrador transitorio de Panamericana, el primero, y director de La República y vicepresidente de la SIP, el segundo. Con los abundantes recursos que tienen, ambos han protestado contra la no renovación de licencia a RCTV venezolana por el gobierno de Hugo Chávez.
Y uno se pregunta, ¿GDP y GMS reúnen los mínimos requisitos de la deontología profesional para manejar dos importantes medios de comunicación de masas? Recordemos que ambos, GDP y GMS, por separado y en su condición de conductores de medios, fueron interlocutores ocultos de Montesinos, durante la peor etapa de la corrupta dictadura fujimorista.
GDP pactó con VM echar de su canal a César Hildebrandt y GMS -está confirmado- sostuvo conversaciones con el jefe del SIN de espaldas a su padre, de modo que trató asuntos ajenos a la agenda política del entonces director del diario, congresista y dirigente de Izquierda Unida. Porque no estamos obligados a creer aquello de que hablaron del problema con Ecuador.
Lo del secreto lo ha confesado el propio “Chicho”. Si le ocultó estos diálogos a su padre, significa que los temas tratados debían contrariar a El Viejo, no hubieran tenido su aprobación. Se los ocultó antes de conversar y también después. Pero quiere decir también que tampoco habría estado de acuerdo con los resultados, si se le hubiera informado de ellos.
¿Cuál fue la agenda?
Detengámonos en este punto y hagamos un ejercicio de simple sentido común.
¿Qué cosa es un secreto?, ¿que asuntos de la vida social o privada procuramos mantener ocultos?, ¿por qué ciertos temas de conversación deben ser desconocidos? No hay una respuesta única para todo. En realidad depende de la naturaleza de los problemas a tratar y de las personas involucradas. Porque el secreto por sí mismo no es condenable. La historia registra secretos enaltecedores. La vida íntima de Cristo y su relación con Magdalena, es uno de ellos. Los guardadísimos amores extra-matrimoniales de Mahatma Ghandi, son otras joyas. En el Perú lo son los terribles y verdaderos motivos del suicidio de José María Arguedas, que quizá nunca sean conocidos. Y el secreto que se llevó a la tumba Richard Sorge, diplomático alemán que espió para la Unión Soviética y cuando fue descubierto en Japón ocultó para siempre sus motivos y contactos, hasta que lo ahorcaron.
Pero estamos hablando de grandes
Aquí tenemos dos peruanos inflados por su dinero. Y el tercero involucrado, Vladimiro Montesinos, un político muy corrupto, criminal y traidor a la patria. De eso muy pocos tenían dudas a fines de los 90. Pues bien, preguntémonos: ¿Qué tenía que conversar con semejante sujeto, en secreto, el gerente del periódico de oposición cuyo director era su padre, dirigente a su vez de las filas de la Izquierda Unida?
Como empresario, GMS estaba preocupado por impuestos impagos y necesidad de rápidos desdoblamientos. Y de la necesaria y urgente publicidad estatal. Asuntos legítimos, sólo que no debían ser abordados entre las cuatro paredes del SIN. ¿O sí? Porque si se elegía ese escenario había trastienda, condiciones, trapos sucios, acatamientos, dobleces.
¿El conflicto con Ecuador? Eso ha dicho GMS. Por favor, ese era un tema político que sólo podía ser abordado por su padre, el director. ¿Desde cuando en un periódico una guerra es preocupación del gerente? Pero queda algo más. Tal vez asuntos extra-negocios, como ponme estas notas en tu periódico, te recomiendo a este periodista, te será muy útil, podría ser nuestro coordinador.
Bellido y Kanashiro
Allí estamos. Durante su co-gobierno Montesinos quiso liquidar al general Eduardo Bellido Mora, jefe de la zona de emergencia del Huallaga. Con ese fin infiltró al capitán Evaristo Castillo entre las huestres del general, hizo que le montaran una falsa acusación de narcotráfico, la publicó en todos los periódicos, entre ellos en La República, sin darle jamás oportunidad al oficial de poner su propia versión de los hechos. Le arruinó la vida y su carrera al general Bellido Mora, un hombre probadamente limpio y muy capaz, como que en su período limpió de narcos el Huallaga, combatió hasta dejar fuera de acción al MRTA y golpeó fuertemente a los senderistas. Demasiado para Montesinos.
El asunto es que años después varios periodistas que fueron confundidos le pidieron disculpas al general. Cecilia Valenzuela tuvo la hidalguía de hacerlo en público. Pero La República no lo hizo. ¿Le pidieron su opinión alguna vez cuando tenían información en su contra?. “Nunca”, me ha dicho el alto oficial. “No cumplieron con esa regla de oro del periodismo, de consultar a las dos partes en un conflicto”.
¿Y qué dirían Ana Kanashiro y su esposo, el médico Anibal Escalante, maltratados por versiones interesadas que en su momento distribuyó Montesinos? Nunca se ha leído en la prensa una rectificación pública reivindicativa del maltratado matrimonio.
¿Qué autoridad tienen entonces GDP y GMS para decirle al país qué es la libertad de prensa? ¿Quién los autorizó a hablar en nombre del Perú por los sucesos que vienen ocurriendo en Venezuela en torno a RCTV?
No es que debamos aplaudir la no renovación de licencia a ese canal venezolano. Pero hagamos un debate entre público, periodistas y políticos. Y también –porqué no- escuchando a empresarios honestos de los medios, sin antecedentes oscuros; entre inversionistas de manos limpias.
10 Junio 2007
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