Julio Cotler, (sociólogo) Gustavo Gorriti (periodista) y Jorge Bruce (sicoanalista), así como muchos otros profesionales que escriben y publican sus opiniones, se han declarado preocupados, alarmados o aterrorizados frente al posible triunfo electoral del candidato nacionalista Ollanta Humala.
En el caso de Cotler, con una irresponsabilidad que se le desconocía hasta la semana pasada, ha pronosticado que un millón de peruanos se irán del país y otro millón serán perseguidos ferozmente por el nuevo gobierno. Porsupuesto todos dan por descontado que los inversionistas huirán del Perú al día siguiente de la asunción del mando por Humala y que nadie volverá a dormir tranquilo si es blanco o tiene algún dinero en ahorros.
El terrorismo ideológico de estos comentaristas y su intolerancia nunca antes habían sido tan explícitos como ahora, cuando la derrota de Lourdes parece avecinarse y la deAlan García es casi un hecho.
Pobrecito Cotler, mal émulo de Pablo Macera, perdió los papeles y la ecuanimidad que se espera de un analista, pues no aportó una sola prueba de lodque dijo ni se tomó el trabajo de justificar la hecatombre que pronosticó.
Lo que quedó en evidencia fue la absoluta falta de respeto por las preferencias de los electores pobres, que por obra y gracia de estas viejas glorias, más parecidas a las viejas pitucas de Alfredo, el de La República, han perdido hasta el derecho de equivocarse, si es que se están equivocando al preferir a Humala.
Si las encuestas favorecieran a Humala también es posible que estas viejas glorias hubieran declarado sus fastidios e inquietudes, pero sin tanta rabia y con la elegancia que siempre otorga el oponerse por oponerse. No es que la posible elección de Flores o de García les hubiera significado preocupación alguna, como de hecho aterra a los pobres repetir un plato ya conocido por malo y por salado.
Porque a los pobres sí que les aterra que vengan cinco años más de fujimorismo disfrazado de Lourdes Flores, u otros cinco del despelote bíblico y corrupto de Alan García y sus compañeros.
Que no hay otros candidatos mejores que Humala no es culpa de Humala, que es la esperanza de los más pobres que vienen siendo castigados por años de ajustes, engaños, despidos, palabreos y corrupción hasta la podredumbre.
¿Piensa alguien en serio que Lourdes Flores tiene interés alguno en detener a los congresistas que se aumentan los sueldos y se indemnizan porque se les terminan los cinco años de mamadera? Por ventura, ¿alguiien en este mundo puede imaginar siquiera que Alan García le va a encargar a un procurador del Estado que acuse a Jorge Camet, Jaime Yoshiyama, Carlos Boloña, el banquero Bertini y tanto podrido fujimorista que anda por allí muy suelto de huesos?
Señor Cotler, usted ha perdido la compostura, la mínima y necesaria ponderación que se espera de un sociólogo que durante tantos años intentó orientar el pensamiento de la juventud universitaria y de sus fieles lectores. ¿Con qué derecho usted insulta como una vulgar Martha Hildebrandt a un candidato por el simple hecho que ha prometido revisar los contratos de estabilidad tributaria o facilitar la renuncia voluntaria a las AFPs, o reforzar a las empobrecidas empresas del Estado. Usted, señor Cotler, ha hablado como una vieja histérica de esas que se indignan porque la chola de la casa les pide aumento o vacaciones.
Está claro que después de su rabieta en El Comercio usted, señor Cotler, carece de autoridad moral para volver a pronunciarse sobre cualquier hecho político de esta naturaleza, salvo que se rectifique y pida perdón a quienes les da la gana de votar por Humala, sencillamente porque ni Flores ni García les merecen confianza.
Archivo de Diciembre 2005
Cotler, vieja pituca
Publicado por Ismael Leon en 12 Diciembre, 2005
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