Posteado por: Ismael Leon | 20 enero, 2012

Humalismo-Fujimorismo, el pacto que cocina Valdés

Ismael León Arias

 

La súbita confesión de simpatía del primer ministro Oscar Valdés por Alberto Fujimori, pareció súbita pero no fue tan improvisada. Estaríamos asistiendo a los preliminares calculados de una versión del pacto Apra-Odría, que a mediados de los 50 retrasó la historia del Perú hasta 1968. Esa conjura entre Haya y su antiguo perseguidor desoyó el clamor nacional de reforma agraria; puso otro nudo a nuestra política exterior atada al Departamento de Estado; postergó la modernización de la Fuerza Armada; abandonó la promesa de recuperación del petróleo de Talara…en otras palabras, nos hizo vulnerables y puso a la cola de América Latina.

Hoy estaríamos en los prolegómenos de un acuerdo organizado por dos militares retirados, que desde el poder aspiran a la supuesta estabilidad que les ofrecerían el criminal sentenciado y su banda cleptómana. La inesperada variante ha vuelto indescifrable el futuro del país, como indescifrable es un primer ministro que ha declarado -sin que se lo pregunten- su amor político por Alberto Fujimori “de su primer gobierno”, aunque exceptuando (para los cojudos) el golpe del 5 de abril. Valdés debió sacar algunas ronchas en Palacio y entre la gente seria de Gana Perú, especialmente en el Congreso. Y sólo hizo felices a los fujimoristas.

Lo que parece evidente es que no asistimos a un exabrupto, si recordamos que este coronel-empresario- no da puntada sin hilo y luce autocontrolado. Más allá de observarlo, los desconfiados nos preguntamos: ¿está poniendo este segundo de a bordo las primeras piedras de un pacto con el fujimorato? Y lo más importante: ¿consultó la declaración con su jefe, de cuya confianza goza hasta el momento?

Si la inesperada manifestación de Valdés fue previamente conversada con el Presidente Ollanta Humala, estaríamos en las proximidades de un pacto de espaldas a la mitad del país que votó por el comandante contra la Fujimori y lo que representa. El precio a pagar podría ser el indulto como cuota inicial, de una convivencia que ofrecería Valdés y que al Presidente le suena a música celestial.   La tranquilidad que quería el Apra de Haya a mediados de los 50 y que le garantizó Odría, su antiguo perseguidor.

La historia de hoy tuvo un capítulo importante a fines de diciembre del 2011, cuando el Canal 7 y Radio Nacional cambiaron de manos dentro del propio gobierno. Desde entonces Oscar Valdés preparaba su estrategia, que consistiría esencialmente en no cambiar nada. Para ello debía acercarse primero a la bancada fujimorista con un ramo de flores. Luego llegaría al simpatizante de base, ese que da votos y serena las calles. Convencidos esos nuevos amigos –especula el primer ministro- podrían firmarse todas las Congas del mundo hay. Tal sería su receta.

Canal 7 para empezar 

A comienzos de ese mes del 2011, la BBC de Londres transmitía desde la plazuela de Saint Paúl la conferencia del profesor de Berkeley, Manuel Castells, experto en lenguas y comunicación, “La crisis siempre llama dos veces”, dictada para los indignados. La emisora ejercía así su libérrima política informativa, que es también la del Estado británico. A fines de ese mismo mes, en Lima, el flamante primer ministro anunciaba que la red nacional de radio y TV volvía a su despacho desde el ministerio de Cultura, que en su debut lo recibió del ministerio de Educación, que alguna vez reemplazó en ese manejo al Presidente de la República.

Aquella transmisión callejera de la BBC no era un hecho aislado. Meses antes habían puesto cámaras y micrófonos en una plazuela madrileña, para una conferencia acerca de la crisis mundial dictada por el Nóbel de economía Joseph Stiglitz. Se practicaba así la concepción liberal inglesa de forjar en las calles una universidad popular, llevando noticias, ciencia y arte a la población. Idea que entre nosotros fomentó un juvenil Haya de la Torre. Pero lo que ocurría aquí en diciembre era una mala costumbre; la de ganar el gobierno y tomarse los medios para libre albedrío del mandón de turno. Y en eso estaban al llevarse Canal 7 y Radio Nacional, que pueden ser muy importantes para los grandes sucesos. El raciocinio de Valdés sería que los necesita en sus manos para esos planes, sin intermediarios. Sin pelearse con RPP y los canales de señal abierta, a los que convocará para aplicar cualquier esquema.

Si otra incongruencia habría que acusar, sería que en marzo del 2011, en plena campaña electoral, el candidato Ollanta Humala prometía que su futuro gobierno relajaría el control sobre Canal 7, para convertirlo “en un medio de comunicación público con un directorio plural”. Oferta lanzada minutos después de asegurar que, de llegar a la Presidencia, pondría fin al monopolio del Ministerio de Transportes y Comunicaciones en la entrega de licencias de radio y TV. “La entrega será descentralizada, con los gobiernos regionales”, ofreció entonces.

En otro momento y avanzando en esa idea inclusiva, el hoy primer mandatario llegó a proponer que, progresivamente, los medios del Estado serían públicos y descentralizados, por tanto sus directorios estarían integrados por el gobierno central, gobiernos regionales y municipios, organismos de la sociedad civil y  universidades públicas. Todos incluidos, la felicidad.

¿Qué pasó?

Funcionarios y periodistas sostienen que es verdad que durante la gestión del primer ministro Salomón Lerner, el canal del Estado anduvo a la deriva, lo cual finalmente resultó explicable. La improvisada ministra de Cultura, Susana Baca, nunca cumplió con proponer un directorio y menos sugerir siquiera pautas de programación. La señal salía cada día por inercia y porque en el estado peruano muchos organismos acéfalos funcionan solos. El presupuesto llega puntual, el agua y la luz no las cortan y la planilla se  paga a fin de mes.

Debe reconocerse que la última presidenta de Canal 7 designada por el Apra, María Luisa Málaga, aplicó cierta sagacidad y pudor en lo que se refiere a políticas administrativas y de información; no mucho, pero bastante, comparado con el desorden imperante en administraciones previas, acometidas por gente de confianza de Alan García. Desorden es un eufemismo. Decir caos resulta más justo y describe mejor lo que pasó con la enfermiza intromisión de Palacio de Gobierno, en aquello que el jefazo consideraba su Canal, juguete de su egolatría.

María del Pilar Tello, Alfonso Salcedo y Ricardo Ghibelini, cada uno en su momento, debió padecer las llamadas urgentes de ministros y secretarios, que por órdenes “del jefe” exigían, “para ayer”, equipos del Canal en Palacio, pues el hombre padecía, cual necesidad biológica, ansias de tener una cámara y un micrófono por delante. Un día eran celebraciones históricas; otro, conferencias trascendentes; ayer, convenios impostergables; mañana visitas de celebridades que horas antes nadie esperaba –a veces todo junto-. Y siempre en el epicentro el exuberante mandatario, quien por añadidura exigía, fuera de sí, que los lentes oculten sus prominencias.

Aquí nos damos con otra coincidencia. El despelote que dejó el primer gobierno de Alan García, fue en gran medida el justificativo del 5 de abril del 92. Valdés ha visitado un par de veces las instalaciones de Canal 7 y lo que ha encontrado le habría confirmado ciertas convicciones. Hay que poner orden, eso es lo que se necesita, unidad y coherencia, algo que sólo pueden conseguir los técnicos…y los militares. Convencido de sus éxitos empresariales en Tacna, en  las firmas de sus suegros, el primer ministro habría impresionado sobre manera a su jefe, un hombre que finalmente fue su subordinado en el Ejército, y que en secreto ha venido aprobando su disciplina y corrección en las formas, tan ajenas a los simpáticos civiles, inteligentes y de buena labia, pero desordenados como el amigo Salomón Lerner.

Pero ningún argumento técnico resiste la re-transferencia de Canal 7 y Radio Nacional a los predios del primer ministro Oscar Valdés, que quiere todo el poder en sus manos, para consolidar coincidencias con ciertos ministros y logar la aprobación de sus planes de largo plazo. La pregunta que debe responder el presidente Ollanta Humala es, ¿aprueba las simpatías hacia el primer gobierno de Alberto Fujimori, como las ha declarado su primer ministro? ¿Ha planeado su gobierno arribar a un pacto político con el reo en cárcel?

 

 

 

Posteado por: Ismael Leon | 3 diciembre, 2011

Quiero la cabeza de León

 El último 31 de agosto yo llevaba 22 días trabajando como asesor de prensa de Alvaro Vidal, presidente de Essalud. Esa mañana me citó para el mediodía en su despacho. A la hora señalada y frente a dos testigos que él puso, me dijo con una sonrisa cuarteada: “Sabes?, esto que voy a decirte ya estaba decidido la semana pasada, pero he querido que pase este feriado largo para no malograrte la fiesta; ahora sí, debo pedirte tu carta de renuncia; ya sabes, se trata de Blanca Rosales”. Mi primera reacción fue buscar la mirada del funcionario y observar a los testigos. El primero posaba la vista en la mesa, aquellos miraban al techo. Rebusqué de memoria en el pasado. 

Integrante de la Juventud Comunista (Moscú) en los años 60, Rosales fue durante una temporada reportera de Unidad, Expreso y El Nacional; luego editora en El Mundo, donde también trabajé sin hacer mucha amistad con ella. En noviembre de 1981, con Thorndike y 40 periodistas, habíamos fundado La República, donde estuve hasta 1994, mientras ella entraba en 1995, para salir en el 2000. De inmediato BR fue comentarista en Canal 10, comprado a fines de 1999 por el ministerio de Defensa, vía Vladimiro Montesinos.

Pasada esa temporada tuvo un tiempo en COFIDE presidido por Salomón Lerner, cuya confianza cultiva con dedicación. Hoy Rosales se desempeña como asesora de prensa en Palacio de Gobierno, volcada a organizar una red informativa estatal con vocación de pulpo orejudo.

Pero volvamos a mi historia. En julio de este año me había incorporado al equipo de Vidal. Nos preparábamos para operar en las tripas de EsSalud, donde entramos el 9 de agosto. Hallamos lo que esperábamos. Caos y corrupción de pies a cabeza. Escuché, leí y alisté mi plan de trabajo. A la semana, saliendo del Canal 7, de sopetón, Vidal me pregunta qué problemas tenía yo con Rosales. “Ese es un asunto personal”, le respondí. “Nada que deba preocuparte”.

Cinco días después, durante un desayuno en Rovegno, Vidal reintrodujo el tema. Quiero organizar un almuerzo o cena con ella, ¿irías?; ¿qué es lo que ha pasado?, escarbó. Le conté que en un informe de Beto Ortiz, en Canal 5, yo había respaldado en público la credibilidad de tres colegas que la acusaron de haber sido nexo de La República con Montesinos. El informe le había valido un juicio a Ortiz con sentencia adversa, que cambió por unas disculpas. Al médico no pareció interesarle mi versión. Reiteró su propuesta de una cena formal, “para arreglar estas cosas que no me dejan trabajar tranquilo”, justificó.  “Si tú quieres”, respondí con desgano.

 Ultimatum

Ese miércoles 31 la intriga desembocaba, esta vez con ultimátum. Vidal ya había sido empujado a cortar por lo sano. El pulgar derecho y las cejas alzadas sugerían que desde muy alto pedían mi cabeza. Habló del poder e influencia de la susodicha.

Sus mudos testigos eran el abogado Christian Sánchez y el médico César Carlín. “Ellos son de mi confianza y quiero que estén aquí”, explicó Vidal sus presencias. Exigí que me diga por qué me dejaba sin trabajo, dado que lo de Rosales no soportaba ningún análisis, pues eso calificaba como asunto personal. Subrayé que lo mío no era antecedente delictivo, ni siquiera judicial.  Vidal replicó que ella me acusaba “de haberla ofendido; pero el problema es que tiene poder”. Sonaba a mafia en el Rímac, Sicilia en la Plaza de Armas.

“Creo que no entiendes lo qué es un asunto personal en el mundo del derecho; no tiene nada que ver con mi trabajo, ella no tiene nada que hacer aquí”, insistí con ira apenas contenida. Vidal volvió: “Quiero tu renuncia, ahora”. Ante mi negativa el médico sacó un conejo del sombrero. “Tú sabes que he venido acá para cambiar este organismo corrupto, eso es lo principal; lo importante aquí es la misión que se me ha encargado; de modo que no hay nada personal”.

Cachaciento, contrataqué: “¿Así que para empezar a luchar contra la corrupción, me sacas a mí primero? Vidal se puso de pie, se dirigió a su escritorio y –patético- sacó de allí la boleta con su primer sueldo. Registraba algo más de 9 mil soles por 21 días trabajados. “Yo no estoy aquí por plata, (alzó la voz), mira lo que gano, he venido a cumplir con un encargo político y eso es lo importante”. Ira y lástima se me acumularon.

Le increpé: “¿De dónde viene la orden, de la Base Naval o de la Plaza de Armas?” De pronto el médico recordó una cita, se puso de pie y salió. “Quiero tu renuncia ahora”, fue lo último que escuché. “No la tendrás”, alcancé a contestarle. Sin despedirme de sus tucuyricus, opté por pasear la explanada del Rebagliatti.

El 6 de septiembre un conserje llevó a mi casa la Resolución de Presidencia Ejecutiva 799, que me retiraba la confianza extendida por el presidente para ejercer el puesto y “daba por concluida mi designación, porque las razones” (de esa confianza) “habían quedado insubsistentes”.

Semanas después supe, por una versión de absoluta credibilidad, que el periodista Juan de la Puente, columnista de La República, también había intimidado a Vidal para que tome la determinación de sacarme de EsSalud, “si no quería echarse un periódico encima”. La fresa en la torta. Recordé que en abril de 1997 La República informaba que su editora general había sido secuestrada junto con De la Puente por cuatro sujetos armados, quienes les habían disparado igual número de balazos sin acertar ninguno.

Sobre el caso Caretas tituló esa semana Sospechosos Comunes. Añadió: Curiosas características de un secuestro al paso sin heridos ni botín. “No robaron ni el auto ni las pertenencias de la periodista. Se limitaron a dejarla en la calle con una amenaza de muerte como despedida”, concluía la crónica. Ella aseguraría su permanencia en el cargo hasta el 2000.

Como se ve, una amistad de antigua data, cimentada en las ligas mayores de la escatología periodística, embozados bajo el nombre de un diario que en estos días cumplió sus primeros 30 años. Precisamente el sábado 26, reunidos unos 40 fundadores de ese diario para celebrar por nuestra cuenta el acontecimiento, escuché hasta tres versiones de los palaciegos. Se me pusieron los pelos de punta.

 

Cambió pene por ministerio

A fines de julio el médico internista Alvaro Vidal esperaba con cierta seguridad su designación como ministro de Salud del gobierno de Ollanta Humala. El domingo 31 el flamante presidente lo decepcionó. Reveló que el cargo era para Alfredo Tejada, otro médico, pero circunscrito a vías urinarias. -¿Qué pasó?, pregunté. La explicación que recibí fue que el hombre le había hecho un implante de pene a quien luego lo propondría para el cargo. Entre risas comentamos. Un pene duro, bien vale un ministerio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Posteado por: Ismael Leon | 24 mayo, 2011

En Pacarán alistan psicosocial electrónico

Por Ismael León Arias

 A hora y media de Lima, en el distrito de Pacarán, provincia de Cañete, lugar elegido por la ONPE para desarrollar el plan piloto de voto electrónico, el alcalde fujimorista, Roosevelt Avalos, con ayuda de técnicos y agentes enviados desde Lima, vienen preparando el triunfo de Keiko Fujimori para lanzarlo como primicia al mundo a las 4:00 de la tarde del 5 de junio, con las características de un psicosocial.

Al cierre de la votación los resultados serán ofrecidos en 30 minutos. Para ese día han sido invitados a Pacarán a cubrir el acontecimiento periodistas de todos los diarios, la televisión y principales radioemisoras y agencias internacionales.

El enigma es por qué la ONPE eligió a Pacarán como sede del plan piloto. Cañete registra 16 distritos, de los cuales 14 tienen alcaldes de diversos partidos y agrupaciones locales. Una explicación maliciosa sería que Pacarán cuenta con autoridades fujimoristas, igual que Lunahuaná. La jefa de ese organismo, Magdalena Chu, ha dicho que se inclinó por aquel distrito por su ubicación. Ella lo visitó el domingo pasado, acompañada por Ricardo Saavedra, su jefe de Proyectos Informáticos. Ambos fueron recibidos por el alcalde fujimorista Roosevelt Avalos, y los regidores José Arteaga, Verónica Negrón, Antonio Palomino y Carlos Gutiérrez, todos de Fuerza 2011.

Ese día se desarrolló un simulacro de votación con los nuevos equipos, aunque sin contar todavía con la antena que captará la información encriptada y la remitirá a Lima electrónicamente. En los comicios simularon competir los íconos de La Gallina y El Pato y el resultado favoreció a La Gallina. La falta de antena impidió a los periodistas enviar mensajes desde celulares, pero los funcionarios ofrecieron que el 5 de junio contarán con ese servicio.

Para el voto electrónico el elector, luego de entregar su DNI, recibirá una tarjeta con la que ingresará a la cámara secreta. Allí la introducirá en una ranura de la computadora y en la pantalla aparecerán 3 opciones. La primera para elegir entre los candidatos 1 y 2. La siguiente para votar en blanco y la tercera para anular o viciar el voto. Al presionar el botón elegido, la máquina imprimirá una boleta con sus preferencias, que el elector depositará en el ánfora ante los miembros de mesa.

El equipo municipal fujimorista de Pacarán, con apoyo de Lima, desarrolla una intensa propaganda, consistente en regalar polos, buzos, zapatillas y bolsas de comida. Keiko Fujimori en persona ha concurrido y el mensaje que ha dejado entre la población es que de ganar Humala les quitará sus hijos y sus terrenos.

El distrito, fundado en 1857, registra alrededor de mil habitantes en su zona urbana y más de 500 en los caseríos Jacayita y Romaní. En su extremo lo atraviesa el río Cañete y a 18 kilómetros se encuentra Lunahuaná, lugar con numerosos atractivos turísticos. La región tiene un clima soleado todo el año y templado por las noches. Es conocida por su producción de vinos por agricultores de pequeña propiedad, que también cultivan manzanas, pacae, maíz morado y ají amarillo.

Posteado por: Ismael Leon | 15 mayo, 2011

Con el Perú o contra el Perú


 A modo de introducción expreso mi admiración por el pueblo japonés. El del archipiélago y el enraizado entre nosotros desde 1899, cuando arribó al Callao el vapor Sakura Maru con 790 inmigrantes, todos varones. Dos descendientes de esa nación, José Watanabe y Amelia Morimoto, nos legaron, con fotos de Oscar Chambi, La Memoria del Ojo, documento que narra la épica de esos adelantados, que entonces sembraron herederos hoy peruanos como la papa.

Aquí han nacido y dejaron sus huesos entrañables descendientes de esa aventura, que nos han obsequiado su creación. Salta a la vista una comunidad de ciudadanos respetables, entre los que basta citar a la pintora Tilsa Tsuchiya o al mencionado poeta Watanabe. Su obra nos estremece, como en el cine mundial la de Akira Kurosawa, o la literatura de Yasunari Kawata o Haruki Murakami. Japón es pues una nación reconocida, más que por sus automóviles o artilugios electrónicos, por su arte, laboriosidad y honradez. Entre nosotros el mito del samurai ilumina nuestra imaginación, no sólo por su valor, también por su estoicismo y lealtad.

Con esas certezas en mente afirmamos que los Fujimori, padre e hija, jamás cultivaron aquellas virtudes y más bien las han traicionado. La promesa de “honradez, tecnología y trabajo”, resuena hoy cual broma macabra, como la desfachatez de su hija y cómplice. Pero así como ambos traicionaron su vertiente de raíces peruanas, también devaluaron el código de honor samurai, esos guerreros que jamás admitieron asesinos, ladrones, ni mentirosos.

Todo esto tiene que ver con el 5 de junio, cuando los peruanos decidamos más que una elección. El dilema entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori nos impele a revisar nuestra historia y las consecuencias que la consulta tendrá para el futuro del Perú. Por segunda vez el país da muestras de una enorme amplitud y modernidad, al permitir que Keiko Fujimori, co-partícipe y beneficiaria de una década indigna, compita por la presidencia, alegando de paso que el de su padre fue “el mejor gobierno que ha tenido el Perú”.

Estamos en víspera de elegir entre un peruano y una señora nacida aquí pero que no nos conoce ni respeta. Ella debe estar, casi con seguridad, inscrita en el Koseki, registro que le otorga para todo fin la nacionalidad de su padre, que mientras pudo la mantuvo oculta.

¿Saben que en Japón, por leyes no escritas, a los japoneses de origen peruano (o de otra nacionalidad) les asignan una segunda categoría, que les hace imposible postular al cargo de primer ministro de ese país? ¿Saben que el Estado los considera japoneses de segunda generación y tienen segunda opción en escuelas y empleos públicos, así como en asuntos de seguridad? Los más sorprendidos con lo lejos que han llegado en el Perú los Fujimori son los mismos japoneses. “¿Cómo es posible?, allá no llegarían ni a una municipalidad”, nos dijo un joven universitario de Osaka, visitante de un intercambio.

La afirmación nos recordó, efectivamente, que cuando Fujimori estaba preso en Chile, durante el  trámite de su extradición, en su desesperada búsqueda de impunidad, postuló a una senaduría que no consiguió, porque los ciudadanos de ese país no lo calificaron. Pero Japón siempre está en su mente, es decir en su memoria histórica. Cuando en noviembre de 1992, el general Salinas Sedó intentó un golpe correctivo, el tipo se asiló donde pensó era su embajada. En 1990, una vez elegido primer mandatario, antes de asumir el cargo, el primer país que eligió para visitar fue el de sus antepasados, en un gesto de ofrenda al reino de sus amores. Luego declaró que haber sido recibido por el emperador fue el momento cumbre de su vida. Años después se asilaría allá, cuando fugo del Perú y desde Tokio renunció vía fax. Frente a igual dificultad, ¿Keiko Fujimori actuaría de otro modo?

No es problema de ojos ni piel, es la cultura, algo que no se construye de la noche a la mañana, pues es resultado de una maduración histórica que se macera y cuaja a lo largo de luchas, diálogos, encuentros y desencuentros. Tal vez hoy resulte anticuado lo que escribió un historiador local: “Mi patria es la tumba de mis antepasados”. Pero si aquello hoy estuviera desactualizado, igual, la memoria se respeta.

 Ningún peruano

Hoy recuerdo un exabrupto desde el inconciente. Cuando en 1995 un periodista le preguntó a Fujimori a qué peruano vivo o muerto admiraba. “A ninguno”, contestó con toda la soberbia de que fue capaz. Y claro, para un hombre en ese momento todopoderoso pero muy ajeno a lo nuestro, los nombres de Garcilaso, Túpac Amaru, Olaya, Grau, Bolognesi, Montero, Basadre, Haya, Mariátegui, Velasco o Arguedas, no significaban nada, porque carecía de memoria histórica peruana, como Keiko, que no la ha cultivado. Posiblemente el hombre pensaba que con él recién comenzaba la historia del Perú, del que se creía un fundador. Y la hija es tan inculta como el padre.  

Es mucho más probable que esta familia tenga en el centro de sus recuerdos y en su sala principal, las imágenes de Hiroito o del actual emperador japonés. En ese gesto de soberbia despectiva que suele exhibir Fujimori, expresa siempre un enorme desprecio por el Perú, porque se siente un elegido y le debemos pleitesía. Hoy quiere endosarnos a su hija, mañana a Kenyi. Sueña hacer del gobierno una dinastía familiar.

Esto es lo que definiremos el 5 de junio. Si nos gobernamos nosotros o entregamos nuestro destino a un clan mafioso, que pretende entronizarse en nuestras tierras. Espero y confío que ese día decidiremos lo mejor, lo que conviene al Perú.

Posteado por: Ismael Leon | 2 mayo, 2011

El retorno de Bayly a la TV limeña

Programa aburrido, casi sin imágenes; periodismo radial en la pantalla. En cuanto al contenido, un refritazo de los que no hay. La carrera militar de Ollanta Humala, con énfasis en la asonada militar de su hermano Antauro en Andahuaylas.
Sesenta minutos pagados por la candidatura de Keiko Fujimori para demoler a su competidor Ollanta Humala. Sin maquillajes ni disimulos, sin rubor alguno, Bayly puso su espacio al servicio de la mafia fujimorista. En su visión, todos los problemas del país los concentra Ollanta Humala. Y la que evidentemnente paga su programa, Keiko Fujimori, es casi divina. Ella y su padre, el reo condenado a 25 años de cárcel por crímenes de lesa humanidad, están en el olimpo, lejos de cualquier duda, ajenos a cualquier preocupación. Y en esa visión Montesinos no existe o está en los cielos.
Bayly ha envejecido muy rápido y se le nota en el rostro ajado y la voz chillona. Parece una viejita chismosa y desactualizada. Escuché una versión telefónica de una persona que comentó la posibilidad de que el espacio no siga, como está. Demasiado dinero arrojado al agua. Lo más probable es que los votantes de Ollanta Humala crezcan luego de ver a Jaime Bayly. Al programita le hace falta oxígeno, calle, acción, otras personas menos previsibles. Todo lo que sevio era de esperarse. Y el peor defecto de un programa de TV es que aburra al público. Se espera que el próximo mejore pero para eso se requiere producción. Y se nota la ausencia de Jimena, que por algo no quiso meterse en esta aventura. El tipo terminó pidiendo a la audiencia que compre el librito de su nueva esposa y también el suyo más reciente. Ni siquiera tenía ayayeros en el set, algo que siempre llevaba Jimena y lograba cierta animación. Sueño, dios mío, qué sueño, Jaime Bayly se ha vuelto un barbitúrico.

Posteado por: Ismael Leon | 7 abril, 2011

Silencio, elecciones, no hacer ruido

Al día siguiente del desabrido debate presidencial, los cinco candidatos comenzaron a invertir sin medida sus últimos argumentos y recursos. Físicamente se les vio agotados y anímicamente algunos llevaban la procesión por dentro. El martes, en Cajamarca, Ollanta Humala reverdeció su promesa de renegociar impuestos a las sobregancias mineras; por la noche, en la plaza Dos de Mayo, en Lima, prometió una severa ley anticorrupción. Alejandro Toledo, en Cusco, declaró sin rubor que el gas de Camisea será para el Perù; y medio en broma, medio en serio, aseguró que es mejor cholo conocido que cholo por conocer, poniéndose en un escenario de segunda vuelta; Kuczynski, en Arequipa, se autoproclamó ganador del debate y confió en el voto aprista; Castañeda se ofertó vía Facebook como antídoto contra el chavismo y negó ser una opción ya perdida; Keiko Fujimori, el martes, escapó a las preguntas sobre el golpe que 19 años atrás perpetró su padre.

Estamos pues en los preliminares del combate político definitivo, que será el 5 de junio, cuando se enfrenten en segunda vuelta los dos candidatos que este domingo ocupen los primeros lugares, uno de los cuales, si no hay sorpresas, será Humala. La pelea por el segundo lugar –hasta la última encuesta- será entre las derechas desunidas, pero con mucha plata. ¿Qué pasará en los siguientes 30 días? Es prematuro aventurar pronósticos, peor a la medida de los deseos.

Pero conviene recordar que la confrontación que se avecina va más allá de los candidatos. Estará en juego la satisfacción de expectativas muchas veces burladas; el fortalecimiento de un Estado que abandonó a los más pobres; la recuperación de su papel regulador en una economía social de mercado y entender que se puede educar bajo la sombra de un árbol, pero en paz y con buenos maestros. Lo que en cristiano significa pagar la deuda interna; recuperar la industria y generar empleos; revolucionar las aulas y castigar severamente la corrupción.

Es verdad que el debate del pasado domingo no satisfizo a nadie. Primero, porque los intereses eran distintos. Humala, como el corredor de fondo, graduó sus reacciones y cuidó su primer lugar en las encuestas, al precio de la opacidad. Toledo quiso recuperar a toda costa el terreno perdido en las últimas semanas y algo de eso consiguió. El Gringo intentó jugar al tío simpático pero desilusionó, inclusive a ciertos jóvenes, como se vio en las redes. La pobre Keiko debió pegarse al guión porque sin él se extravía. Y Castañeda confirmó lo que siempre fue, un hombre vacío con sonrisa incorporada.

Por supuesto saltaron las carencias. Ningún aspirante lucía caudal doctrinario; tampoco lengua rápida; ni siquiera gracia criolla para el anecdotario. Si una cualidad podemos exigirles a nuestros políticos de hoy, es que por lo menos tengan las manos limpias. Y allí identificamos a quienes las tienen aceitosas, más allá de las palabras y los gestos impostados. Pero son los que están y no hay más. Es todo lo que ha producido esta democracia avejentada. Porque los jóvenes talentosos, aquellos que en el pasado renovaban periódicamente la sangre de los partidos, han optado por la jubilación anticipada, hastiados de la política sin haberla ejercido.

Finalmente, muchos coincidieron en que el formato del debate no ayudó. El moderador pudo apelar a una sencilla demanda: “Señor, por favor, la pregunta está pendiente de su respuesta”. Pero no lo hizo porque así lo acordaron, una fórmula que no permitió iniciativas ni espontaneidad.

En algún momento nos preguntamos si viejos zorros del pasado, como Víctor Raúl Haya de la Torre, Fernando Belaunde, Héctor Cornejo Chávez, Luis Bedoya Reyes o Alfonso Barrantes Lingán, se hubieran sometido a semejantes reglas.

Al día siguiente –cómo no- el Presidente Alan García no resistió la tentación de meter su cuchara. Con ese aire de quien lo sabe todo, criticó que algunos candidatos se limitaran a leer sus respuestas. No faltaba más, el político que tanto ha contribuido con la devaluación de la palabra, extrañó el cojudeo florido.

 Se fue Beatriz Merino

En verdad las de la campaña electoral en curso no fueron las únicas noticias, ni siquiera las más importantes. Una lectura cuidadosa de titulares nos recordó: “Beatriz Merino deja la Defensoría”; “Un muerto y 14 heridos por Tía María”; “Suspenden negociación de Camisea”.

Realmente lamentable el alejamiento de la titular de la Defensoría del Pueblo, el organismo público mejor calificado en todas las encuestas de opinión de los últimos años. En un Estado en el que los tres poderes padecen grave desaprobación ciudadana, el respeto por la Defensoría es el que supo ganarle a pulso la doctora Merino. Poco después de dejar el cargo, ella escribió en un diario local: “Hay algo que podríamos llamar ‘el olvido de nosotros mismos’ que, como una mala señal recorre todos los ámbitos del escenario actual. Creo en el progreso y en la libertad para alcanzarlo, pero me perturba continuamente la superficialidad de nuestras relaciones, la instrumentalización de las personas y cierta espeluznante velocidad que deshace las huellas de la experiencia humana y diluye los mejores pasajes de la memoria de la humanidad”.

Un modo elegante de lamentar la manipulación politiquera y sectaria en el manejo público, ese desdén por el saber ajeno, especialmente el de aquellos que caminan fuera de la manada; ese desprecio por la experiencia, que periódicamente conduce a las nuevas autoridades al abandono de lo que otros, antes, hicieron bien.

“Me preguntaba entonces, -escribió la doctora- si no habría que volver a la prédica del Renacimiento y reinstalar al ser humano en el centro de nuestros más caros empeños. (…). Continuó: “Si existe una palabra que revela de qué está hecha la Defensoría del Pueblo, esta es ‘humanidad’. (Hay) algo que debe ser valorado por todos, que toma el nombre de libertad, tolerancia, justicia o solidaridad, los grandes referentes axiológicos de nuestra existencia, y cobra vida en las acciones de defensa de las personas, especialmente de aquellas sombreadas por el olvido. En razón de ello, humanidad es, sobre todo, preocupación por el otro. Ese otro que no es sino yo mismo en una condición distinta, quizá analfabeto, quizá ciego, quizá preso, quizá niño o niña ultrajados hasta el espanto. Si no somos capaces de ingresar respetuosamente en el mundo de los otros y sentir sus tribulaciones y padecimientos como si fueran los nuestros, no habrá defensa posible”.

Apreciamos así el legado y la estatura moral de la funcionaria que los peruanos hemos perdido, por el cálculo irresponsable y desprecio al talento y la honradez; en suma, por ese ejercicio perverso del poder al que nos hemos habituado.

 Al día siguiente

Casi como consecuencia inevitable, poco después del alejamiento de la doctora Merino de la Defensoría, el gobierno volvió a ensangrentar un conflicto. Quince días de protestas en Islay, Moquegua, contra el proyecto minero Tía María, de la Southern, tuvo como saldo un joven muerto y 14 heridos, entre ellos tres policías.

Es verdad que los manifestantes bloqueaban la carretera a Mollendo, cuando un contingente policial intentó restablecer el tránsito por la fuerza. Y hubo un violento enfrentamiento con el saldo señalado. Pero el choque indignó a los pobladores de Mollendo y Matarani, que se sumaron a las protestas y cerraron el paso de todos los vehículos.

Aquí es preciso destacar algunos antecedentes del nuevo conflicto. Según el Instituto de Defensa Legal –IDL-, en noviembre 2010, cuando se intensificaban las protestas de numerosos agricultores, contra la inversión de Southern Copper y mientras otras empresas esperaban la aprobación de sus estudios de impacto ambiental (EIA), el ministro de Energía, Pedro Sánchez, ordenó contratar a un equipo de expertos de la Oficina de Naciones Unidas para Proyectos -UNOPS- a fin de que evalúen el de Tía María, junto a muchos otros.

La revisión, dijo Sánchez, permitiría la inversión en óptimas condiciones. El problema para Sánchez y la Southern, fue que el estudio de Tía María, por la UNOPS, fue en verdad riguroso. Arrojó por lo menos tres observaciones, tan serias como inesperadas para los interesados:

1.- El EIA no tenía estudio hidrogeológico, factor decisivo para detectar los impactos de la actividad minera.

2.- El agua para el proceso no provendría del mar, como se había prometido, sino de un estero, un lugar donde desemboca el río y se mezcla con el agua marina y resulta muy sensible para las especies que allí viven.

3.- Especialmente alarmante era la posibilidad de que Southern explotara oro, además del cobre, sin mencionar el método de extracción, algo fundamental porque este metal necesita mercurio para ser procesado.

 La cancelación

Cuando UNOPS estaba en la revisión final de su estudio, en medio del conflicto, el 3 de marzo, durante una reunión encabezada por Felipe Ramírez, funcionario de Energía y Minas, éste anunció, en nombre de Pedro Sánchez, la suspensión del convenio, aduciendo que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no les otorgaba los fondos. En otras palabras, el gobierno pretextaba falta de dinero para no recibir el informe oficialmente ni comprometerse con sus recomendaciones.

Gran diferencia con la posición de meses atrás, cuando el mismo Sánchez se reunió con la representante regional de UNOPS para América Latina, María Vaeza, casi rogándole ayuda para agilizar la revisión de unos 400 expedientes pendientes. A mediados de marzo ese informe llegó a las manos de dirigentes del Frente de Defensa del Valle del Tambo, que ese mismo día  retomó las protestas, esta vez con el respaldo técnico de UNOPS.

El vicepresidente del Frente, Jaime de la Cruz, declaró a IDL-Reporteros que no levantarán la huelga hasta que se retire la concesión de Tía María a Southern. El miércoles 30 las protestas se extendieron hacia Arequipa, como rechazo al planteamiento oficial de suspender el proyecto por 90 días. Otra vez la sangre llegó al río durante este gobierno, incapaz de enfrentar conflictos sociales sin una pistola en la mano. La nueva víctima se llamaba Andrés Taype Choquepuma, tenía 22 años, era un agricultor del valle de Tambo y murió con una bala que le atravesó el tórax y le destrozó el hígado y un pulmón.

La Defensoría del Pueblo –ya sin la jefatura de la doctora Merino- se limitó a recordar a los manifestantes que bloquear caminos es un delito y anunció que su adjunto para la Prevención de Conflictos, Rolando Luque, se presentará en el lugar de los hechos para tratar, en el futuro, de encauzarlos de manera civilizada.

 Camisea en las mismas

En agosto del año pasado, cuando se hizo evidente la desventaja que significa para el país la exportación del gas de Camisea en las condiciones actuales, el gobierno encargó a Perupetro renegociar los contratos. Llegaron hasta promulgar dos decretos, mediante los cuales se exigía a la empresa estatal encaminarse hacia la recuperación del gas del lote 88, para que atienda al mercado interno. Y también se manifestó interés en mejorar las regalías por el gas del lote 56. ¿Qué pasó desde entonces? Es una pregunta que no puede responder el ministro Pedro Sánchez, uno de los menos calificados para representar intereses nacionales.

Ocurre que el Consorcio Camisea jamás aceptó ninguna contrapropuesta, sencillamente porque no le gusta la idea de la renegociación. Pero se allana a la situación con destreza y opera en el estilo local del hueveo, El problema es que la engañifa afecta al bolsillo de miles de peruanos, que no pueden conectarse al servicio doméstico, como tampoco los industriales.

Se equivocan si piensan que sólo el consorcio se burla del país al negarse a renegociar. En realidad en el gobierno tampoco hubo nunca ninguna voluntad de revisar nada. Los decretos fueron dados por García para ganar tiempo, enfriar el partido y esperar que venzan el cansancio y el olvido. Naturalmente, el cálculo pasa por la seguridad de que el gobierno que elegiremos en estos días mantendría el mismo juego y entonces no habría problemas. 

Ni el señor Daniel Saba –el más alto funcionario de Perupetro, ni los tagarotes de Pluspetrol tienen la mínima cortesía de informar en qué estado están las negociaciones, si en verdad existen. Una especulación que cae de madura es que los españoles esperan el resultado de las elecciones para decidirse por un camino. Si eso fuera así significaría que el actual gobierno ya no funciona, no existe por lo menos en Energía y Minas. ¿Cuál de esos jóvenes reporteros y reporteras que andan por allí se atrevería a lanzarle la pregunta al temible doctor García?

Sería muy bueno para el país saber a qué atenernos, porque salta a la vista que los decretos del gobierno y los anuncios de la renegociación de las exportaciones fueron sendas mentiras, calculadas para tener oxígeno seguro hasta el 10 de abril y de allí en adelante seguir jugando a las escondidas, hasta el 28 de julio.

 Por el voto de Lurigancho

El plan alanista de convertir a San Juan de Lurigancho en provincia de Lima con miras puramente electorales, estaba tan mal hecho que no resistió ningún análisis y debieron postergarlo hasta después de las elecciones. Pero sus promotores, atrincherados en el Congreso y ansiosos por la reelección, consiguieron la publicidad que buscaban y su comportamiento se verá después de la primera vuelta. Si Jorge Zumaeta, Mercedes Cabanillas y Jorge del Castillo consiguen reelegirse, insistirán en el proyecto. En caso contrario se olvidarán para siempre de San Juan de Lurigancho. Pero con la movida reforzaron su presencia política en el distrito más poblado del país, por encima del millón de habitantes.

El problema que no advirtieron los irresponsables promotores fue que en pocos días varios alcaldes del Cono Sur, con dirigentes igualmente aventureros, también se reunieron y de allí a demandar lo mismo al Congreso no hubo más que un paso. ¿Por qué solo San Juan de Lurigancho puede ser provincia?, preguntaban los pobladores a los periodistas. Apenas el bolondrón fue conocido, la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, manifestó su explicable preocupación. Recordó los tiempos en que el municipio de Huarochirí concedía rutas a los combistas impedidos de obtenerlas legalmente en Lima. Muchos se preguntaron entonces si se podría controlar el caos en una ciudad presionada por dos nuevas provincias surgidas al calor de la demagogia y la improvisación.

Hablando de Lima, la alcaldesa anunció un plan para reordenar el transporte urbano, que de inmediato tuvo como respuesta la amenaza de los dueños de viejas custer y destartaladas combis, quienes exigieron la renovación automática de sus permisos… ¡por diez años! Ojo al parche, que detrás de estos tumultuosos sacha empresarios pueden estar representantes de poderosos intereses inmobiliarios, afectados por la pérdida de negocios que gozaron de protección durante la administración Castañeda Lossio.

Es de esperar que la administración Villarán asuma que la licitación de rutas sólo es parte de la solución a los problemas del tránsito. El servicio de taxis debe reducirse drásticamente, por ejemplo, con una razonable negociación que canjee retiros alternos durante la semana por compensaciones a los taxistas por la vía del SAT, paquetes comerciables del peaje, entradas al Parque de las Leyendas, museos y otros servicios administrados por el concejo provincial. Si hoy ruedan 200 mil vehículos con los que sobreviven igual número de desocupados, la mitad podría salir de circulación y los beneficios se percibirían de inmediato en la fluidez del tránsito, en un justo precio por el servicio… y en el humor de los limeños.

Posteado por: Ismael Leon | 25 marzo, 2011

Contrato por Muelle 5 hace agua

Prevista la buena pro del Terminal Norte del Callao para el 1ª de abril, a la fecha Proinversión no responde a los recursos de nulidad presentados ante Contraloría, pero tampoco contesta a OSITRAN y a los Sindicatos portuarios, por las graves objeciones contra las ilegalidades cometidas para vender contra el tiempo esa parte del puerto, reducir al mínimo a ENAPU y salirse con la suya. Responsables principales del operativo son los ministros Ismael Benavides y Enrique Cornejo, titulares de aquel organismo cuya dirección ejecutiva ejerce Jorge León Ballén.

Al conocerse la llamada Versión Final del Contrato y de las Bases de Concesión del también llamado Muelle 5, la Contraloría debe pronunciarse porque el citado documento pretende violar la Constitución en cuanto a soberanía portuaria, pasar por encima de la ley de creación de ENAPU y finalmente constituir un duopolio que encarecerá los servicios con perjuicio para el país y los empresarios.

OSITRAN (Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura en Transporte de Uso Público) ha hecho un pronunciamiento puntual y preciso, contra el arbitraje que se pretende instaurar en el contrato de concesión, en casos de desacuerdos con sus opiniones técnicas. Dice OSITRAN:

“Al respecto es evidente que las opiniones que le son solicitadas por las partes al organismo regulador no pueden ser llevadas a arbitraje, al constituir este hecho un imposible jurídico, toda vez que OSITRAN no suscribe convenio arbitral alguno con las partes del contrato de Concesión”, dice el organismo regulador en documento suscrito por tres de sus gerentes, un asesor legal y cuatro altos funcionarios.

Agrega: “Resulta por demás cuestionable entender que mediante contrato se pueda desconocer funciones otorgadas por norma de rango legal a organismos públicos, dado que las funciones exclusivas de un organismo regulador no son aspectos de carácter disponible para las partes de una relación contractual. Por esa razón OSITRAN pide que la Versión Final del contrato de concesión precise expresamente que las materias que puedan ser objeto de arbitraje entre las partes, no incluyen las opiniones del Regulador.

“Sin perjuicio de ello, desde ya OSITRAN deja expresa constancia de su negativa en caso a futuro se le pretenda involucrar en procesos arbitrales que tengan como fin (cuestionar) cualquier forma de cumplimiento de las disposiciones y opiniones administrativas expedidas por el Organismo Regulador, en virtud al mérito de sus funciones otorgadas en su ley de creación. Tanto más si es que no ha consentido ni suscrito o intervenido expresa o tácitamente en cláusula arbitral alguna”, precisa.

Otros reparos que apuntan a la acelerada privatización, son de la Federación Nacional de Trabajadores de la Empresa Nacional de Puertos –ENAPU, cuyos dirigentes Ricardo Herrera Cornejo y Víctor Castillo Ríos, advierten que el gobierno de Alan García pretende vender el Muelle 5, de tal modo que la firma que gane la buena pro haga caja durante los tres primeros años con los 100 millones de soles de utilidad anual que obtiene ENAPU, dinero al que se sumará el incremento de las nuevas tarifas que impondrán, como en Paita.

Prevén los sindicalistas que se prepara la simulación de una competencia entre privados extranjeros, por lo que el contrato representa una transferencia de gestión y control del puerto del Callao,  que afectará seriamente a los usuarios y al Estado peruano.

Finalmente denuncian que Proinversión ha previsto la ilegal paralización y desactivación de la Empresa Nacional de Puertos –ENAPU- al reducirla mediante un documento de menor jerarquía, a la condición de asociada, sólo con derecho a recibir el 16.7% de las utilidades netas (después de impuestos), que le servirán únicamente para pagar pensiones a  sus jubilados.

“Este Contrato de Concesión viola las leyes sobre bienes públicos del Estado, al venderlos subrepticiamente en la modalidad de transferencia, sin una valoración de los activos tangibles y de los intangibles de una empresa en marcha y rentable”.

Finalmente, previenen los dirigentes portuarios, que el Contrato decide el cese colectivo de los trabajadores, bajo la figura de la invitación voluntaria a integrarse a la nueva empresa, con una modalidad coactiva que no toma en cuenta los derechos del trabajador. La modalidad consiste en invitarlos a la renuncia para luego “postular” a la nueva empresa, en condiciones diferentes y por conocerse.

El Presidente Alan García ha intervenido directamente en el proceso, al reunirse el 25 de febrero de este año en Palacio de Gobierno con el Jeque de Dubai, con quien acordaron –dicen los sindicalistas- dar pase a un duopolio en el Callao y compensar a DPW, empresa saudita que opera el Muelle Sur y fue impedida de intervenir en la próxima, inminente subasta.

Fin.

Posteado por: Ismael Leon | 25 marzo, 2011

Final de película

Ismael León Arias

A escasos 15 días de las elecciones generales 2011, la ínfima distancia que separa a los 5 primeros candidatos presidenciales dificulta pronósticos plausibles y conclusiones duraderas. Ocurre que comportamientos públicos parecidos entre los contendientes, vienen arrojándoles resultados muy distintos, hasta opuestos. Por ejemplo, se dice que las peleas han perjudicado por igual a quienes se enredaron en ellas; algo cierto, luego de las broncas entre Toledo y Castañeda. Pero a muchos electores estas broncas los habrían aburrido y hoy estarían abandonándolos. Sin embargo, cuando Toledo comenzó su campaña, trenzado con Alan García, consiguió muy buenos resultados. Conclusión, el culantro es bueno pero dosificado.

Otra. La moderación y el silencio son muy apreciados por la ciudadanía. En verdad, a Castañeda le sirvieron mientras no había campaña y los electores estaban en otra cosa. Pero en diciembre 2010, la CADE en Cusco, donde una buena exposición era premiada con alta nota, el Mudo quedó mal ante el auditorio. Y allí comenzó su caída. Moraleja: En política las moscas penetran las bocas más cerradas. Y luego la gente descubre que tienen poco o nada que decir.

La corrupción cobra sus costos. Hoy es evidente que el desbarranque del hombre de las escaleritas se aceleró cuando, gracias al periodismo quedó al descubierto su  manejo maleado del municipio limeño. Los casos Comunicore y la cesión de facultades a un organismo de Naciones Unidas, para encubrir operaciones multimillonarias, son de su cosecha. Que los ayayeros del ex -alcalde culpen a Susana Villarán, no hace sino abrirle más la herida, por donde hoy se le escapa una hemorragia de votos.

Un lugar común. Para el limeño el centro es el espacio político donde se siente más cómodo. Ahora es verdad. Pero equidistancia entre inmovilidad o reformismo, no equivale a tolerancia con el crimen ni indiferencia ante víctimas de la violencia estatal. Confundir esto afectó a la candidatura de Keiko Fujimori, cuya intención de voto hoy parece más un tumor encapsulado en un cuerpo social enfermo.

Lo de Pedro Pablo Kuczynski confirma que para cierta juventud desangelada, ilusionarse con una mezcla de Pizarro con Bush es la fantasía perfecta de estos días. Mejor si viene con doble ciudadanía. Así, su mundo ideal estaría a la vuelta de la esquina. Hay que recordar que el año 2001 muchos votaron por Toledo porque vieron en él al “cholo” que triunfó en el extranjero. Hoy tal vez quieren al extranjero en persona, con su toque criollo.

El gringo es un político achorado, a cuya trayectoria le encontramos un gran parecido con la de Gonzalo Sánchez de Lozada, boliviano que fue dos veces presidente de su país, aunque en la última (2003) debió huir por los techos rumbo a Miami, antes de terminar su impopular y tormentoso mandato.

Popularmente conocido como “Goni”, nació en La Paz el 1º de julio de 1930 y ganó su primera presidencia en 1993, cuando tenía 63 años. PPK recién sueña con hacerlo a los 73. Hijo del diplomático Enrique Sánchez de Lozada Irigoyen, su niñez y parte de su juventud transcurrieron en los Estados Unidos. Kuczynski es hijo de un ciudadano polaco, vivió en Miraflores y estudió en el Markham, que no es lo mismo pero se le parece. “Goni” habla el inglés como primera lengua; el español lo mastica con fuerte acento americano. Y si alguna vez observan personalmente a PPK, habrán de reparar que cuando conversa piensa en inglés, luego discurre en español, aunque con más fluidez que el boliviano.

GSDL hizo fortuna en la minería del Altiplano, mientras PPK aprendía las mañas de banquero en Norteamérica, con un curso previo y rápido acá, en el Banco Central de Reserva, allá por 1968. Aquél entró a la política con el Movimiento Nacionalista Revolucionario –MNR- de Paz Estensoro, éste con Acción Popular, de Fernando Belaunde. En su segundo gobierno Sánchez de Lozada privatizó el agua de Cochabamba, incluyendo lluvias acumuladas en reservorios. En este punto y en otros, Kuczynski no tendría ningún empacho en imitarlo.

Lo de Humala desconcierta. Un día está inspirado y otro amanece con Cipriani. ¿Será que la ambigüedad es nuestro signo y él lo sabe? Si ese es el humor limeño, entonces aquí se inventó la medianía y el hueveo como recurso del método. No obstante, el ascenso de Humala puede llevarlo a la segunda vuelta sin escalas, y allí agárrense si no se bajan antes. Sólo faltará que Alan García confiese en público su abierta preferencia por PPK, y corra por calles y plazas previniéndonos frente a los peligros que nos acecharán. Como lo hizo Julio Cotler el año 2006, cuando transformado en el gurú del campo Marte, donde está su antigua chamba, el Instituto de Estudios Peruanos, advirtió que ante un triunfo del nacionalista, por lo menos millón y medio de peruanos huirían del país, despavoridos.

Como fuere, los 16 días que tenemos para la primera vuelta y las dos encuestas que nos faltan sólo nos prometen la seguridad de la incertidumbre, aunque algo se va decantando. Lo que parece perfilarse en el horizonte inmediato podría ser un par de defunciones al paso y sin remedio. Fujimori y Castañeda, cuyas candidaturas ayer robustas, hoy lucen casi exánimes.

Si esto es así el camino parecería más despejado, aunque no tanto para Alejandro Toledo. ¿Estabilizará su caída hasta asegurarse por lo menos el pase a la segunda vuelta, o no se detendrá hasta el tercer escalón? En contraste, la tendencia de Humala al crecimiento parece consistente y el gringo todavía tendría techo, especialmente entre jóvenes universitarios A-B y las barras bravas del C. Entonces no es de locos imaginar una segunda vuelta con un narrador que anuncie: “¡En esta esquina Pachacutec… y en la otra… el Pizarro de Miami!”.

Pero vamos por partes.

¿Y cómo sería una eventual segunda vuelta Toledo-Ollanta? Es probable que por el calor de las broncas, el APRA no vote por Toledo y lo haga por el nacionalista.  En cambio el caudal de Castañeda sí podría dirigirse a Toledo, como el de PPK. ¿Y los indecisos de hoy? Nos tendrán en suspenso hasta el último día.

En este desmadre que es el Perú en tiempo de elecciones, todo y nada se salen del cuadro. Recordemos 1990. No es que el electorado fuera tan volátil. Ocurre que los candidatos eran inconsistentes. En marzo de 1990, dos semanas antes de la primera vuelta, en una encuesta de Datum, el Fredemo de Mario Vargas Llosa alcanzaba el 49,6%, seguido por el Apra con 20,2% y “un chinito como tú”, de Cambio 90, apenas lucía 5,8% en la intención de voto. Sin embargo, el primer veredicto de las urnas le otorgó 33% a Mario Vargas Llosa y 29% a ese fantasma llamado Alberto Fujimori, que por primera vez unió al Apra con la izquierda. En segunda vuelta el resultado fue Cambio 90 con el 62%, mientras el candidato culto, sobre entrenado pero amenazante, hoy premio Nóbel, apenas reunió el 38%.

Insistimos en recordar los errores de esa campaña. La novedad del cambio era el Fredemo. Pero el novelista no tuvo mejor idea que comenzar su campaña fotografiándose flanqueado por Elías la Rosa y Luis Pércovich, conspicuos ex ministros del PPC y AP, socios en el fracaso aún humeante del segundo belaundismo, con una corrupción idéntica a la que hoy nos hiede. Vargas Llosa entonces no ofrecía a los peruanos llevarnos a la tierra prometida del liberalismo. No. Nos amenazaba con hacernos suizos en cinco años, mediante una lluvia de despidos, reajustes sin nombre y el fin de los subsidios. Ya sabemos. Ganó el encantador con promesas, el que supo ofrecer. El mentiroso.

En este punto debemos recordar que las encuestas consultan sólo al equivalente del 75% de la población. Un 25% no está en la pizarra y son mayoritariamente campesinos. ¿Quién ha cortejado más el voto de esa población? ¿Cambiará en los próximos días el humor político que hoy registran las consultas? Todo indica que sí. Hay un voto escondido y se estaría moviendo hacia Humala y Kuczynski, a costa de Toledo y lo que queda de Castañeda. Muchos no quieren ni imaginar una segunda vuelta sin el hombre de la chacana. Y tal vez tengan razón…pero.

¿Qué pasaba pocas semanas antes del 9 de abril del 2006, las elecciones que llevarían por segunda vez a García a la presidencia? Una consulta de la Universidadde Lima revelaba que el 37,8% de los votantes capitalinos estaba poco interesado en esos comicios. Que el 11% decidiría su voto una semana antes. Que un 13% lo haría a boca de urna. Y que un 21,2% optaría por el mal menor. Fue cuando el baile del perreo sedujo a una multitud de muchachos desorientados, votantes primerizos. Entonces el novelista aconsejó: “tápense la nariz y voten por el mal menor”.

Hoy, cuando apenas faltan dos semanas para la primera vuelta, ¿en qué andan los electores? Salta a la vista. Los medios de la derecha, que en los últimos meses exigieron que los candidatos se corten el cabello para ver restos de cocaína, ahora, con harta hipocresía, lamentan falta de interés en los programas. Una amenaza frecuente de los empresarios mineros a los candidatos, es que no les cobren impuestos a las sobre ganancias. La verdad es que entre muchos ha cundido el aburrimiento, una especie de hartazgo frente a lo mismo durante demasiado tiempo. Así andamos.

Posteado por: Ismael Leon | 25 marzo, 2011

Mudo de espanto

Ismael León Arias

El médico Alvaro Vidal Rivadeynera nos contó esta semana que el 3 de abril de 1992, cuando conducía su Volkswagen celeste por la Vía de Evitamiento, le rozó un rayo de la muerte. Recordó que caía la tarde y que en el viaje le acompañaba su colega Abdón Salazar Morán, camarada de lucha contra la privatización del Seguro Social, que orquestaba Luis Castañeda Lossio, su presidente ejecutivo. Pocos lo sabían y estábamos a 48 horas del golpe de estado que ya ensayaban Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

La semana anterior Vidal, en su condición de presidente del Frente Nacional de Defensa de la Seguridad Social, había cuestionado en un foro público las políticas de salud de Castañeda. “Usted y su gobierno quieren aplicar aquí lo que ya está fracasando en Chile”. La delegación oficial se retiró, pero el debate entre médicos y otros trabajadores se mantuvo. Poco después, en privado, Castañeda invitó a Vidal a convertirse en asesor de su despacho. “Usted tiene influencia aquí, nosotros queremos democratizar la salud y las pensiones, lo necesito conmigo”. La respuesta de Vidal le preocupó sobremanera. “Voy a poner su propuesta en conocimiento de nuestra dirigencia nacional y de las bases”.

En esas andaban pero el gobierno ganaba terreno. Vendría la transformación del IPSS en EsSalud, que por lo pronto le entregó el manejo de las pensiones a las AFP. Carlos Boloña manejaba la economía y Castañeda era su punta de lanza en seguridad social. El siguiente paso consistía en desmembrar la atención hospitalaria, acelerar la tercerización del empleo, privatizar la compra de equipos, medicinas y la alimentación de pacientes y trabajadores.

Apenas llegado al Seguro, Castañeda había despedido 30 mil trabajadores a quienes recontrató mediante services. El Seguro pagaba aproximadamente 1,800 soles mensuales por cada servidor que recibía 600. Vidal nos cuenta esta historia con papeles en la mano. Recuerda que ese era un conflicto caliente entre funcionarios y sindicalistas. La relación era tensa, una huelga nacional apuntaba en el horizonte y la mayor parte de la prensa yacía callada y boca abajo, amordazada con contratos publicitarios anuales. A los sindicatos no les publicaban ni avisos pagados.

Esa tarde los médicos cavilaban a 80 kilómetros por hora. De pronto una camioneta oscura y sin placas les cerró el paso, mientras otra igual se detenía bruscamente delante de ellos. Frenada y estrellón contra el muro de concreto. Los vehículos infractores se esfumaron. Instantes después los ocupantes del VW se encogían de dolor en el intento de salir. Vidal tenía traumatismo encéfalo craneano en el parietal derecho y fracturas en la clavícula y mano del mismo lado. Su acompañante sufría lesiones similares. Un grupo de peatones les ofreció ayuda y les facilitó la primera recuperación. De pronto reapareció la camioneta agresora y tres sujetos bajaron con intenciones de llevarse a los heridos. Los espontáneos se opusieron. Por suerte llegó un contingente policial y los desconocidos huyeron. “Por sus características militares pienso que eran del Grupo Colina”, dice Alvaro Vidal.

Internado en el Almenara para su recuperación, semanas después el paciente recibe una carta de despido de su empleo. La firmaba el gerente general Angel Pérez Rodas, por órdenes de Castañeda. El motivo: “abandono del puesto de trabajo”. Trabajo fue le que le costó a Vidal su reposición, a un puesto que ocupaba desde 1969 por concurso. Todas las instancias judiciales le dieron la razón. Cuando volvió en 1996, Castañeda a su vez había sido despedido.

¿Dónde fue a parar Castañeda Lossio después de trozar al Seguro en mil pedazos? ¿Acaso cayó en desgracia con el régimen? Quienes han seguido de cerca su carrera política, sostienen que Fujimori lo sacó de Essalud porque no le daba cuenta de sus manejos económicos y exhibía excesivo protagonismo. Opositor no era, solo que incomodaba. Pero era útil. De modo que en 1997 fue enviado a presidir la Caja de Beneficios Sociales del Pescador, un desbarajuste. Allí una de sus primeras medidas fue anunciar pago inmediato de pensiones a 2,700 jubilados, que desde varios meses atrás no recibían ni medio. Aplausos de la tribuna. Se estimaba que armadores e industriales pesqueros adeudaban a la Caja unos 127 millones de soles. La decepción los abrumó cuando supieron que sus derechos serían pagados… … ¡con harina de pescado! Algo parecido a lo que ya había hecho Castañeda en el Seguro Social, al cobrarle a Gloria con tarros de leche sus deudas por aportaciones.

Entre los dirigentes de ese tiempo en la CBSP estaban José Luis Villarán, por la Federación de Pescadores; Tomás Márquez, en representación de Capitanes y Patrones de Pesca y en nombre de los jubilados, Germán Velezmoro. Uno de ellos nos ha contado que el resultado de ese pago fue un desastre y la corrupción enla Caja creció como un cáncer.

Años después veremos a don Luis Castañeda en la Empresa Municipal de Peaje –EMAPE. Allí sembró algunos funcionarios que después le resultarían muy útiles. El 2000 postula a la Presidencia de la República. Ya lucía esa sonrisa que hoy tiene como implante de campaña. Con dificultades para hacer discursos, ajeno a los debates, consiguió en esas elecciones apenas 1.8 por ciento de los votos, pero no se desanimó. Dos años después, el 2002, postula y gana la alcaldía de Lima, a un Andrade perezoso que iba por su segunda reelección. Ya en el sillón municipal Castañeda encuentra una caja boyante, obras inconclusas y proyectos. Tuvo una visión alucinada. Su sueño presidencial podía cumplirse.

Un año llevaba en el cargo cuando la empresa peruana TEC Corporation denunció que en la semaforización de la avenida Canadá, Emape había favorecido sin licitación a una firma alemana, con el argumento que se trataba de “servicios personales”. Antes, funcionarios municipales invitaron a TEC Corp. a concursar, apuesta que hicieron con medio millón de soles. Pasó el 2004, sin novedades. Consultaron y su sorpresa fue enorme: la obra había sido entregada a una filial de Siemens a cambio de millón y medio de soles. La respuesta de Castañeda fue: “Si tienen dudas, hagan la denuncia”. Fueron a juicio. Un día la representante legal de TEC, Mónica Noblecilla, leyó algo que casi la desmaya. El funcionario municipal Carlos Bustamante Jara le “agradecía” por su desestimiento. ¡Si ella no había desistido!, protestó. “Aquí está su firma”, le respondieron. TEC declaró apócrifo el documento. A todo esto Consucode ya había descalificado los “servicios personales”. Y una pericia grafológica de la Policía dictaminó que la firma en la carta no era de Noblecilla.

Este episodio le inspiró a Castañeda la idea de esquivar en el futuro la supervisión. Se convenció que la Contraloría, Consucode y la Policía Nacional eran un obstáculo para sus planes. Un asesor le aconsejó: “Contrata con organismos de Naciones Unidas, tienen inmunidad diplomática, encárgales las obras que quieras y no tendrás problemas”. A Castañeda le pareció ver a la virgen. Y así comenzó a fundar su imperio, fuera de la ley.

Desde el 2006 las obras más publicitadas del período Castañeda, pero también las más cuestionadas, han sido la linea 1 del Metropolitano; el inconcluso Teatro Municipal; el millonario e ilegal pago a Comunicore; parques como el de las aguas en la avenida Petit Thouars; lozas deportivas movedizas y rajadas, edificadas sobre terrenos fangosos. Todo sin control, sobrevaluado, inaugurado mucho tiempo después de los plazos acordados. Y en casos como el de los buses, con trazos defectuosos, talando árboles y arrasando parques,  improvisado y a la carrera.

En octubre del 2010 Castañeda renuncia a la alcaldía de Lima para postular nuevamente a la presidencia. El informe Villarán se conoce cuando su candidatura ya se caía. Se esperaba que los allegados a su postulación la acusen de interferir en la campaña. Pero, ¿hay una norma escrita o moral que impida divulgar informes de gestión durante tiempos electorales? ¿No es que Villarán está cumpliendo con un ofrecimiento de su postulación? Al contrario, ¿no es una excesiva delicadeza de la señora postergar lo de Comunicore?

Si hay alguien que en este episodio tuvo un papel lamentable, fue el director de noticias de RPP, el rimbombante Raúl Vargas Vega. Apenas enterado del informe Villarán, se arañó, puso el grito en los micrófonos y confirmó que el periodismo, cuando se ejerce por encargo, es un oficio innoble. Y que lleva al ridículo si la contundencia de los hechos convence al patrón y entonces hay que leer otro guión.

Veamos los principales cargos que hace la alcaldesa a la gestión de Castañeda en su informe del pasado lunes:

1.- Utilización excesiva y maliciosa de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), para ejecutar y supervisar inversión en 178 obras por un total de S/.1.211 millones, es decir el 48% del presupuesto para infraestructura. “La OIM se ocupó de todo. Desde el proceso de selección del contratista hasta la entrega y liquidación de la obra. Por esa intermediación OIM ha cobrado S/. 42 millones y está pendiente de cobrar otros S/.6 millones. La municipalidad solo aparecía para la foto de la inauguración”, acusó la alcaldesa. Apelar a esa modalidad impidió la fiscalización de la Contraloría “Al ser la OIM un organismo internacional, la Contraloría no pudo pedirle cuentas; así, nuestras principales obras no han sido auditadas. Este es un Municipio que abdicó de su responsabilidad como autoridad metropolitana y regional. Por eso no pudo hacerse cargo de asuntos cruciales”, acusó la alcaldesa.

2.- La OIM no supervisó la calidad de ninguna obra para la Municipalidad. La OIM fue un service, uno de los tres services que usó el municipio para tercerizar sus obras y sus compras, sin tener que rendir cuenta posteriores. Para ese fin el Concejo le cedió a OIM sus competencias, la titularidad de sus contratos y la territorialidad de su jurisdicción legal. De acuerdo a lo pactado con OIM, la única función que tuvo la Municipalidad durante las obras fue de una mesa de partes: verificar que OIM y los contratistas cumplieran la formalidad de sus contratos.

3.- Presupuestos sobrevaluados sobre lo pactado. Para el Metropolitano: de S/. 400 millones iniciales subió a  S/.1.060 millones (inclusive con 8 kilómetrosmenos). Solo este año, en mejoras al Metropolitano, deberá invertirse S/. 16 millones Y la reconstrucción del Teatro Municipal –obra que se inauguró sin terminar –  infló su presupuesto de S/.42 millones a S/.67 millones, pero falta añadirle otros  S/.8 millones para acabarlo de verdad. Finalmente, el intercambio vial de la Av. Primavera subió en 80 por ciento.

4.-Por no hacerse una reasignación de las líneas de buses, combis y custer que le hacen competencia, el Metropolitano hoy transporta menos del 40 por ciento de pasajeros de su real capacidad. Por este motivo este año perderá S/.15 millones.

5.- De las 178 obras que inició Luis Castañeda, 33 están inconclusas y en proceso de liquidación. De esas 33 obras inconclusas, 21 ya fueron entregadas y 12 están en ejecución, menos el túnel Santa Rosa que ha sido paralizado.

6.- El túnel Santa Rosa, obra que costó S/. 79 millones y que unirá el distrito del Rímac con el de San Juan de Lurigancho, el primero de febrero sufrió un grave desprendimiento de rocas que obligó a paralizar las obras. La municipalidad solo tuvo conocimiento una semana después. ¿Por qué? Porque la empresa supervisora informa directamente a la OIM, no a la Municipalidad. Lo preocupante es que hay un informe de una consultora española presentado a la supervisora el 28 de abril del año pasado, en el que se recomienda reforzar la estructura de soporte del túnel, considerada en el expediente técnico original. Esta recomendación fue dejada de lado y ahora se ven las consecuencias.

7.- Se han dado por ‘terminadas’ obras que en realidad estaban incompletas. En la avenida Salvador Allende, que atraviesa los distritos de Surco, San Juan de Miraflores y Villa María del Triunfo, se hizo la pista pero el proyecto no consideró veredas, señalización de vías, cruceros peatonales, ni semáforos, con lo que se comprometió la seguridad del público. ¿Por qué se contrató a OIM para ejecutar sólo parte de la avenida?, preguntó Villarán.

8.-Otra obra que costó mucho más de lo presupuestado inicialmente es el complejo deportivo Pedro Huillca, en El Agustino, cuyo precio acordado fue de S/. 800 mil y se finalizó en diciembre del 2010, pero no ha podido ser entregado por su peligrosa condición. Fue construido sobre un relleno sanitario y el piso de las canchas deportivas está agrietándose. Los baños no tienen desagües.

9.- Más del 91% de los limeños considera que Lima es insegura o muy insegura. La seguridad ciudadana no ha sido prioridad para las autoridades. El serenazgo no coordina con la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos, Defensa Civil ni con los serenazgos de otros distritos. Más de 850 serenos del Cercado son los peor pagados de Lima Metropolitana: cada uno recibe en promedio S/. 750 al mes, y no tiene plan de capacitación ni instrucción.

La primera reacción de Castañeda ante este informe fue balbucear: “Uno tiene la conciencia tranquila y limpia, que más bien en esos informes vean un ejemplo de gestión”. Aseguró que a su juicio las cuentas están claras y que mañana se sabrá si es un informe netamente político la investigación realizada por la administración Villarán. Intentó restarle importancia y habló de mirar hacia adelante en su camino a la Presidencia. “Yo estoy en otra nota, ya estamos con ese asunto masticándolo hace una semana, las cosas van, para mí, por otro lado; es totalmente anecdótico, no está en mi nota”, recitó.

Nos preguntamos: ¿Estamos ante un funcionario inimputable, es decir alguien que no podría ser acusado penalmente de nada porque no distingue claramente entre el bien el mal, lo legal y lo delictivo; entre lo correcto y la chanchada?

fin

Publicado: Viernes 25 de marzo 2011

Posteado por: Ismael Leon | 18 marzo, 2011

PPK y su vieja costumbre

Desde Pekín, ciudad donde vive con su esposa china y su pequeña hijo, el  periodista Antonio Fernández Arce nos envía parte de su rico archivo con registros de Pedro Pablo Kuczynski del año 1968, cuando el gringo fugó del Perú escondido en la maletera de un auto y en compañía de Carlos Rodríguez Pastor se internó en Ecuador, para finalmente dirigirse ambos a los Estados Unidos. PPK había sido hasta entonces uno de los seis gerentes del Banco Central de Reserva y en esa condición, su última operación, en complicidad con Rodríguez, consistió en entregarle ilegalmente 17 millones de dólares a la International Petroleum Company, petrolera cuyas cuentas estaban embargadas por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado.

El hecho fue denunciado por la prensa peruana. Los lectores pueden consultar las ediciones de los principales diarios de Lima a partir de octubre de 1968. El poder adquisitivo del dinero que Kuczynski y Rodríguez autorizaron entregar a la IPC, equivale hoy a más de 105 millones de dólares.

Debe recordarse que el 3 de octubre de ese año Velasco y un puñado de oficiales del Ejército habían derrocado al presidente Fernando Belaunde. Esa madrugada lo deportaron a Buenos Aires, clausuraron el Congreso y el 9 de ese mes tomaron con tanques las instalaciones de la petrolera en Talara, anulando el nuevo contrato que les prorrogaba 99 años la refinación de crudo, sin cobrarles 700 millones de dólares en impuestos que debían desde 1924. Surgiría entonces Petroperú y se abriría un período de profundas aunque inconsultas reformas.

En medio de la turbulencia política, pocos observaban lo que pasaba en el Banco Central de Reserva. Pero era un hecho público que las cuentas bancarias de IPC habían sido embargadas y estaba suspendida toda entrega de divisas sin autorización expresa. Esto fue precisamente lo que hicieron por lo bajo PPK y su jefe Rodríguez Pastor.

La IPC era entonces la transnacional más poderosa en el Perú. Durante 53 años sostuvo como argumento para no pagar su deuda, un llamado Laudo Arbitral de París que la eximía de esa obligación. La firma explotó el petróleo de Talara sin controles, al punto de contar con dos muelles propios, exceptuados de la inspección del Estado peruano. Tenía a su cargo la extracción, refinación, distribución, comercialización y exportación del petróleo y todos sus derivados, principalmente gasolina, mediante sus grifos en todo el país.

Pedro Pablo Kuczynski y Carlos Rodríguez Pastor aparecen en la relación de funcionarios publicada en la Memoria 1968 de dicho banco. Hoy Kuczynski es uno de los candidatos de la derecha a la presidencia del Perú.

 

Publicado: Viernes 18 de marzo 2011

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